Cultura

"El infierno está en nosotros”: el altar del Angelito Negro entre rituales, ofrendas y prejuicios en Tepito

Entrevista

En el corazón de Tepito, Alexis 'El Chino' abrió un altar dedicado al Angelito Negro, figura asociada con Lucifer. Entre ofrendas, rituales y devotos, busca desmontar los prejuicios.

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Un niño baja de un taxi. Su papá, que trabaja como chofer, lo espera afuera mientras el pequeño entra solo al altar. Lleva una ofrenda: fruta, flores, dulces y la infaltable veladora. La coloca frente a la imagen principal, rodeada de un pentagrama invertido. La enciende y se va. Nadie sabe qué pidió o agradeció.

“Es algo íntimo”, dice Alexis ‘El Chino’, quien hace seis años abrió las puertas de este lugar en Tepito dedicado al culto del Angelito Negro. “¿Y sabes qué es lo más chido? Que viene con una pureza”.

El caso del niño contrasta con los prejuicios que rodean el altar, ubicado en el número 35 de la calle Carpintería, en la colonia Morelos.  La principal referencia para encontrarlo está a plena vista: una escultura de Baphomet, dentro de una vitrina de más de dos metros, da la bienvenida a jóvenes, abuelitas, familias y amigos que acuden en busca de salud, trabajo o protección.

Alexis, conocido como 'El Chino' en el barrio bravo
Alexis, conocido como 'El Chino' en el barrio bravo. | Foto: Valeria Castillón @Piimientanegra

Una promesa en Tepito

La escultura de Baphomet es una extensión del altar hacia la banqueta. En el interior del domicilio, al que se accede sin costo —previo aviso a la chica encargada de la local donde se venden figuras alusivas al culto y collares—, dos cuartos conectados dan forma al espacio.

Se entra descalzo. Adentro, imágenes, cuadros, máscaras y figuras demoníacas conviven con veladoras a medio derretir y ofrendas que van de billetes de cien pesos a montones de dulces. Todo bajo el humo de la salvia y una iluminación roja que envuelven el lugar en una peculiar serenidad.

Muchas piezas son regalos de los devotos, como un collage que muestra elementos simbólicos de Tepito o una pequeña figura de Satanás que destaca por su enorme falo, pero la principal es el Angelito Negro, explica Alexis, en los albores de sus treintas; es esbelto, tiene dos tatuajes rojizos en el rostro, pómulos marcados, camisa negra abotonada hasta el cuello, moño rojo, bigote delgado y pelo negro y corto. Y, sobre todo, una mirada intensa.

El espacio tomó forma en 2020, después de una experiencia que le cambió la vida: su mamá enfermó de cáncer. Al verla sufrir, comenzó a buscar respuestas en distintas creencias. Así conoció a Óscar Pelcastre, ‘El Obispo Negro’, impulsor del Palacio Negro de Luz Bella de la Oscuridad, en Pachuca, Hidalgo.

Católico de nacimiento, Alexis se acercó al culto y, tras la recuperación de su progenitora, transformó su manera de pensar: “Te lo juro que mi vida cambió cuando le pedí lo de sanar a mi madre; fue un cambio radical en mi pensamiento, en mi forma de ser, en mi visión”.

Pronto decidió compartir su devoción a través de un espacio para rezar, hablar, gritar, llorar, guardar silencio o dejar una ofrenda sin dar explicaciones. “¿Qué tal si vienen a pedir por salud, por trabajo, agradecer, poner un bocado o muchas otras cosas?”, pregunta.

Su propósito es romper los estigmas que vinculan a los creyentes del Angelito con la maldad. O la idea de que deben abandonar otras religiones para acercarse; católicos, cristianos y judíos pueden entrar, sostiene, porque la devoción, desde su perspectiva, puede dirigirse al mismo creador.

“En realidad, los malos somos nosotros”, afirma.

El Angelito Negro, la principal figura del altar. | Foto: Valeria Castillón @Piimientanegra
El Angelito Negro, la figura principal del altar. | Foto: Valeria Castillón @Piimientanegra

"Los malos somos nosotros”, dice Alexis. | Foto: Valeria Castillón @Piimientanegra
"Los malos somos nosotros”, dice Alexis. | Foto: Valeria Castillón @Piimientanegra

El mal está en nosotros


A Lucifer, Alexis también le dice Baal o Angelito Negro. No le gusta que lo nombren diablo, patrón o 'chanclotas' porque "para él eso es una ofensa, una falta de respeto". 

Sobre todo, rechaza que se le reduzca a una figura maligna y cuestiona que quienes le imploran sean juzgados: "Todos buscan un culpable, dicen 'No te acerques a él porque te vas a volver más malo'. Pero él no es malo: él es real, es sincero, es la verdad”, afirma.

Explica su postura señalando a aquellos que aparentan ser incapaces de dañar, pero cuando nadie los ve actúan de otra manera. También a quienes prefieren vivir una mentira antes que aceptar su verdad interior.

“A mucha gente no le gusta verse al espejo, ver el reflejo de lo que son”, apunta.

Una idea que recuerda a San Agustín de Hipona, pensador central del cristianismo que sostenía que el mal no es una fuerza independiente que existe por sí misma, sino una corrupción o ausencia del bien. Aunque Alexis es más directo: mira las acciones de las personas antes que las imágenes a las que rezan. "Muchos no se acercan por miedo a la realidad, a su realidad".

Por eso, al infierno no lo ve como un lugar al que se llega tras morir, sino como una realidad palpable en la Tierra: las guerras, la falta de agua, la escasez de alimentos, los genocidios y las injusticias. 

“¿Y sabes cuál es el peor infierno? El personal. Tu cabeza, tu mente. Te frenas, te juzgas, juzgas a mucha gente. Por eso antes de juzgar hay que ver qué hay detrás. ¿Qué los impulsó a poner ese altar? ¿Qué los impulsó a creer en él? Si no encontraron lo que pedían en otros lados, aquí vienen a pedirlo”.

Respeta a la Iglesia católica y a quienes profesan otras religiones, pero no concuerda con poner a Lucifer como enemigo de Dios: "Nos han venido vendiendo que él está peleado con Dios, pero no es así. Los que estamos peleados somos nosotros".

Foto: Valeria Castillón @Piimientanegra
El infierno, dice, es una realidad palpable en la Tierra. Foto: Valeria Castillón @Piimientanegra

Foto: Valeria Castillón @Piimientanegra
"Nos han venido vendiendo que él está peleado con Dios, pero no es así". |Foto: Valeria Castillón @Piimientanegra

Un país católico ante otras creencias

La imagen del Angelito Negro —alrededor de 30 centímetros, hechura negruzca y reluciente, detalles dorados en los cuernos y la barba, sentado en su trono y siempre con algo en las manos: dinero, una torta o dulces—, contrasta con un país donde el catolicismo tiene una presencia mayoritaria, aunque cada vez convive más con distintas creencias.

En 2020, en su Censo de Población y Vivienda, el INEGI registró que 77.7 por ciento de la población se identificaba como católica, frente a 82.7 por ciento en 2010. Mientras que, en la misma década, las personas que se declararon sin religión pasaron de 4.7 a 8.1 por ciento.

Pensar en el satanismo como sinónimo de esta devoción es impreciso, pues el término reúne distintas corrientes: algunas veneran a Satanás como una entidad sobrenatural; otras, como la Iglesia de Satán fundada por Anton LaVey en los 60, lo entienden como un símbolo. No como un ser al que rendir pleitesía.

Alexis habla de Lucifer como una deidad. Su  devoción la entiende desde la fe y la experiencia personal: "Hoy soy una persona diferente, una persona libre, una persona... real, esa es la palabra correcta". 

"Que tengo vida, que tengo salud, que tengo sabiduría, que tengo entendimiento, que tengo esa luz y esa fuerza, esa energía para salir adelante de cualquier cosa que se me presente. Eso le agradezco".

Alexis habla de Lucifer como una deidad.
Alexis habla de Lucifer como una deidad. |Foto: Valeria Castillón @Piimientanegra

Ofrendas, rituales y agradecimientos

Frente al Angelito Negro, hay quienes llegan entre las 12 y 21 horas, el horario de servicio, a pedir salud, trabajo, amor o protección; otros dejan dinero, encienden una veladora o llevan dulces. 

Alexis no pregunta, prefiere que cada quien tenga su momento: “Si lo quieren gritar, hablar o no decir nada, no hay ningún problema. Todo es respetable”.

La devoción tiene prácticas específicas: Alexis realiza limpias cada mes, a las que acuden entre 50 y 100 personas. Asegura que durante estas sesiones despoja a los asistentes de malas energías, los libera y los sana, por un costo de 666 pesos.

También están los “rayados”, cuyo precio es de 6 mil 666 pesos. Consisten en realizar cortes en la espalda como un “pacto” de sangre con el Angelito Negro. ¿Por qué? Porque el compromiso debe ser personal, dice Alexis, quien rechaza los sacrificios de animales.

Y acentúa la importancia de agradecer: la salud, la vida, tener un techo, comida y agua son motivos suficientes, porque “hasta que pierdes muchas cosas es cuando te das cuenta de lo valiosas que son”.

Foto: Valeria Castillón @Piimientanegra
La importancia de agradecer: la salud, la vida, tener un techo, comida y agua . | Foto: Valeria Castillón @Piimientanegra

Una de las estatuas del altar
Una de las estatuas del altar. |Foto: Valeria Castillón @Piimientanegra

Sin miedo a la muerte

Cuando se le pregunta a Alexis si está en paz con la idea de morir, responde sin titubear: “Bienvenido sea. No puedo decir: ‘No me quiero morir’. El día que él me llame, no voy a tener ningún problema, hermano”.

Dice que hoy se siente más consciente de lo que tiene. Por eso, antes que pedirle al Angelito una casa, negocio o algún bien material, prefiere "sabiduría y fuerza".

“Esas son cosas materiales, cosas vanas. El día de mañana me muero y no me voy a llevar nada. El día de mañana lo puedo perder todo. Llegué sin nada”, reflexiona.

La mayoría de los problemas, opina, parten de olvidar lo esencial: "Casi casi se mueren por procurar un carro, una moto, un trabajo o un amor". Por eso incita a recuperar algo que asocia con la infancia: vivir sin rencor.

“Todos y cada uno de los que quieran alcanzar el reino del Señor tendrán que ser como un niño: libres, sin sentimientos, sin rencor”, dice. Y cuando habla del amor, lo lleva hacia uno mismo: “Si no te amas a ti mismo, ¿cómo vas a dar amor a otras personas?”.
|Foto: Valeria Castillón @Piimientanegra
Alexis prefiere "sabiduría y fuerza".|Foto: Valeria Castillón @Piimientanegra

Foto: Valeria Castillón @Piimientanegra
"El día que él me llame, no voy a tener ningún problema, hermano”. |Foto: Valeria Castillón @Piimientanegra

El año nuevo del Angelito Negro

Para los devotos del Angelito Negro, el año termina el 31 de octubre y comienza de nuevo el 1 de noviembre. Por eso Alexis ya prepara una jornada para este domingo, en la que las ofrendas y peticiones convivirán con fiesta y música.

Los visitantes llevan comida, donaciones, veladoras, dulces, cervezas y juguetes. Algunos también acuden con sus efigies demoniacas. A veces hay mariachis, DJs o banda.

“La gente viene, canta, trae mariachis y banda. Regalan veladoras, comida, dulces y juguetes para los niños. Es una celebración genial, en grande”, cuenta Alexis, mientras sonríe.

A quienes sienten curiosidad por el altar, los invita a acercarse ese día sin temor y mirar más allá de los prejuicios: “Que asistan sin ningún miedo. Que asistan con la verdad, con la realidad y con el entendimiento de cada cosa que vean ese día”.

Celebra que cada vez hay más visitantes gracias al impacto de las redes sociales, como Instagram o TikTok. Por eso, le gustaría ampliar el altar: “Todos quieren visitar, todos quieren conocer, todos quieren ver qué onda”.

Aclara que no quiere convertir el espacio en un negocio, sino recibir a más personas y compartir la devoción con "amor y sinceridad", porque "los tiempos son de él y son perfectos, se están viviendo".

"Él viene a gobernar para que nos demos cuenta de la realidad, de la verdad”.

hc

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Yair Hernández
  • Yair Hernández
  • juan.hernandez@milenio.com
  • Es periodista especializado en temas de cultura y entretenimiento. Actualmente trabaja como reportero para Milenio.
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