Cultura

“El reto de la ficción es vivir desde otro cuerpo y otra perspectiva”: Daniel Saldaña París publica 'Los nombres de mi padre'

El escritor analiza en 'Los nombres de mi padre', su nueva novela, las facetas de la paternidad; asegura que con este libro volvió a apropiarse de su natal Ciudad de México desde Nueva York, donde lo escribió.

El escritor y traductor Daniel Saldaña París (Ciudad de México, 1984) charla con MILENIO sobre su nueva novela: Los nombres de mi padre (Anagrama). Se trata de una búsqueda sobre la memoria y la paternidad donde explora cómo el pasado define la arquitectura de nuestra vida.

¿La novela nace durante tu estancia en Nueva York?

Sí, mientras cumplía con la beca de la Biblioteca Pública de Nueva York. Pero el tema de las paternidades me rondaba porque mi padre tenía cáncer y la situación no era favorable. En esos momentos surge la preocupación sobre cómo preservar la memoria que está a punto de perderse. Me preguntaba cómo hablar con él o grabarlo para rescatar sus recuerdos antes de que desaparecieran. Decidí desplazar esa inquietud al ámbito de la ficción para explorar las paternidades posibles y laterales.

¿Es un texto autobiográfico?

No es una novela sobre mi padre ni es autobiográfica. Es ficción a pesar de nacer de una situación personal. Los datos biográficos del protagonista son distintos a los míos y la generación de sus padres no coincide con la de los míos. Mi intención fue usar la primera persona narrativa para imaginar el mundo desde la mirada de alguien más. El reto de la ficción es vivir desde otro cuerpo y otra perspectiva, logrando que la narración se sienta como una voz propia.

En Los nombres de mi padre, el autor narra la historia de Camilo, quien llega a Nueva York en busca de respuestas sobre Miguel Carnero y la posibilidad de que sea su padre, mientras su madre agoniza en México. El protagonista traza una cartografía emocional que le obliga a reconsiderar su infancia, la relación con sus allegados y su propia identidad.

Portada del libro. | Especial
Portada del libro. | Especial

El protagonista mira constantemente a su país, ¿es un reflejo de tu experiencia?

Escribir este libro en Nueva York fue mi manera de seguir presente en la Ciudad de México. Al caminar por Nueva York, especialmente por zonas de Queens, sentí que es una ciudad latinoamericana. No tengo duda de ello. La novela me permitió encontrar relaciones entre ambas ciudades y reapropiarme de la capital mexicana desde el exterior a través de este personaje dividido entre dos puntos geográficos.

¿La estructura combina el drama familiar con una veta reflexiva?

Me interesaba tener una línea ensayística dentro de la novela que abordara temas como las ciudades, las ideas y la historia política de América Latina. Esa parte se intercala con el drama del personaje, los secretos familiares y la reconstrucción de un pasado que a veces es idealizado y otras requiere saber más. Fue un trabajo de ir hilando componentes para que la trama tuviera ideas sin dejar de ser ficción. Utilicé una búsqueda detectivesca donde el protagonista debe descubrir algo, lo que otorga un tono de investigación al relato. Hay una revelación final que ofrece una resolución emocional.

¿Buscas una exploración distinta en cada libro?

Tengo la intención de hacer algo distinto y luego me doy cuenta de que hice lo mismo; siento que la ficción me engaña. Quiero darle la vuelta a todo, pero hay temas que reaparecen, como el de las paternidades. En esta novela, a nivel de lenguaje, traté de usar una prosa clara y transparente para transmitir el drama emocional de los personajes, que fue el reto principal.

En la novela, hay un dato interesante sobre el origen de Ciudad Satélite, ¿eso también es ficción?

Esa parte surge de una investigación de archivo y biblioteca sobre cómo se construyó el proyecto original de Ciudad Satélite. Mi padre creció ahí y mi abuela vivió en esa zona muchos años. Descubrí que uno de los desarrolladores inmobiliarios de Satélite era un austriaco que trabajó para los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. Este hombre construyó un crematorio subterráneo en un campo de concentración en Alemania antes de llegar a México para diseñar las casas de Ciudad Satélite. Es un personaje real e histórico que se integró en el universo de la novela.

¿En qué trabajas actualmente?

Tomo notas para un próximo proyecto narrativo, pero ahora trabajo en la traducción. Acabo de publicar El emperador de alegría de Ocean Vuong para Anagrama, un libro con repercusión en Estados Unidos y España; y también traduje Diez días en un manicomio de Nelly Bly para la UNAM, uno de los primeros libros de periodismo investigativo escrito por una mujer en el siglo XIX. Ella se hace internar en un psiquiátrico durante 10 días y cuenta la crónica desde adentro. Cuando acabo un libro propio, dedico un tiempo a la traducción y a la docencia antes de empezar el siguiente libro.


hc

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Vicente Gutiérrez
  • Vicente Gutiérrez
  • vicente.gutierrez@milenio.com
  • Periodista desde hace 25 años y especialista en temas culturales, la industria del entretenimiento y cinematográfica. Por su experiencia y conocimiento, también ha participado en temas de política y de negocios. Es reportero de cultura en Milenio y locutor en “La Taquilla”, programa de Radio Fórmula 104.1 FM.
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