
Una sátira sobre la impostura y la identidad; cuentos donde lo cotidiano se quiebra por lo inesperado; un ensayo sobre lo divino en tiempos de vacío; una reflexión sobre la atención y la crisis democrática; una filosofía que repiensa las fronteras… descubre los libros que recomienda Laberinto esta semana.
Los papeles de Harding
Publicada en 1983, esta novela ha sabido resistir el paso del tiempo debido a su aire provocador y políticamente anticorrecto. Se trata de una sátira sobre la identidad, la impostura académica y el fracaso convertido en arte. Su protagonista, un mezquino investigador, descubre que su futuro depende de unas cartas eróticas atribuidas al ya olvidado expresidente de Estados Unidos Warren Harding. Plunket es un digno heredero de la tradición cómica encarnada en Mark Twain y Saul Bellow.
Querer es perder
La escritora argentina ha publicado poesía y novela, y ahora presenta este libro de cuentos. Siete historias lo conforman y en ellas la cotidianidad se rompe con un motivo inesperado que podría considerarse fantástico, una cualidad que contrasta con la grisura que se impone a la existencia de los personajes: un padre aficionado a la pesca, una familia protagonizando un melodrama, un grupo de amigos viajando a una casa de campo. El sello distintivo es el agitado vaivén de las emociones.
Sobre Dios
En este ensayo, el filósofo surcoreano rinde homenaje a la pensadora Simone Weil, a quien considera la figura intelectual más brillante del siglo XX por su capacidad para enlazar la ética y una visión espiritual de la vida. En un mundo sin coordenadas de ninguna clase, víctima de la hiperactividad y el consumo, Weil, dice, nos invita a darle un nuevo sentido al vacío, al silencio, a la belleza y a la trascendencia como posibilidades al alcance de la mano.
El canto de las sirenas
La concentración en ambientes silenciosos, es decir, nuestra atención, se ha convertido en una cualidad humana en peligro de extinción. No se trata solo, dice el escritor y periodista estadunidense, del ritmo cotidiano que han impuesto las redes sociales sino de cambios catastróficos en el comportamiento de nuestras redes neurológicas. Algo se ha roto y no precisamente nuestra capacidad para vivir en sociedad. Está en peligro el concepto mismo de democracia.
Filosofía orientada a la frontera
Al caer el Muro de Berlín, en la década de los noventa se impulsó una política de apertura mundial con la esperanza de que duraría, pero en el nuevo siglo se canceló: hemos llegado a una época de fronteras cerradas. En su discurso, la investigadora propone invertir el modelo tradicional, poniendo al objeto —la frontera— en primer lugar, deconstruyendo así el antropocentrismo. Rodríguez Ortiz basa su análisis en las experiencias estética y ontológica.
MCB