Cultura
  • Elsa Cross: “Sin amor, la poesía está muerta”

  • En portada

La poeta, ensayista, y traductora Elsa Cross. (INBAL)

Elsa Cross cumple 80 años y en esta entrevista recorre las estaciones de su obra, caracterizada por un hondo sentido de la espiritualidad.

A través de una amplísima obra poética que comenzó a publicar en los años sesenta, Elsa Cross ha procurado desentrañar temas tan cercanos como profundos de la experiencia humana en su rica complejidad. Estudiosa de la filosofía, las religiones, el misticismo, traductora, ensayista, crítica literaria, el próximo 6 de marzo cumplirá ochenta años. La Feria Internacional de la Lectura Yucatán (FILEY) y UC Mexicanistas le han conferido este año el Premio Excelencia en las Letras José Emilio Pacheco por su invaluable trayectoria.

Tu poesía circunda una espiral donde distintas tradiciones filosóficas y poéticas dialogan más allá de lo conceptual, en la experiencia misma. ¿Cómo nace el poema en ti? ¿Cómo se encuentran la experiencia y lo filosófico en tu poesía, ese difícil balance entre lo vivencial y el conocimiento?

Siento que todo verdadero conocimiento es vivencial. Hay un aforismo en el Rig Veda que dice: “El conocimiento que no se pone en práctica no es más que una carga”, y me parece muy cierto. Estudié Filosofía porque era muy joven y en esa época tenía muchas crisis y dudas existenciales, que la filosofía occidental no me resolvió; me dejó muchas más preguntas, lo cual también es bueno. Pero el haberme asomado a la filosofía de la India, concretamente, a algunas corrientes del hinduismo, que tienen la meditación como una práctica, me abrió un universo totalmente distinto, que me permitió también conciliar en gran medida la filosofía y la poesía. Creo que en mí caso una cosa ha nutrido a la otra, más que haber estado en lucha, como podría esperarse.

Sobre cómo nacen en mí los poemas, no tengo idea porque cada vez es distinto. He escrito libros de las maneras más raras: a partir de un sueño o de muchos, a partir de la lectura de un libro, de un fantasma que se metió a la casa, de experiencias que nunca pude entender, de amores posibles e imposibles (lo cual es bastante común), de viajes en LSD, y surgieron muchísimos libros a partir de otros viajes concretos o estadías en otros países, de experiencias de meditación, de las que han salido también otros libros, de contactos con la naturaleza, que impregna todo mi trabajo. Lo único que no me inspira nada es un contexto urbano.

La noción del misterio es una constante en tu obra, tanto en lo espiritual como en lo poético. Recuerdo un instante de La dama de la torre —uno de tus primeros libros— donde describes esta certera paradoja: “Decidme/ cómo he de vestir mi corazón/ para llegar desnuda/ ante el misterio”. Después de dedicar gran parte de tu vida y de tu ser al conocimiento y a la escritura de la poesía, ¿cómo percibes ahora ese misterio?

Esa palabra ahora me hace un poco de ruido, porque llevo muchos años impartiendo (en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM) cursos sobre las religiones que en la antigüedad griega se llamaron “misterios”, como los Misterios de Eleusis, o los dionisiacos, o el orfismo. Cuando escribí aquel poema, a los 22 años, tenía otra cosa en la cabeza, pero obedecía a la misma búsqueda de un sentido más profundo de la existencia. Los misterios antiguos te hacían confrontar la vida y la muerte, así como un resurgimiento, todo como parte de un mismo devenir y de la naturaleza intrínseca del ser humano.

Esta tensión existencial entre vida y muerte es una constante en tus libros. Pienso en Canto Malabar, pero más recientemente en Nepantla y ahora en Tu otro nombre. ¿El poema, la poesía, son una tentativa de respondernos o de aproximarnos a esta confrontación?

No solo es tensión existencial, es tensión poética o tensión dramática (pensando en otros géneros literarios). Me recuerda lo que dice Heráclito (y que Octavio Paz entendió muy bien) en uno de sus fragmentos: “Los hombres ignoran que lo divergente está de acuerdo consigo mismo. Es una armonía de tensiones opuestas, como la del arco y la lira”. Creo que entender esa tensión, conciliarla y trascenderla es fundamental no solo en la creación artística, sino en la propia vida. De lo contrario, se cae en una visión parcial, dualista, ingenua, melodramática, que puede volverse muy tediosa y que da origen al arte más banal.

Existe una errónea predisposición a la poesía amorosa, incluso es común escuchar que en talleres, academias y círculos intelectuales se persuade a las y los poetas a eludir el tema. Tu otro nombre es un bello libro sobre el amor. ¿Por qué el amor? Y ¿por qué un libro de poemas amorosos resulta tan necesario en estos tiempos?

Resulta necesario en todos los tiempos. Me dio gusto escribir este libro, al menos como contrapeso, hace unos años, en que me pidieron que fuera jurado en un concurso de poetas jóvenes y no había ni un solo poema de amor. Eso me sorprendió mucho y me dejó muy preocupada. Sin amor, la poesía está muerta. Aunque se entiende, por otro lado, que en los talleres pueda haber una prevención sobre escribir poemas de amor, porque es el lenguaje más gastado, y, por tanto, es la poesía más fácil y más difícil de escribir. Me recuerda lo que decía Daniel Barenboim acerca de las sonatas de Mozart, que eran lo más fácil para un principiante, y lo más difícil para un pianista consumado. Volviendo a la poesía, para saber lo que pueden desgastarse los tópicos y las palabras mismas, basta oír en canciones de cualquier tipo los mismos lugares comunes, inevitables, que se repiten década tras década, volviéndose en los últimos tiempos, por lo poco que llego a oír, cada vez más ramplones y más vulgares.

Pero lo verdaderamente preocupante no es que haya una predisposición en contra de la poesía amorosa, sino que la haya, entre algunos chavos, contra el amor mismo. En muchos países, incluido el nuestro, hay entre jóvenes una tendencia a no relacionarse con nadie, e incluso hacia una asexualidad, lo que debe responder a una crisis muy profunda. No creo que un matrimonio o una pareja convencional sea para todos la mejor respuesta, pero una contracción o una negación tan radical del instinto y de los sentimientos tendría que llevarnos, como sociedad, a cuestionarnos muchas cosas.

Tanto lo gozoso como la herida, lo irracional y lo enigmático, lo voluptuoso y lo agonizante aparecen en los poemas de Tu otro nombre a modo de estaciones en un viaje o de estados en la vía del amor. ¿Cómo se reconcilia esto en la poesía?

Siento que la poesía es el lenguaje natural de todos esos impulsos. Es acertado lo que comentas acerca de que en este libro son como estaciones en un viaje. Sí lo son. Cada una de las 22 secciones del libro se desarrolla a partir de un núcleo definido y hay un hilo conductor, tenue, pero que da al libro una progresión temática. Al final, vuelve al punto de partida, pero la última estrofa lo hace aterrizar en la realidad más cotidiana. Escribir este libro fue para mí una experiencia extraordinaria.

En Tu otro nombre hay ecos, vislumbres y resonancias de otros poemas, tanto de aquellos que refieres de manera concreta como de una presencia sutil de diversas tradiciones poéticas. ¿Cómo se da este diálogo con la gran poesía?

Con mucha humildad. Cito a muchos autores en homenaje, pero se dio de manera natural. Al estar escribiendo diversos poemas, surgían los versos que cito en cursivas, de López Velarde, lo mismo que de Ayocuan, de Rilke o Saint-John Perse, de Omar Khayyam, y hasta el “corazón espinado” de Carlos Santana, así como Shakespeare. Siento que este libro me acercó a muchas tradiciones poéticas, a muchos poetas que he venerado siempre, lo cual no era difícil, dada la universalidad del tema.

Los ciclos son importantes, también como idea poética. Al parecer, la escritura de Tu otro nombre proviene de tiempos concretos, el libro consigna 1991-1994 y 2021-2025, en medio hay treinta años y varios libros. ¿Qué hace especial este recuento o reencuentro poético que sucede en Tu otro nombre?

El lapso entre las fechas que vienen al final del libro es el que media entre la escritura de unos cuarenta poemas que di por perdidos durante todos esos años y su reencuentro. En ese lapso debo haber publicado unos quince libros de poemas, así que era ya totalmente ajena a la temática, al tono, a las circunstancias de los poemas que encontré. A mitad de la pandemia, despejando un clóset, aparecieron en una maleta de mano que iba a tirar, y en la que ya los había buscado en su momento, y no tengo idea de por qué no los vi. Leerlos me impactó mucho. No recordaba que tuvieran tanta fuerza, y me trajeron de golpe la época en que fueron escritos, gran parte en París y en otros lugares, durante distintos viajes. Y fue tan profunda la conexión con los poemas y con esa época, que creo que seguí escribiendo todo lo que había faltado —sin duda mucho, pues el libro terminó teniendo 173 poemas—. Nunca había escrito un libro tan extenso y ninguno de mis libros había surgido así. Todavía me sorprende este proceso.

¿Cómo percibes la función de la poesía?

No creo poder decirte mucho. En su esencia, para mí no cambia con el tiempo; quizás ahora no tenga una función ritual, como fue la de los primeros poemas de muchos lugares de la tierra, pero su función en cuanto a permitir una conexión con nuestro propio espíritu y nuestra capacidad para establecer una unión genuina con las cosas, con la realidad misma, con otros seres humanos, eso permanece intacto. Recuerdo estos fragmentos de un poema de una tribu pigmea: “Se fugaron del cielo las estrellas,/ temblorosas luciérnagas que brillan y se apagan./ Allá arriba la luna está sombría, su blanca luz extinta./ Los espíritus vagan./ Cazador de elefantes, toma tu arco”.

En lo personal, y en medio de su sencillez, me comunica mucho. ¿Cuándo se escribió? ¿A qué distancias geográficas y culturales? Me doy cuenta de que lo que yo percibo como poesía, o por decirlo de otro modo, la poesía que me llega, que es muy poca, va más allá de distinciones temporales o espaciales, de diferencias de género, de cultura, de estilo o de orientaciones políticas. No sé en qué consiste lo que me hace percibir en algún poema que allí hay verdadera poesía, o la poesía que soy capaz de captar y saborear. Pero tengo en cuenta que vivo en una especie de retiro interior. No sé si la función de la poesía sea algo muy personal. Para mí lo es, y no podría dar una mejor respuesta a esta pregunta.

Premio Excelencia en las Letras

En el cierre de la FIL de Guadalajara 2025 se anunció que Elsa Cross se había hecho acreedora al Premio Excelencia en las Letras José Emilio Pacheco que otorgan la FILEY y UC Mexicanistas, que dirige Sara Poot Herrera, el cual le será entregado el sábado 14 de marzo en la ciudad de Mérida. ¿Cómo recibe la poeta de Isla negra esta distinción?

Con mucho entusiasmo y agradecimiento hacia todas las instituciones convocantes y hacia el jurado [Alberto Ruy Sánchez, ganador de la edición 2025, Óscar Ortega, Edith Negrín, Oswaldo Estrada y Carmen Villoro]. Fue muy sorpresivo, como los últimos premios que he recibido, que últimamente han sido muchos, como nueve, en la última década, aquí y en otros lugares. No sé por qué, pues hace muchísimo tiempo que no entro a ningún concurso, por lo que lo agradezco más.

En especial, este premio me alegra por dos cosas: por esa presencia tutelar de José Emilio Pacheco, a quien admiré y aprecié mucho, y porque se otorga en Yucatán, que es una tierra excepcional. No sé cuántos poemas he escrito sobre sus lugares, en numerosos viajes que he hecho, desde mediados de los años ochenta, y por los que también tengo que agradecer invitaciones para dar talleres, conferencias, o a participar en distintas cosas. Todo esto ha sido un gran regalo.

AQ / MCB

Google news logo
Síguenos en
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
Laberinto es una marca de Milenio. Todos los derechos reservados.  Más notas en: https://www.milenio.com/cultura/laberinto
Laberinto es una marca de Milenio. Todos los derechos reservados.
Más notas en: https://www.milenio.com/cultura/laberinto