La fotógrafa Carol Guzy, ganadora del World Press Photo 2026 por una imagen sobre la separación de una familia migrante a manos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, afirma sentir "desgarro" al observar a agentes enmascarados en tribunales de Estados Unidos y advierte que "nadie está a salvo" ante escenas que evidencian las consecuencias humanas de la política migratoria de Donald Trump.
"Las niñas simplemente se agarraban a su padre con tal desesperación que parecía que intentaban evitar que se lo llevaran. Es imposible no sentir el dolor que atraviesa toda la escena", relató la fotógrafa minutos después de hacerse público el reconocimiento.
La imagen, publicada por el Miami Herald, muestra el momento en que un migrante ecuatoriano es detenido tras acudir a una audiencia judicial, mientras sus hijas se aferran a él intentando impedir la separación. La escena fue captada en el edificio federal Jacob K. Javits Federal Building, donde Guzy ha documentado durante meses operativos migratorios.
La fotógrafa explicó que ha sido testigo recurrente de arrestos tras comparecencias judiciales, una práctica que se intensificó desde 2025, cuando las autoridades ampliaron las detenciones en espacios federales.
Aunque ha cubierto conflictos armados, catástrofes naturales y crisis humanitarias en distintos países, Guzy —ganadora de cuatro premios Pulitzer— reconoce que presenciar estas escenas en su propio país tiene un impacto distinto.
"He fotografiado guerras y crisis en muchos países, pero presenciar esto en mi propio país tiene un peso completamente diferente. Como ciudadana estadounidense, es desconcertante", afirmó.
En ese contexto, señaló que las separaciones familiares son los momentos más difíciles de documentar. "Hay ocasiones en las que todos acabamos llorando, incluso quienes estamos allí trabajando. Escuchar los gritos de los niños cuando ocurre algo así es devastador", añadió.
Más que una imagen: una práctica sistemática
El jurado del World Press Photo destacó que la fotografía condensa en un solo encuadre las consecuencias humanas de decisiones políticas, al tiempo que refleja una práctica que no es aislada.
Guzy coincide en que muchas de las personas detenidas no tienen antecedentes penales y acuden a tribunales para cumplir con procesos legales, pero aun así enfrentan arrestos y la posible separación de sus familias.
“Es importante mostrar quiénes son estas personas y cuál es la realidad. El periodismo sigue teniendo un papel clave para combatir la desinformación y abrir los ojos de la sociedad”, sostuvo.
Para la fotógrafa, el mayor riesgo es que este tipo de escenas se vuelvan habituales. "Espero que despierte conciencia. Esto se está convirtiendo en una nueva rutina en Estados Unidos y no debería serlo", dijo.
Con más de cuatro décadas de trayectoria, Guzy subraya que, aunque ha documentado sufrimiento en distintas partes del mundo, esta historia tiene un peso particular.
"Nadie está a salvo aquí", enfatizó. Pese al reconocimiento internacional, la fotógrafa insistió en que su papel no es juzgar, sino documentar lo que ocurre.
“El premio es para las personas que aparecen en la imagen. Yo solo estaba allí para ser testigo”, concluyó.
jk