Cultura

¿Cuánto vale una idea? Sobre la fragilidad de la propiedad intelectual

Ensayo

Hay que develar la existencia del infinito universo formado por los abusos de confianza. Lucrar con el talento ajeno es una de las peores formas de apropiación.

Hace poco más de dos años me senté a trabajar sobre un proyecto original. Tiempo después compartí la idea con un amigo de más de cuarenta años, a quien consideraba un hermano. Él trajo a un grupo de inversionistas y acordamos formar un equipo. Firmamos un Acuerdo de Confidencialidad (NDA por sus siglas en inglés) y avanzamos contratando expertos para desarrollar el modelo de negocio. Los creativos seríamos socios industriales, aportando la idea, el trabajo y el conocimiento; ellos, el capital, la experiencia y la ejecución.

Después los inversionistas intentaron registrar la idea a su nombre, adueñándose además del nombre del proyecto en redes sociales, rompiendo el NDA. Nosotros nos quedamos con la página web y un registro en el INPI. Nuestra defensa por el registro de la propiedad intelectual cambió radicalmente su postura. La idea que antes elogiaban ahora no valía nada. Me repetían la frase hecha del mundo de los negocios: “las ideas no son de quien las tiene sino de quienes las ejecutan”; criticaron nuestra presentación y ofrecieron un pago simbólico por cien papeles (ni siquiera una cifra real), exigiendo que me diluyera de una sociedad y un pastel inexistente. Nos sentíamos en Shark Tank evaluando una escultura invisible. Lo más doloroso fue que un amigo de cuatro décadas se alineó con ellos haciendo mutis por el foro hasta el día de hoy. Recuerdo que de jóvenes solía contarme su vínculo ancestral con el inventor Tomás Alva Edison y el mito de su origen mexicano, como si la leyenda urbana le diera derecho a la genialidad ajena o las ideas de quien inventó las baterías alcalinas, la lámpara incandescente, el fonógrafo y otras 1093 patentes no merecieran el cerebro de su creador.

Esta experiencia me recordó el caso de mi amigo, diseñador gráfico y socio creativo, Mauricio. El restaurante Bella Vida le encargó más de diez logotipos distintos. Trabajó semanas presentando propuestas bajo la modalidad del llamado spec work (trabajo especulativo) aunque nunca le pagaron un solo peso. Meses después descubrió que los dueños estaban utilizando uno de sus diseños como imagen oficial del restaurante.

Casos como este son moneda de cambio en México. Se pide esfuerzo creativo gratuito, se encargan docenas de bocetos, presentaciones o modelos arquitectónicos. Pensemos en el arquitecto Juan Arrieta, que presentó como tesis universitaria el diseño de un estadio que luego se convirtió en el Estadio Azteca o algo muy parecido. El plagio es el infierno de los pasantes y el Azteca ya no se llama así, porque el nombre es de quien paga.

La legislación mexicana debería prestar atención a la normativa europea y la legislación española vigente que desde 2025 protege a los diseñadores y creadores contra la práctica de encargar múltiples conceptos o proyectos sin compensar su tiempo y esfuerzo. Se trata de otorgar valor real al trabajo de quienes imaginan y crean. En términos legales las ideas valen reconociendo el sudor del esfuerzo (sweat equity) y las partes accionarias que reconocen el esfuerzo de los socios industriales. Se trata de proteger no solo a quien registra sino a quien imagina, sobre todo frente a quienes pretenden devaluar el esfuerzo y despojar al creador de su trabajo.

Poner en valor las ideas también empieza por tirar de este hilo. Cito a Mauricio: Hay que develar la existencia del infinito universo formado por los abusos de confianza. Lucrar con el talento ajeno es una de las peores formas de apropiación.

Como ha escrito Daniel Lamarre, socio fundador del Cirque du Soleil, sin ideas no hay negocio. Pero tampoco hay negocio si quienes reciben la idea deciden reventar a sus creadores una vez que la tienen en sus manos. La ejecución es importante, pero una idea no solo se mide en billetes, sino también en lealtad y reconocimiento al esfuerzo de quien la concibió. Hacer negocios con amigos que denuestan el poder de la imaginación puede costarte un total de cuarenta años y dos días sin IVA.

AQ / MCB

Google news logo
Síguenos en
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
Laberinto es una marca de Milenio. Todos los derechos reservados.  Más notas en: https://www.milenio.com/cultura/laberinto
Laberinto es una marca de Milenio. Todos los derechos reservados.
Más notas en: https://www.milenio.com/cultura/laberinto