Comunidad
  • Vacaciones descubren la violencia familiar en espacios públicos, advierte experto

  • Cuando la familia se encuentra en espacios abiertos o en convivencia con otras personas, algunas señales pueden volverse más evidentes
El número de denuncias por violencia familiar en México se ha duplicado en una década. | Especial

Durante los periodos vacacionales, cuando las familias pasan más tiempo juntas, también pueden intensificarse las dinámicas de convivencia, incluidas aquellas marcadas por la violencia.

Aunque el hogar suele concebirse como un espacio seguro, en muchos casos se convierte en un entorno donde las agresiones se ocultan o se normalizan.

Enrique López, académico de la Universidad Panamericana en la Escuela de Pedagogía y Psicología, advierte que estos episodios pueden ser más frecuentes y, a la vez, más difíciles de identificar en este tipo de temporadas: “recordemos que la violencia en las vacaciones o en diferentes espacios… la familia se convierte en un contexto privado pequeño”.

Este “contexto privado” puede trasladarse a distintos escenarios: desde el interior del hogar hasta viajes o reuniones familiares, lo que influye en la visibilidad de las agresiones.

Cuando la convivencia ocurre dentro de casa, la detección se vuelve más compleja: “es un espacio entre cuatro paredes… que es más complicado observar. ¿Y entonces quién observa una familia o un contexto familiar en el que está habiendo agresión?”.

En estos casos, los indicios suelen ser indirectos: vecinos que escuchan discusiones o gritos, o familiares que notan cambios de conducta durante visitas ocasionales. “Puede ser una esposa callada o unos hijos que están callados o que están encerrados en su cuarto”, señala.

En contraste, cuando la familia se encuentra en espacios abiertos o en convivencia con otras personas, algunas señales pueden volverse más evidentes: “ahí a veces es más sencillo, entre comillas, observar la violencia que se da”.

Entre los principales focos de alerta se encuentran las lesiones físicas visibles. Aunque la violencia no siempre deja huellas físicas.

La agresión psicológica y emocional puede ser igual o más dañina y suele manifestarse de manera más sutil: “se puede observar cuando en una familia se impide que un miembro exprese sus emociones o que reciba gritos, esa puede ser una señal”.

¿Cómo se puede detectar la violencia?

Las formas en que se expresa la violencia varían dependiendo de la edad de las víctimas. En niñas y niños, por ejemplo, el impacto puede reflejarse en conductas opuestas.

“Un niño lo puede manifestar de dos formas: una, siendo muy cohibido y retrayéndose o, por el contrario, puede ser que lo exprese ansiosamente, con berrinches, con gritos, con llantos intensos”. En ambos casos, aclara, se trata de manifestaciones de un malestar emocional profundo.

En adolescentes, las reacciones suelen ser más complejas: “se puede ir hacia la inexpresividad o responder con otra agresión”. Esta respuesta puede trasladarse a otros entornos, particularmente el escolar.

En el caso de las mujeres adultas, la identificación de la violencia puede resultar aún más difícil debido a factores sociales y culturales: “la mamá ya ha aprendido reglas sociales, puede aparentar ante los demás que no hay problema”.

Esto se traduce en señales sutiles, como la falta de autonomía o la sumisión en espacios públicos: “que no le dejen expresarse o pedir algo en el restaurante, y ella calladita, y ella sumisa”.

Con el regreso a clases tras el periodo vacacional, docentes y personal educativo pueden desempeñar un papel clave en la detección de posibles casos de violencia. Por ello, cualquier cambio significativo puede ser una señal de alerta: “si siempre es muy extrovertida y ahora no, está callada… algo sucedió”.

También puede presentarse el caso contrario: estudiantes que regresan con actitudes más agresivas. “Llega muy efusivo, pero efusivo, agresivo, está queriendo desahogarse con gente diferente, con la que no puede desahogarse”.

En alumnos más introvertidos, las señales son más difíciles de detectar: “podría ser autoagresión, que se vean rasguños en las manos”.

Imagen ilustrativa de la violencia familiar; un hombre agrede físicamente a una mujer, su pareja.
La violencia familiar es uno de los ilícitos más denunciados en México. | Especial

Reconocer la violencia psicológica representa uno de los mayores retos. El especialista la describe como un proceso constante de desvalorización. Este tipo de agresión puede manifestarse en frases aparentemente cotidianas, como comparaciones entre hermanos. “¿Por qué no eres como tu hermana mayor?… esa es una agresión muy fuerte y muy dura para un hijo”.

¿Cómo va la violencia familiar a nivel nacional?

De acuerdo con el último Informe de Violencia contra las Mujeres del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), en México se registraron 38 mil 127 delitos de violencia familiar entre enero y febrero de 2026, una cifra que mantiene la tendencia alta observada en los últimos años.

A nivel nacional, la incidencia mensual se ha sostenido por encima de los 19 mil casos, con 19 mil 315 denuncias en febrero de 2026. Este comportamiento es consistente con el crecimiento registrado en la última década, al pasar de 127 mil 424 casos en 2015 a 278 mil 276 en 2024, con una ligera disminución a 266 mil 760 en 2025, aunque sin cambios estructurales en la tendencia.

El análisis por entidad federativa señala una alta concentración territorial.

El SESNSP señala que cuatro estados concentran el 35 por ciento del total nacional, es decir, 13 mil 326 casos en apenas dos meses. Encabezan la lista: Ciudad de México, con 11.9 por ciento del total nacional (4 mil 540 casos); Estado de México, con 10.6 por ciento (4 mil 032 casos); Guanajuato, con 6.4 por ciento (2 mil 431 casos), y Nuevo León, con 5.7 por ciento (2 mil 176 casos).

Estas entidades no solo concentran población, sino también una alta carga de denuncias por violencia en el ámbito familiar. En este contexto, Jalisco se posiciona también entre las entidades con mayor incidencia en números absolutos, al registrar mil 818 casos, lo que representa 4.88 por ciento del total nacional en el periodo de enero a febrero de 2026.

Con esta cifra, el estado se ubica dentro del grupo de entidades con mayor número de denuncias, junto a estados como Chihuahua (mil 997 casos; 5 por ciento) y por encima de otros como Veracruz (mil 546 casos; 4.1 por ciento) y Puebla (mil 463 casos; 3.8 por ciento).

Violencia infantil
Reconocer la violencia psicológica representa uno de los mayores retos. Jorge López

No obstante, el panorama cambia cuando se analiza la tasa por cada 100 mil habitantes. En este indicador, Jalisco registra 20.31 casos, colocándose por debajo del promedio nacional de 28.37.

Esto significa que, aunque el estado acumula un número importante de denuncias, su incidencia proporcional es menor frente a entidades como Colima, con 84.38 casos por cada 100 mil habitantes; Coahuila, con 63.25, y Baja California, con 55.90.

Los datos del SESNSP reflejan que la violencia familiar continúa siendo uno de los delitos más constantes y extendidos en el país.

¿Cómo generar entornos seguros?

Ante este panorama, López enfatiza la importancia de generar entornos de confianza donde las víctimas puedan expresar lo que viven: “hay que aprender a tener las puertas abiertas del corazón para que cuando alguien te busca estemos ahí y escuchemos”.

Sobre cómo actuar ante un caso de violencia en el hogar, el especialista distingue entre situaciones inmediatas y aquellas que no ocurren en el momento: “si yo observo una agresión física que se está dando… me tengo que meter”.

Sin embargo, cuando no existe una agresión en curso, recomienda evitar confrontaciones directas con el agresor. “Lo último que tenemos que hacer es meternos a reclamar algo, porque no nos corresponde”.

El acompañamiento a la víctima es clave para que pueda buscar ayuda formal. Instituciones como el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) o instancias de procuración de justicia pueden intervenir, aunque la denuncia debe ser presentada por la persona afectada.

Finalmente, el especialista hace un llamado a quienes ejercen violencia a reflexionar sobre sus actos: “pensemos mucho en el daño físico, el daño psicológico y moral que le hacemos a las otras personas”.

Y concluye con un mensaje claro: “la fuerza… no es para agredir, es para cuidar y proteger”.

JVO

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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