Comunidad
  • Anatomía de un fraude: entre escotes, seducción, amenazas y dinero en efectivo, así operan en Jalisco las rifas colombianas

  • Estas rifas representan una ruta directa hacia la extorsión, la violencia y, en los casos más extremos, la muerte
Alberto Prieto Valencia asesinado el pasado 30 de diciembre, es presuntamente señalado como operador de estas rifas (Foto: EFE)

Desde que se cruzan los pasillos del Mercado de Abastos de Guadalajara, la escena no pasa desapercibida. No son compradoras comunes ni amas de casa que acuden por fruta o verdura a un local específico; son mujeres jóvenes, guapas, de rasgos llamativos, vestidas de forma provocativa; con escotes, licras o shorts ajustados.

Caminan con seguridad, siempre en movimiento y observando. Todas cargan una mochila o una cangurera donde guardan el dinero y los talonarios. Se detienen en locales específicos y entablan conversaciones breves, pero calculadas. No se acercan a cualquier cliente: su objetivo son los locatarios. Así operan las llamadas rifas colombianas.

“Te das cuenta desde que llegas, porque hay una ‘pasarela’ de extranjeras, o sea, colombianas; generalizan colombianas por el acento”, cuenta a MILENIO una víctima de este esquema de extorsión y fraude. “En el ratito que yo estuve, que fueron unas dos horas, me tocó ver a más de diez chicas”.

Su testimonio anónimo revela este modus operandi que opera en las sombras, pero a plena luz del día: una práctica ilegal que se ha extendido por mercados de diferentes puntos del país y  está bajo los reflectores de las autoridades tras el ataque armado contra Alberto Prieto Valencia, alias El Prieto, señalado como presunto operador de las llamadas “rifas colombianas” y préstamos “gota a gota”.

Bodegas del Abastos, una pasarela tentadora

El escenario es el Mercado de Abastos de Guadalajara, el más grande de la ciudad y el segundo más grande de México. En este complejo comercial operan más de mil 800 bodegas, recibe alrededor de 60 mil visitas diarias y se manejan hasta 21 mil toneladas de alimentos cada día. El acercamiento no es casual.

“Sí me di cuenta de que en general lo hacen más con los locatarios, no se acercan así como al que está comprando la fruta y la verdura”. Antes de ofrecer la rifa, observan y analizan: “Como que ellas mismas también te estudian… saben qué tipo de locatario es”.

La organización, explica, es cercana. “Te das cuenta de que son hasta familiares, porque se hablan de hijas, de primas… la persona que me abordó a mí sí tenía una hija ahí e incluso una hermana trabajando”.

La mecánica es simple e inicia con un talonario. La mujer saca solo algunos boletos de la mochila. “Traían más talonarios… sacó unos y no sacó los otros; traía nada más los azules, verdes y rojos, y nada más nos dio los azules”. Después venden el boleto. “El que a mí me tocó salía en 250 pesos y tenías derecho a dos boletos”.

El premio anunciado en su caso era de 75 mil pesos, aunque las cifras varían. “Me comentaron ahí mismo un locatario que hay rifas hasta de 500 mil pesos o más… depende del perfil que ven”. También hay premios en especie, como motocicletas o incluso automóviles.

Tras el homicidio de El Prieto, bodeguero y empresario del complejo comercial, las rifas colombianas no han vuelto a operar en la zona
El Mercado de Abastos de Guadalajara es un lugar donde las rifas son comunes (Foto: Cortesía)

El boleto que adquirió tiene un número de teléfono al reverso. “Pero yo no marcaría”. Nunca quedó claro dónde reclamar el premio, dónde se hace el sorteo o si existe algún grupo de chat para tener más información. Sin embargo, ellos sí tienen los datos de los participantes. En una libreta anotaron nombre, local, boletos y número de serie.

A pesar de la desconfianza o la incertidumbre, la práctica se ha normalizado. “La gente sí lo compra, sí lo compra”. Incluso, algunos premios sí se pagan. “El locatario sí me dijo que sí conoce gente que ha ganado; o sea, sí lo pagan”.

El acercamiento, añade, va más allá. “Como que te ofrecen otros servicios ajenos a la rifa, como un acompañamiento… invitarte a un trago”, generando cercanía y confianza.

Tras el homicidio de El Prieto, bodeguero y empresario del complejo comercial, las rifas colombianas no han vuelto a operar en la zona, según el testimonio. “Tal cual, así como se las tragó la tierra… de un día a otro desaparecieron por completo”.

MILENIO buscó a Moisés Ramos, presidente de la Unión de Comerciantes del Mercado de Abastos de Guadalajara, para conocer si existen denuncias formales por parte de comerciantes relacionadas con estos esquemas; sin embargo, no se obtuvo respuesta.

¿Cómo controlan a los participantes de las rifas?

Para Rubén Ortega Montes, profesor e investigador del Centro Universitario de la Ciénega, de la Universidad de Guadalajara (UdeG), estos hechos evidencian la normalización de un modelo ilegal que ha logrado incrustarse en la vida cotidiana de comerciantes y consumidores.

“El común denominador de ambos fenómenos es que quienes los llevan a cabo, generalmente, son de nacionalidad colombiana, y el modelo viene de Colombia”, explicó el académico. Tanto las rifas como los préstamos, añadió, responden a una lógica similar: control económico a partir de la intimidación.

El Mercado de Abastos de Guadalajara no es el único lugar en el que operan las rifas colombianas. El especialista en seguridad pública, procuración de justicia y derechos humanos detalló que se han detectado en otros centros de la Zona Metropolitana de Guadalajara, donde los locatarios son presionados a participar.

“Se escucha que están obligados a comprar un boleto”, dice, aun cuando en muchos casos no hay ganadores.
Tras el homicidio de El Prieto, bodeguero y empresario del complejo comercial, las rifas colombianas no han vuelto a operar en la zona
En varios de los puntos más importantes del AMG también operan las rifas colombianas (Foto: Josefina Ruiz)

Este mecanismo, sostiene, se asemeja a un cobro de piso. “Se equipara a un cobro de piso por parte de estos grupos de poder, posiblemente al modelo de una extorsión, para permitir que la gente siga comercializando en mercados, tianguis y distintos comercios”.

Préstamos impagables y violentos

Los préstamos “gota a gota” se cobran con intereses desproporcionados, diseñados para volverse impagables en poco tiempo y acompañados de violencia.

Detrás de estos esquemas existe una red organizada que se aprovecha de la vulnerabilidad económica de ciertos sectores. “Buscan comunidades, colonias o grupos donde la gente necesita dinero urgente; el dinero no entra al sistema bancario y circula de manera paralela”, revela Ortega Montes.

En muchos casos, quienes ofrecen los préstamos son personas conocidas dentro de la comunidad; sin embargo, el cobro lo realizan grupos violentos.

Actualmente, estas prácticas no se limitan al contacto directo. Los préstamos “gota a gota” también se promueven a través de redes sociales y plataformas digitales. “Se hace publicidad gratuita por redes y así enganchan a las personas”, explica el académico de la UdeG.

No obstante, el investigador subraya que no se trata de un fenómeno reciente, pues desde hace 15 años se han detectado estos esquemas, aunque hoy tienen mayor visibilidad por las redes sociales.

Francisco Jiménez Reynoso, abogado y jefe de vinculación del área de seguridad de la UdeG, revela que el año pasado recibió llamadas de personas que buscaban asesoría. “Fueron cuando menos 12 casos; algunos sí cayeron en el engaño y otros pudimos prevenir que se consumara el delito”.

En más de la mitad de los casos se evitó que las personas aceptaran el préstamo, tras advertirles de los riesgos. “Lo más común era que les ofrecían dinero con supuestos intereses muy bajos. Cuando les preguntaba dónde estaba la oficina o el domicilio, no sabían contestar. Ahí les decía que estaban corriendo un riesgo”.

Los montos de estos préstamos suelen oscilar entre los dos mil y los 60 mil pesos, cantidades que resultan atractivas para personas con necesidades inmediatas.

Tras caer en estos esquemas, muchas víctimas esperan que el Estado se haga cargo del daño, lo que en la práctica rara vez ocurre. “Cuando truena la pirámide, cuando yo hice un negocio o pedí un préstamo, participé en una rifa y me hicieron un fraude, luego el ciudadano quiere que el Estado le resuelva el problema. Y, pues no, sería el cuento de nunca acabar”.

Tras el homicidio de El Prieto, bodeguero y empresario del complejo comercial, las rifas colombianas no han vuelto a operar en la zona
Varios de los puntos comerciales más importantes de México padecen esta forma de extorsión (Foto: Especial)

Este esquema se lleva a cabo a nivel nacional

Estas actividades han sido identificadas en otras entidades del país. “En la Ciudad de México y en Puebla se tienen detectados los dos modelos”, señala Ortega Montes, con antecedentes en mercados como Tepito, en la capital del país, desde donde —afirma— el esquema se replicó hacia Guadalajara, particularmente en espacios de alta circulación de dinero como San Juan de Dios y el Mercado de Abastos.

En la Ciudad de México, la Fiscalía capitalina ha documentado desde al menos 2018 la operación de células dedicadas a préstamos “gota a gota”, particularmente en zonas como Tepito, Iztapalapa y Gustavo A. Madero. En 2022, autoridades capitalinas detuvieron a ciudadanos colombianos acusados de extorsión, amenazas y cobros violentos vinculados a este esquema.

En Puebla, comerciantes del Centro Histórico y mercados como La Cuchilla denunciaron desde 2021 amenazas y agresiones por deudas impagables. Ese mismo año, la Fiscalía poblana confirmó la existencia de redes extranjeras dedicadas al préstamo ilegal con métodos de intimidación.

En 2023, la Secretaría de Seguridad federal alertó sobre la expansión del modelo “gota a gota” mediante redes sociales y aplicaciones de mensajería, lo que ha facilitado su crecimiento.

Mientras que en Oaxaca, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) alertó a la población sobre el método de fraude y extorsión “gota a gota”, que ha atentado contra la economía y la integridad física de la población.

De acuerdo con la Fiscalía del Estado de Jalisco, de 2024 a la fecha se han registrado dos eventos relevantes relacionados con extorsión bajo el esquema “gota a gota”. El primero corresponde a una denuncia que derivó en la detención en flagrancia de cuatro personas, tres de origen colombiano y una mujer procedente de la Ciudad de México. El segundo ocurrió en Tonalá, donde fueron detenidas dos personas, quienes actualmente se encuentran vinculadas a proceso por este delito.

A estos hechos se suma la detención reciente de tres presuntos extorsionadores de origen sudamericano, relacionados con préstamos “gota a gota” y “rifas colombianas”. En otro operativo, realizado en el Mercado de Abastos de Guadalajara, fue detenido un hombre presuntamente de origen venezolano, también vinculado a prácticas de extorsión.

A grandes males, grandes remedios

Para Ortega Montes, los hechos recientes obligan a una reacción institucional distinta. “Debe haber una investigación directa, bien hecha, y una intervención coordinada entre autoridades federales, estatales y municipales para aplicar la ley”.

La falta de regulación y de acciones contundentes, advierte, alimenta una cifra negra, ya que las víctimas rara vez denuncian, “porque corren el riesgo de ser privadas de la vida, de la libertad o de que no se les deje trabajar”.

La Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) ha advertido que los préstamos “gota a gota” no son otorgados por instituciones financieras autorizadas, por lo que no están regulados, no cuentan con contratos formales y suelen operar mediante amenazas, cobros diarios y violencia.

Por ello, exhorta a la ciudadanía a no aceptar dinero de personas o empresas que no estén registradas en el Sistema de Registro de Prestadores de Servicios Financieros (Sipres), además de denunciar ante las autoridades correspondientes cuando se identifique este tipo de prácticas.

Mientras tanto, autoridades estatales mantienen abiertas carpetas de investigación y reiteran el llamado a denunciar. Especialistas advierten que, aunque estos préstamos y rifas se presentan como una solución inmediata, en realidad representan una ruta directa hacia la extorsión, la violencia y, en los casos más extremos, la muerte.

JVO

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