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Los grupos incel adaptan técnicas para seguir operando: esto es lo que dicen a un año del ataque en CCH Sur

A un año del ataque perpetrado en CCH Sur, diferentes grupos de esta subcultura se mantienen activos; los discursos que alimentaron al presunto responsable siguen circulando en cientos de páginas que evaden las normas comunitarias de internet.

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El 22 de septiembre de 2025, cerca de la una de la tarde, Jesús Israel, de 16 años, fue asesinado por otro alumno del Colegio de Ciencia y Humanidades Sur. El responsable, un estudiante de 19 años, terminó hiriendo a un guardia del plantel poco antes de saltar del tercer piso del edificio IM en un intento de huida.

Un mensaje de despedida junto con unas fotografías publicadas en Facebook horas antes del ataque terminaron vinculando a Lex Ashton "N", el presunto agresor hoy detenido en prisión preventiva, con una subcultura en línea a la que se le atribuye más de un evento violento: los célibes involuntarios, mejor conocidos como incels.


A un año de los hechos, MILENIO corroboró que ni la atención mediática, ni los múltiples reportes realizados por usuarios de redes sociales han cambiado algo dentro de la comunidad que desde hace décadas ha aprendido a evadir las normas comunitarias del espacio virtual.

Los incels permanecen en aparente anonimato

La subcultura nacida hace poco más de 20 años en internet (y motivada por la incapacidad percibida de algunos hombres para conseguir relaciones sexuales o románticas) comenzó en países anglosajones, pero ha ganado seguidores en países de América Latina en los últimos años.

los incels se adaptan para sobrevivir
Suelen compartir experiencias negativas en las que se alimenta la percepción de rechazo y aislamiento | Especial

El mensaje escrito por un perfil de Facebook bajo el nombre de Lex Ashton poco antes del ataque dejó entrever que México forma parte de la lista. 

“Estoy harto de este mundo, nunca en mi pta (sic) vida he recibido el amor de una mujer y la neta me duele, me duele saber que los chad pueden disfrutar de las foids (“humanoide femenino”) y yo no, yo ya lo he perdido todo, no tengo trabajo ni familia ni amigos, no tengo motivos para seguir con vida pero saben que, no pienso unirme solo, voy a retribuir a todas esas malditas y todos lo van a ver en las noticias (sic)”

De acuerdo con los reportes de ese día, Jesús Israel se encontraba en el estacionamiento con su novia cuando el agresor le provocó heridas mortales con un arma blanca. 

Solo unos días después del asesinato, comenzó una ola de amenazas en diferentes planteles escolares del país: aparecieron pintas en los baños, hojas pegadas en los muros de las facultades y publicaciones en Instagram además de diversos clubs de fans en Facebook. De hecho, apenas un mes después de que se registrara el asesinato, diferentes cuentas anónimas en redes sociales amenazaron con replicar el ataque.

A poco más de un mes del ataque perpetrado en CCH Sur, diferentes grupos de esta subcultura se mantienen activos.
Algunos grupos llevan años operando | Facebook

A pesar de que estos grupos en línea —incluido “Farmacia Curincel”, al que presuntamente pertenecía Lex y en el que el joven habría dado pistas sobre sus posibles intenciones— han desaparecido a lo largo de este año, la autocompasión y la misoginia siguen impulsando nuevo contenido dentro de la comunidad incel que ha adoptado diferentes técnicas para sobrevivir.

El baneo (acción de prohibir o restringir el acceso de un usuario) no fue de mucha ayuda. Hasta septiembre de este año este medio identificó al menos 9 grupos incel activos y con más de 500 seguidores. 

Anonimato

En su momento, el sociólogo egresado de la UNAM, Aldo Bravo compartió a MILENIO cómo el ocultar su identidad se ha convertido en la mejor arma de los incels pues les permite expresar emociones, pensamientos e intenciones sin ser juzgados o asumir responsabilidad.

los incels se adaptan para sobrevivir
El determinismo biológico es uno de los pilares del incelismo | Especial

El anonimato es protegido de forma colectiva, como deja ver un “contenido de lectura obligada” publicado dentro de uno de los foros de celibato involuntario más populares y grandes del mundo.

“Esto es por si realmente te importa. A algunos no les importará. Algunas cosas pueden parecer obvias, otras pueden hacerte pensar”, escribió uno de los 33 mil 891 miembros de incels.is, antes de compartir una lista de consejos para evitar el “doxeo”, es decir, la revelación pública y no consensuada de datos personales.

Dentro de los primeros puntos está el evitar que las cuentas personales sean vinculadas al mundo incel: para ello utilizan diferentes apodos o seudónimos, crean correos electrónicos desechables y evitan que su nombre, apellidos o rostro circule en los foros y grupos.

Aunque muchos incels llegan a revelar la zona en la que viven, a qué grupo étnico pertenecen, peso, edad y/o estatura (sobre todo para pedir opiniones a los demás integrantes sobre su atractivo o expresar su descontento respecto a su aspecto físico) cuidan mucho de lo que comparten sobre su día a día.

“Si dices que te llamas Ranjeet y que eres contador en Twin Falls, Idaho, podrían encontrarte fácilmente”, advierte la publicación.

Algunos de ellos incluso optan por tomar medidas mucho más estrictas eliminando los metadatos de las fotos que suben o borrando su información de corredores de datos conocidos por recolectar datos personales de redes sociales, registros públicos, compras en línea o apps.

Las medidas de seguridad incluyen el uso de técnicas para eludir posibles rastreos —utilizando redes privadas y evitando compartir imágenes que brinden pistas sobre su ubicación— y consejos para evitar dar clic a enlaces extraños que podrían estar vinculados al robo de información.

A la par, la lista publicada en el foro incel destaca dos puntos de cuidado relacionados directamente con las amistades y la familia: “Cuida con quién te relacionas en la vida real. Yo fui doxeado por un amigo (...) Si tus padres publican fotos tuyas en redes sociales, pídeles que las borren”.

A poco más de un mes del ataque perpetrado en CCH Sur, diferentes grupos de esta subcultura se mantienen activos.
Los grupos utilizan diferentes tácticas para mantener a la comunidad activa | Especial

Cuentas de respaldo

A esto se suman las estrategias para mantener vivos los grupos en Facebook: crean diversas cuentas de respaldo y cada tanto se desactivan y abren nuevos grupos, de hecho, a principios de octubre de 2025 aparecieron “Curincels 3: La batalla de los Lex ashtinos” e “Incels blackpill”, hasta el 26 de octubre, este último ya tenía más de 600 integrantes.

“Blackpillers”, “Farmacéuticos curincels”, “Truecels”. Basta conocer su jerga para dar con ellos.

Algunos administradores optan por cambiar los nombres de forma rotativa para evitar ser blanco de baneo, mientras que otros crean grupos alternos que ayudan como respaldo en caso de que se cierre la cuenta principal. 

Para burlar las reglas y evitar la suspensión temporal, la subcultura comparte imágenes, experiencias y comentarios de odio contra las mujeres y la comunidad LGBTQ+ reemplazando términos y palabras. 

Todo en su conjunto ha permitido que los incels se mantengan como un grupo de nicho, lo que explica a su vez por qué referentes hispanohablantes —como el venezolano Luis M. García, que en su momento fue considerado uno de los grandes portavoces de la ideología incel en América Latina— pasaran desapercibidos por años.

A poco más de un mes del ataque perpetrado en CCH Sur, diferentes grupos de esta subcultura se mantienen activos.
A pesar de que los grupos son reportados, vuelven a surgir nuevos | Facebook

¿Qué dicen los incels?

Este grupo se mueve en diferentes espectros: no hay un solo tipo de célibe involuntario, de hecho pese a que los une una visión pesimista sobre su futuro y el fracaso romántico que ellos mismos atribuyen a factores biológicos inamovibles, sus comunidades son tan diversas que dentro de ellas es posible ver tanto memes que promueven la cultura de la violación, hasta anécdotas personales sobre el bullying y acoso que han vivido.

“Los incels no vivimos adolescencia ni juventud, nosotros no podemos vivir ni desarrollarnos como adolescentes normales (...)Las únicas anécdotas de nuestra adolescencia y juventud son el bullying, rechazo y como pasamos toda nuestra adolescencia solos, encerrados sin poder tener novia, dar nuestro primer beso o vivir nuestro romance adolescente como los demás”, se lee en uno de ellos.

Los foros monitoreados por este medio incluso detectaron que tampoco pertenecen estrictamente a la izquierda o derecha política: hay tanto simpatizantes de Nicolás Maduro como de Donald Trump o Charlie Kirk.

El contraste se extiende a la figura de Lex Ashton: mientras que algunos han celebrado el ataque, otros tantos aseguran que gracias a él, el mundo se ha volcado en contra de la subcultura. Hay incluso quienes rechazan que el joven sea un verdadero incel.

Esto refuerza lo concluido recientemente en uno de los estudios centrados en los célibes voluntarios: su atención requiere de estrategias personalizadas.

La investigación, publicada en mayo de 2025 en la revista Sexual Behavior concluyó que hay dos factores que encaminan a alguien a tomar la blackpill, la forma más violenta dentro de la comunidad: el extremismo disposicional (es decir, rasgos de personalidad que predisponen a alguien a ideas extremistas) y la vulnerabilidad psicosocial, marcada por experiencias difíciles o traumas.

A pesar de que no todos sus integrantes cometen actos violentos, con más de 53 asesinatos y cientos más de lesiones relacionadas con los incels, hoy la subcultura es considerada como una de las más peligrosas de internet.

En este sentido, los autores del estudio encontraron que la salud mental, las ideas extremas y las redes sociales funcionan como una tríada que se alimenta mutuamente, por ello, proponen intervenciones integrales que vayan más allá de la atención psicológica pues también se deberían abordar las creencias distorsionadas y el entorno que las refuerza.

“A medida que los problemas del extremismo, la radicalización en línea y la salud mental crecen en importancia, estos conocimientos son vitales para los legisladores, educadores, periodistas y otros que abordan los desafíos que enfrentan y representan los incels en la sociedad”, concluyen los autores.

Está claro que los grupos incels seguirán existiendo, muchos de ellos bien podrían haber sido tablero de publicaciones para Lex, quien desde hace 11 meses se encuentra recluido en Reclusorio Varonil Oriente esperando su sentencia sin posibilidad de acceder a atención psiquiátrica.

LHM

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Lizeth Hernández
  • Lizeth Hernández
  • Más que contar, me gusta escuchar historias. Egresada de la FCPyS, UNAM, escribo para interpretar a una ciudad que se devora a sí misma. Actualmente cubro temas de ciencia, salud y en ocasiones, relatos del pasado.
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