Cultura

‘Delirio’: un ‘thriller’ sin suspenso

A fuego lento

Aunque apuesta por los mecanismos del thriller, ‘Delirio’ sacrifica el suspenso en favor de una trama predecible y de una denuncia que termina por imponerse a la construcción narrativa.

En los años más recientes, una enorme parcela de la narrativa mexicana ha sido tomada por la realidad en sus expresiones más cruentas: violencia de género, desapariciones forzadas, crímenes de odio, cadáveres a las puertas de una escuela… Delirio (Tusquets), de Natalia M. Alcalde (1992), se mueve con soltura por esa parcela. Se le mira cómoda porque la confianza que debió depositar en la escritura recae únicamente en la trama.

Delirio tiene algo de thriller, algo de denuncia, algo de brujería y un poco de indignación. Son ingredientes que casi aseguran la rendición de un lector despistado frente a la violencia policiaca, las corruptelas de altos mandos del gobierno, la estulticia de las redes sociales, la doble moral burguesa, la descalificación del dolor ajeno. Exige que, por unas horas, dejemos de ser insensibles (sí, la empatía como estrategia de mercado).

La protagonista, que en ocasiones toma el papel de narradora, tiene un don que es también su desgracia: en sueños, puede atisbar trazos del futuro; en la vigilia, puede interpretar el alma de los monstruos o benditos (“Veo-siento-huelo los adentros de las personas. Percibo la realidad oculta bajo la piel”). Así damos con el combustible de la novela: el asesinato de la amiga trans de la protagonista, una puesta en escena de la brutalidad con cargo al presupuesto federal. ¿Quién asesinó a Kika y por qué? Siguiendo estas consignas, Natalia M. Alcalde va del presente —las pesquisas, las sospechas, las falsas acusaciones, la corrupción política— al pasado idílico, cuando la ciudad de Guanajuato era un amigable campus universitario. El contraste funciona por descarte: aquí prevalecen las sombras encarnadas en los hombres poderosos, allá reina la luz encarnada en las mujeres independientes.

El thriller policiaco no suele interesarse por la buena escritura. Delirio no rompe esta norma. Persigue la anécdota, aunque sin buenos resultados. Interrumpe continuamente la acción, abunda en escenas prescindibles, muestra un pobre manejo del suspenso. Está más interesada en consentir a nuestros nobles sentimientos. Qué thriller que se respete es incapaz de ocultar la identidad del asesino hasta el último tramo. Con Delirio pasa lo que pasa con los culebrones: todo se sabe de antemano.

Delirio

Natalia M. Alcalde |Tusquets | México, 2026

AQ / MCB

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Roberto Pliego
  • Roberto Pliego
  • (1961) Cursó Letras Hispánicas en la UNAM. Fue subdirector de la revista Nexos. Autor de La estrella de Jorge Campos y 101 preguntas para ser culto, es editor de Laberinto.
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Laberinto es una marca de Milenio. Todos los derechos reservados.  Más notas en: https://www.milenio.com/cultura/laberinto
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