Comunidad

"Vivíamos entre gases tóxicos"; don Alberto pasó dos meses encerrado en la histórica Fundidora de Monterrey

Mientras 11 mil trabajadores eran notificados de la quiebra que paralizó a Monterrey hace 40 años, el ingeniero Alberto Cisneros se convirtió en uno de los últimos "guardianes" del Horno 3.

M+.- Alberto Cisneros Cirilo nunca podrá olvidar el cierre histórico de la Compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, la famosa Fundidora de Monterrey, hecho que este sábado cumple 40 años de haber causado conmoción en la sociedad regiomontana. 

El actual vecino de la colonia Jacaranda, en el municipio de Apodaca, al norte del Área Metropolitana de Monterrey, y quien se desempeñaba como ingeniero mecánico eléctrico egresado de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), relató a MILENIO que fue uno de los nueve ingenieros, de un total de 11 mil trabajadores, que se quedaron a vivir, dormir, comer y trabajar al interior de la planta dos meses más después de la clausura.

La misión de mantener vivo el Horno 3

¿Por qué se quedó encerrado? Alberto tenía una misión junto con el compacto equipo que permaneció: mantener activo y vivo uno de los hornos para que los exdirectivos tuvieran la posibilidad de venderlo tras su cierre el 9 de mayo de 1986.

“Yo me quedé encerrado dos meses, no venía por mi ropa, mi esposa me llevaba mis alimentos, las puertas se cerraron, ni entrada ni salida para nadie, hasta que me dijeron: ‘Hasta aquí’. Ahí me quedé a dormir, trabajamos en equipo unos ocho o nueve ingenieros”, describió.
Y continuó su relato: “Yo estuve encerrado dos meses más, estuvimos, vamos a decir, aplicando carga al Horno 3 para mantenerlo vivo y que no se ‘embarcara’ y el fierro no se hiciera piedra. Participamos un grupo de ingenieros cargando el Alto Horno 3”, complementó el ingeniero, que en ese entonces contaba con 25 años.

Quien fungiera como jefe de turno en Mantenimiento Electromecánico del Alto Horno número 3 recordó que ingresó a la compañía ganando 11 mil 500 viejos pesos en 1977 y concluyó labores hasta que la cerraron el 9 de mayo de 1986, más los dos meses adicionales.

“Sentí una gran nostalgia. Yo no pensaba que el cierre fuera definitivo en ese año, pero uno de mis jefes inmediatos nos dijo: ‘Sí, hay que prepararnos porque el cierre es definitivo’… Fue mucha nostalgia y dejé muchos recuerdos”, narró Alberto.

La misión de los 11 mil trabajadores que quedaron dentro del Horno 3 era mantenerlo vivo. | Luis Guerra
La misión de los 11 mil trabajadores que quedaron dentro del Horno 3 era mantenerlo vivo. | Luis Guerra

Las secuelas en la salud

Además, recordó que durante la pandemia de Covid-19 se dio cuenta de que su trabajo en Fundidora le afectó los pulmones debido a los contaminantes que utilizaban en su interior.

“Yo viví el covid hace cinco años, mis pulmones se bloquearon y me preguntaban los médicos en aquel entonces si fumaba, pero les dije que yo trabajé en Fundidora. ‘¡Ah, pues por eso!’. Sí sufrimos daños, ¿verdad? Pasa el tiempo y te dañas.
“Gran parte de los compañeros han de haber sufrido, porque vivíamos entre gases tóxicos, ya que había tratamientos químicos”, relató.

Alberto Cisneros Cirilo era jefe de turno en Mantenimiento Electromecánico del Alto Horno. | Jorge López
Alberto Cisneros Cirilo era jefe de turno en Mantenimiento Electromecánico del Alto Horno. | Jorge López

Una familia dentro de la siderúrgica

El ingeniero mecánico eléctrico señaló haber laborado junto a ingenieros de Estados Unidos y Francia, pero también con toda la clase trabajadora: desde peones, albañiles, paileros, soldadores y electricistas, hasta plomeros, a quienes recuerda como si fuera ayer.

“Ahora recuerdo a grandes compañeros que fueron equipo de trabajo. A uno no recuerdo su nombre y le decíamos el ‘Huina’; decía: ‘No, es que yo soy de Huinalá’, en el municipio de Apodaca. A otro le decíamos el ‘Kennedy’ porque tenía un gran parecido al presidente John F. Kennedy. Fuimos una familia”, recordó.
En honor a los compañeros caídos en Fundidora, fallecidos en un percance con acero incandescente en 1971, indicó que extrabajadores y familiares realizan una misa la mañana del 20, 21 o 22 de noviembre de cada año en el patio de la Escuela Adolfo Prieto, ubicada sobre Prolongación Madero, dentro del céntrico parque de Monterrey. 

Cuando los hornos se apagaron

Los monumentales hornos y fogones de hasta 24 metros de altura fueron apagados. El silbato de turno dejó de sonar y con ello se cerró y “fundió” una parte de la historia de Nuevo León y de México.

El 8 de mayo de 1986, la jueza Décimo de lo Civil del entonces Distrito Federal, Eva María Esteva McMaster, decretó la quiebra técnica de la Compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, la única en su tipo en América Latina, luego de que un año antes reportó pérdidas por 70 mil millones de viejos pesos.

Un día después, el 9 de mayo, fue notificada la quiebra de Fundidora a sus directivos en Monterrey, por lo que las puertas fueron cerradas de forma definitiva a las 15:00 horas.

El día 10, fecha en que se liquidaría el contrato colectivo de trabajo, ya no dejaron ingresar a ninguno de los 11 mil trabajadores, quienes se quedaron sin empleo tras 86 años de operaciones de la compañía fundada el 5 de mayo de 1900, un hito en la industria mexicana.

El cierre de la Compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey cumple 40 años. | Luis Guerra
El cierre de la Compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey cumple 40 años. | Luis Guerra

Historias que quedaron tras las puertas cerradas

Alberto Casillas Hernández, director del Archivo Histórico de Fundidora, narró para la plataforma MILENIO-Multimedios algunas de las peculiaridades que sucedieron al cerrar las puertas de la siderúrgica.

“Se cerraban las puertas y ya no van a poder entrar, ya no les van a abrir. Si se te olvidó algo, no sé, un boleto de la Lotería Nacional, que dicen que resultó premiado, y a otros sus cosas personales, ahí se quedaron”, describió.
“Cuando cerró la empresa, uno de ellos había dejado su boleto en el casillero, como estos que están aquí, y su ropa. Se fue y se acordó: ‘Ah, mi boleto lo dejé en mi casillero de Fundidora’, y creyó que podía entrar, pero le dijeron que no podía y se acabó todo”, agregó.

Alberto Casillas Hernández, director del Archivo Histórico de Fundidora. | Luis Guerra
Alberto Casillas Hernández, director del Archivo Histórico de Fundidora. | Luis Guerra

De gigante industrial a parque emblemático

La Fundidora fue impulsada por el empresario italiano Vicente Ferrara, el comerciante francés Leonel Signoret, el banquero estadunidense Eugenio Kelly, así como un grupo de empresarios regiomontanos. Su capital era de 10 millones de pesos oro.

Durante casi 40 años, Fundidora fue la única en su tipo en América Latina, pero después comenzó una reconversión con la llegada de competencia de empresas como Altos Hornos de México (AHMSA), en Monclova, Coahuila; Hojalata y Lámina, en Monterrey, así como la Compañía Siderúrgica Nacional, en Volta Redonda, Brasil.

De 1959 a 1977, Fundidora quiso actualizarse porque se estaba quedando obsoleta tecnológicamente y, al pactar créditos con bancos norteamericanos, empezó la debacle.

“En ese periodo en que Fundidora comienza a modernizarse, México sufre devaluaciones económicas en la década de los 70, lo que va a propiciar que la deuda se duplicara y triplicara”, indicó Casillas Hernández.

Para 1978, tras las deudas derivadas de los préstamos que había solicitado a largo plazo y las devaluaciones, Fundidora fue entregada como paraestatal al Gobierno federal, que la fusionó con AHMSA y con Siderúrgica Lázaro Cárdenas, bajo el nombre de Sidermex.

Luego de concretarse la declaratoria de quiebra y cierre de 1986, en noviembre de 1988 la compañía de 144 hectáreas se constituyó en el fideicomiso Parque Fundidora para iniciar el desmantelamiento y la regeneración de los terrenos.

“El parque abierto al público para el disfrute de las áreas verdes se inaugura el 24 de febrero del año 2001 y ahí se convierte también en un concepto de Museo de Sitio y Arqueología Industrial, porque todos los vestigios de naves, chimeneas y herramientas se ubican en el mismo lugar de origen”, indicó Alberto Casillas.
La Compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey quebró en 1986. | Luis Guerra
La Compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey quebró en 1986. | Luis Guerra

En el Parque Fundidora, la naturaleza se fusiona con las antiguas instalaciones de lo que fue la Compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey.

Hoy es un parque urbano incluyente y multifuncional que contribuye a reforzar el tejido social, ofreciendo un espacio verde, seguro y de acceso 100 por ciento gratuito a los más de 8 millones de visitantes que recibe al año.

La primera fundidora de acero de América Latina se ha convertido en un escaparate de entretenimiento mundial con eventos como la Fórmula 1, la Serie Cart, el Fórum Universal de las Culturas 2007 o el concierto de Los Tres Tenores.

También ha albergado eventos de primer nivel, como la Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo en 2002, que reunió a presidentes y ministros de todo el mundo, así como la Cumbre Extraordinaria de las Américas 2004, que reunió a jefes de Estado del hemisferio.

grt

Google news logo
Síguenos en
Eduardo Mendieta Sánchez
  • Eduardo Mendieta Sánchez
  • Reportero de NL con investigaciones especiales que ha destapado casos de corrupción y transas de funcionarios, además de la cobertura informativa alterna del municipio de mayor bonanza, millonetas y seguro de América Latina (San Pedro Garza García). Dos veces Periodista del Año. Mis tesoros: Yessy, Armand, Aisslinn y mi madre Lupita.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.