El brote de sarampión en Jalisco, que comenzó con casos importados a mediados de 2025 y se intensificó durante el primer semestre de este año, pudo ser contenido y se evitó un repunte de contagios pese a la intensa movilidad generada por la Copa Mundial de Futbol 2026, uno de los mayores desafíos sanitarios para la entidad en los últimos años.
A diferencia de lo que temían las autoridades antes del arranque del torneo, los eventos masivos y la llegada de visitantes nacionales y extranjeros no provocaron una nueva ola de transmisión.
El estado, que durante el primer semestre del año se convirtió en el principal foco de propagación del sarampión en México, llega ahora al cierre de la emergencia con apenas 25 casos activos, luego de una estrategia de vacunación y vigilancia epidemiológica que permitió cortar la mayoría de las cadenas de contagio.
De acuerdo con el más reciente corte de la Secretaría de Salud Jalisco (SSJ), durante 2026 se han acumulado 6 mil 599 casos confirmados, aunque entre el 15 y el 16 de julio únicamente se detectaron tres nuevos contagios, una cifra que confirma el descenso sostenido de la epidemia.
Aunque el panorama es considerablemente más favorable que el observado hace apenas unos meses, las autoridades sanitarias advierten que el brote aún no ha concluido y sostienen que mantener altas coberturas de vacunación será determinante para impedir que el virus vuelva a propagarse.
Una epidemia que transformó la respuesta sanitaria
El resurgimiento del sarampión sorprendió a Jalisco después de décadas sin transmisión sostenida de la enfermedad. Lo que inicialmente fueron casos asociados con personas provenientes de otras entidades evolucionó rápidamente hasta convertirse en un brote comunitario que alcanzó prácticamente todo el estado.
La expansión del virus fue particularmente intensa durante los primeros meses de 2026, cuando el Área Metropolitana de Guadalajara concentró la mayor parte de los contagios. Municipios como Guadalajara, Zapopan, Tlaquepaque, Tlajomulco, Tonalá y El Salto se convirtieron en los principales puntos de transmisión.
Ante el crecimiento acelerado de los casos, la Secretaría de Salud implementó medidas extraordinarias que incluyeron cercos epidemiológicos, vacunación casa por casa, instalación de módulos itinerantes, suspensión temporal de actividades presenciales en algunos grupos escolares y el uso obligatorio de cubrebocas en escuelas ubicadas en zonas de riesgo.
La estrategia también implicó la coordinación entre instituciones federales, estatales y municipales para ampliar la cobertura de vacunación en un periodo relativamente corto.
La curva comienza a descender
A diferencia del escenario observado durante el pico del brote, cuando cada semana se confirmaban cientos de nuevos contagios, la velocidad de transmisión disminuyó de forma considerable.
El director general de Salud Pública de Jalisco, Roberto Carlos Rivera Ávila, informó que actualmente el estado mantiene 25 casos activos y en las últimas 24 horas solo fueron confirmados tres nuevos pacientes.
"El sarampión, en estos momentos, en el último corte que tenemos del día de ayer, acumula en Jalisco seis mil 599 casos en 2026 y las tres defunciones registradas; en las últimas 24 horas, del 15 al 16 de julio, se registraron en todo el estado solamente tres casos de sarampión", explicó.
La reducción de casos activos representa uno de los indicadores más importantes para evaluar el comportamiento de la epidemia, ya que refleja un menor número de personas con capacidad para transmitir el virus.
No obstante, la vigilancia epidemiológica continúa principalmente en el Área Metropolitana de Guadalajara, donde todavía se concentra la mayor cantidad de pacientes.
El rezago en vacunación, el principal factor
Más allá de las cifras acumuladas, el análisis epidemiológico permitió identificar uno de los factores que explican la magnitud del brote.
De acuerdo con la Secretaría de Salud, cerca del 90% de las personas que enfermaron no contaban con ninguna dosis de la vacuna o tenían esquemas incompletos, situación que dejó a miles de personas susceptibles frente a uno de los virus más contagiosos que existen.
Rivera Ávila explicó que el problema no se concentró únicamente en la población infantil, sino también en adolescentes y adultos que durante años no completaron su esquema de inmunización.
"Esto se dio por el alto número de personas que no tenían una vacuna. Lo que hemos detectado durante todo el brote y de los más de seis mil casos que registramos, casi 90 por ciento no recibieron ni una sola vacuna y no tenían esquema de vacunación; eran personas hasta con 20 años sin completar su esquema".
El comportamiento del brote confirmó lo que organismos internacionales han advertido durante los últimos años: la disminución de las coberturas de vacunación genera grupos de población susceptibles donde enfermedades previamente controladas pueden reaparecer con rapidez.
La vacunación cambió el rumbo
La respuesta institucional se concentró en incrementar la cobertura de vacunación en todo el estado.
Durante 2025 y 2026 fueron aplicadas más de 3.4 millones de dosis contra el sarampión mediante brigadas comunitarias, módulos temporales instalados en plazas públicas, centros de salud, hospitales y jornadas intensivas en los municipios con mayor transmisión.
Las campañas no solo estuvieron dirigidas a niñas y niños, sino también a adolescentes y adultos menores de 49 años que presentaban esquemas incompletos o carecían por completo de antecedentes de vacunación.
El incremento en la inmunidad colectiva permitió disminuir progresivamente la circulación del virus y reducir el número de casos activos, una tendencia que comenzó a observarse a partir del segundo trimestre del año y que actualmente se mantiene.
Un brote que dejó lecciones
La epidemia de sarampión en Jalisco dejó una de las mayores movilizaciones sanitarias recientes en la entidad.
Además del impacto en hospitales y centros de salud, el brote obligó a modificar actividades escolares, fortalecer la vigilancia epidemiológica y reactivar campañas permanentes de vacunación que durante años habían perdido intensidad.
Las autoridades recuerdan que el sarampión no es una enfermedad menor. Puede provocar neumonía, encefalitis, pérdida de la audición, ceguera y secuelas neurológicas permanentes, especialmente en menores de edad, personas inmunocomprometidas y quienes nunca fueron vacunados.
Durante el brote también se registraron tres defunciones en Jalisco asociadas con la enfermedad, lo que evidenció nuevamente que la falta de inmunización continúa siendo el principal factor de riesgo para desarrollar formas graves.
Aunque el escenario epidemiológico es considerablemente más favorable que el observado hace algunos meses, la Secretaría de Salud Jalisco insiste en que la disminución de contagios no representa el fin del riesgo.
Con solo 25 casos activos, el objetivo ahora es cortar las últimas cadenas de transmisión y evitar que el virus vuelva a encontrar población susceptible.
Por ello, las autoridades mantienen el llamado a madres, padres de familia y adultos para revisar sus cartillas de vacunación y completar los esquemas pendientes.
Después de casi un año de emergencia sanitaria, Jalisco pasó de ser el principal foco de transmisión del país a una etapa de control epidemiológico. Sin embargo, la experiencia dejó una enseñanza clara: mientras existan personas sin protección, el sarampión seguirá teniendo la posibilidad de reaparecer.
MC