No es la primera vez que en esta columna invoco al blanco fantasma de Emily Dickinson. El curioso lector puede consultar el artículo “Emily, la abeja en su colmena”, publicado el 10 de mayo de 2024. Tampoco soy el primero en vivir una suerte de fascinación de polilla por la llama de una vela, en la que no es difícil arder y consumirse. Lo cierto es que la poesía -reconcentrada y rebelde- de la poeta de Amherst, en paralelo con su vida de cauta reclusa ha sido tema de una suerte de “varia invención” que tiene en su haber un cómic, Emily Dickinson Superhero, donde la vemos convertida en una joven ninja que obtiene poderes sobrenaturales. Tres temporadas tuvo la serie televisiva Dickinson que, protagonizada por la actriz Hailee Steinfeld, es casi pura fantasía. Hay una película: A Quiet Passion, de Terence Davies, cuyo error de base consiste en haber convocado a una actriz (Cynthia Nixon) cuyos ojos azules contradicen lo que Emily nos dice de sí misma cuando compara el color de sus ojos “con el resto de jerez que el invitado deja en la copa”.
Hay mucho más, por supuesto: biografías, novelas, ensayos de diversa laya, libros para niños profusamente ilustrados, traducciones. Destaco entre estas últimas las de María Negroni en La miniatura incandescente, acompañadas por las sutilísimas imágenes de Lucila Biscione (Libros del Zorro Rojo, 2021). La artista mexicana Maribel Portela, encantada con el Herbario que Emily reunió en su adolescencia y que puede consultarse en la red, trasladó esa detallada flora en dibujos sobre las páginas de una enciclopedia antigua. Tuve el privilegio de colaborar con poemas propios y traducciones de Dickinson en esa hermosa edición de sólo cincuenta ejemplares: Entre tantas hojas (2022). Pero Maribel, presa también de la mencionada fascinación, construyó recientemente un libro único, un libro del todo semejante a una caja de sorpresas. A este Gabinete de sortilegios es preciso acudir con la certeza de que en alguno de sus compartimentos nos aguardan, agazapadas, líneas que Emily Dickinson redactaba al vuelo en el reverso de los sobres que contenían las misivas de sus corresponsales -a veces, incluso, sobre minúsculos trozos de papel-. Traduje diez de las 52 que contiene el volumen The Gorgeous Nothings (New Directions, 2013). Pequeñas iluminaciones, líneas de fuga trazadas por un espíritu incomparable.
1
Una gran esperanza sin ruido al caer
Sin contar un cuento sin dejar testigos
2
No admito la herida hasta que crece
Y cabe ahí mi vida entera
Abierta al sol
3
A quién le importa el canto del pájaro
No me atrevo a escribir hasta que escucho
Lo que ellos cantan está por hacerse
4
No siempre los pájaros la mente
Antigua como la gracia
5
Una fiesta conocida
No lastimará tu paso mágico
6
La menor gratitud
Revive a la serpiente
7
Más distante en un instante que el alba en Tombuctú
8
Cuando las ramas tocan el viento
Una ingeniería de la igualdad
9
Un azaroso error el lápiz en una mano delicada
10
No tengo otra vida sino ésta
Ni otra muerte sino ésta
No pido un mundo por venir
Ni más sabiduría que amarte
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AQ / MCB