M+.- No es el cempasúchil ni la nochebuena, las dos flores que suelen asociarse con mayor fuerza a la identidad mexicana. La flor nacional de México es la dalia, una especie nativa que durante siglos ha estado ligada a la cultura del país, que adornó los jardines de Moctezuma y Nezahualcóyotl y que, pese a su valor histórico y cultural, hoy enfrenta un problema menos visible: el desconocimiento y la baja demanda entre la propia sociedad mexicana.
La _Dahlia pinnata_ fue reconocida oficialmente como flor nacional en 1963, pero más de seis décadas después de ese decreto todavía lucha por conquistar un lugar en las florerías, los jardines y las celebraciones de los mexicanos. Productores e investigadores buscan recuperar su presencia, impulsar su cultivo y demostrar que, además de su valor ornamental, la dalia tiene usos gastronómicos y medicinales.
En Huamantla, Tlaxcala, esa lucha tiene un escenario particular. Durante agosto, sus pétalos forman parte de los tapetes monumentales de La Noche que Nadie Duerme, una de las tradiciones más emblemáticas del estado. Allí, la flor nacional deja de ser una especie desconocida para convertirse en parte de una expresión de fe, arte e identidad que cada año cubre las calles del Pueblo Mágico.
La base de una tradición
Víctor Francisco Macías Cadena, propietario del Jardín de Dalias Caridad, ubicado en Huamantla, Tlaxcala, señaló que desde hace 28 años se dedica al cultivo de esta flor, una actividad que comenzó con la intención de contar con materia prima para las ofrendas y los tapetes monumentales que se elaboran en honor a la Virgen de la Caridad, advocación de María a la que los habitantes de esta tierra profesan una profunda devoción.
De acuerdo con la explicación de Víctor Francisco, el proyecto del jardín comenzó en un terreno de apenas 15 por 20 metros, pero con el paso del tiempo logró extenderse a más de una hectárea, donde el paisaje rural ubicado a las afueras del Pueblo Mágico y con La Malinche como escenario de fondo se convierte durante una temporada en un sitio de gran atractivo para los visitantes.
“El cultivo de la dalia nace para darle vida a estas alfombras, a estos tapetes monumentales que se elaboran durante todo el mes de agosto en esta Feria de Huamantla, nace como una ofrenda; sin embargo, con el transcurso de los años se encuentra una oportunidad de empleo, un amor por el cultivo, un amor por las flores y hemos ido creciendo”.
Macías Cadena resaltó que la dalia es la flor nacional de México, motivo por el cual también se ha puesto especial empeño en mantener el jardín en buenas condiciones y, al mismo tiempo, divulgar la importancia y el estatus que tiene esta especie.
Símbolo nacional
El reconocimiento oficial de la dalia como flor nacional se logró en 1963, mediante un decreto presidencial, debido a que forma parte de la flora nativa del país y a que México concentra la mayor cantidad de variedades de esta especie.
Bajo este escenario, Víctor Macías señaló que hace cuatro años decidieron abrir las puertas del lugar para recibir visitantes en los campos de cultivo, con la finalidad de dar a conocer la importancia que tiene la dalia. Desde mediados de julio y durante todo agosto se realizan recorridos por el jardín.
Esto, explicó, permite mostrar que no se trata de una flor limitada al ámbito ornamental, pues también cuenta con propiedades medicinales y características gastronómicas que pueden ser aprovechadas, aunque buena parte de la población las desconoce.
Por este motivo, los visitantes no solamente pueden recorrer el jardín, sino también adquirir productos comestibles, como mermeladas elaboradas a base de dalias, además de que tienen la posibilidad de cortar flores directamente del cultivo para armar arreglos florales.
“Lo que queremos es que al salir de aquí cada persona se lleve un aprendizaje de los usos que se le puede dar a nuestra flor nacional, sea en la parte ornamental, o en la parte gastronómica y medicinal”, manifestó.
A nivel comercial, explicó que a lo largo de la hectárea y media con la que cuentan existe capacidad para sembrar hasta 500 mil flores; sin embargo, únicamente alrededor de 10 por ciento llega a comercializarse.
Por este motivo, hizo un llamado a la ciudadanía para incrementar la demanda de esta flor, ya que con ello se apoya directamente a las personas que se dedican a su cultivo y se contribuye a preservar la especie.
“Cada que tengan oportunidad de regalar flores acudan con sus floristas a las tiendas y pídanles que por favor les pongan una flor de dalia a sus arreglos, la idea es que se genere una demanda que pueda ayudar a los productores a seguir preservando este tipo de espacios”, mencionó.
Variedad, un reto
El agricultor indicó que el trabajo realizado en el jardín también se ha basado en métodos de hibridación, mediante los cuales han logrado generar nuevos colores que posteriormente han sido registrados ante el Servicio Nacional de Inspección y Certificación de Semillas (SNICS).
Detalló que, de las variedades que se tienen registradas ante el SNICS, él ya ha registrado 14 y actualmente se encuentra en proceso de dar de alta otras ocho, con la posibilidad de incrementar aún más esta cifra.
Explicó que, gracias a la asesoría de la Universidad Autónoma Chapingo, han obtenido estos resultados, toda vez que para generar nuevas variedades y colores es necesario llevar a cabo procesos de polinización que requieren especial atención y seguimiento.
Sin embargo, asumir este reto también ha representado complicaciones, ya que para lograr la preservación de una nueva variedad es necesario contar con una población mínima de plantas, mientras que la baja demanda de la flor genera dificultades para mantenerlas.
“Es la parte donde batallamos más, con la población necesaria para preservar una especie nueva que se registra, es complicado debido a la baja demanda o a lo poco que se llega a comercializar”, mencionó.
Expresó que los productores de dalia tampoco cuentan con apoyos gubernamentales suficientes, debido a que buena parte de los programas y recursos se encuentran enfocados en otro tipo de semillas, como el maíz.
De esta manera, detalló que el Jardín de Dalias Caridad se sostiene gracias al trabajo de seis personas, quienes durante ocho meses se afanan en generar un espacio atractivo para quienes lo visitan. Se trata, prácticamente, de un proyecto familiar.
“Es un orgullo, es un esfuerzo que hacemos durante ocho meses; para poder darle vida a este jardín nos involucramos seis personas, son cuatro familias que dependen directamente de esto”, manifestó.
Añadió que las personas interesadas en visitar el jardín pueden reservar sus recorridos a través de redes sociales y cubrir una cuota de recuperación, cuyos recursos son utilizados para darle mantenimiento al cultivo.
Entusiasmado, Víctor Macías aseguró que continuará trabajando para dar a conocer la flor nacional de México, con la confianza de que pueda obtener el reconocimiento que merece entre la sociedad y contribuir así a su preservación.
Representación de México
La importancia de la dalia se remonta a miles de años, toda vez que es una de las especies de flora originarias del país y que ha sido utilizada desde la época prehispánica, según explicó Mariel del Rosario Sánchez Vidaña, investigadora de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP).
La académica señaló que esta planta es nativa de México y Guatemala; sin embargo, es en territorio mexicano donde se concentra la mayor cantidad de especies nativas, al contar con 38 de las 42 variedades identificadas.
Esto, señaló, permite encontrar dalias en diferentes regiones del país, debido a que su cultivo y cuidado son relativamente sencillos y la planta tiene capacidad para adaptarse a distintas condiciones climatológicas.
“La variedad de climas en los que se desarrolla es muy amplia, es una planta que no requiere mucha agua y nutrientes. Su tubérculo almacena los nutrientes y carbohidratos que la planta necesita para desarrollarse”, mencionó.
En este sentido, refirió que existen registros de que las dalias eran utilizadas en los jardines prehispánicos debido a la belleza de sus flores, por lo que, tras la llegada de los españoles, fueron llevadas al continente europeo.
De esta manera, la planta originaria de México llegó a diferentes partes del mundo y encontró una importante recepción en países como los Países Bajos y China, donde se desarrollaron trabajos de mejoramiento genético.
“Se utilizó en la época prehispánica en los jardines de Moctezuma y Nezahualcóyotl; al llegar los españoles vieron la belleza de esta flor y fue llevada a Europa principalmente, donde se hicieron los trabajos de mejoramiento genético, principalmente en Holanda y en China”, declaró.
Por este motivo, Sánchez Vidaña consideró importante generar un sentimiento de identidad entre los mexicanos en torno a la dalia, ya que actualmente el reconocimiento popular se concentra principalmente en flores como el cempasúchil y la nochebuena.
De igual manera, coincidió con Víctor Macías en que actualmente la compra y venta de flores con fines ornamentales se concentra en otras especies, como las rosas, pese a que estas no son originarias del país.
También se comercializan ampliamente los girasoles y crisantemos, que sí tienen presencia como especies originarias de México.
“A final de cuentas es como el cempasúchil, cuando hablamos de ella sentimos identidad, lo mismo hay que hacer con la dalia, porque es nuestra flor nacional”, expresó.
Preservación necesaria
La investigadora consideró necesario fortalecer las investigaciones científicas enfocadas en la dalia, toda vez que esto contribuirá a generar mayor conocimiento y reconocimiento social alrededor de la especie.
Sánchez Vidaña también reconoció que actualmente no existe una alerta de riesgo específica para esta flor; sin embargo, al formar parte de las especies nativas del país, consideró necesario generar condiciones que permitan su preservación.
Este planteamiento deriva, entre otros factores, de los constantes cambios de uso de suelo que se realizan en diferentes zonas del país y que podrían generar afectaciones a mediano y largo plazo.
“Creo que toda la fauna y la flora nativa está en riesgo, es importante conservarlas a pesar de que no sea un riesgo latente ahorita, ya que puede ser un riesgo potencial”, dijo.
Bajo este escenario, refirió que México cuenta con una gran riqueza cultural que abarca diferentes rubros, como los tejidos, la gastronomía y la propia flora, por lo que consideró necesario brindar un cuidado apropiado a las especies nativas.
Ante este panorama, la investigadora criticó que no se dé la atención necesaria a las investigaciones relacionadas con estas especies, pues al tratarse de plantas originarias, en muchas ocasiones son consideradas como maleza y terminan siendo erradicadas.
Añadió que la propia sociedad puede contribuir a la preservación de la planta mediante acciones sencillas, como adquirirlas en las florerías y fomentar su comercialización.
“La dalia es una planta representativa para México y es importante saber que nos representa como mexicanos. Siempre la sociedad es la primera que tiene este poder de conservar nuestras plantas nativas”, dijo.
El pasado 4 de agosto se conmemoró el Día Nacional de la Dalia, fecha instaurada por la Asociación Nacional de la Dalia en México.
Este tipo de acciones forman parte de los esfuerzos para generar un mayor reconocimiento social hacia una de las especies de flora más representativas del país, que en determinadas ocasiones ha llegado a tener mayor fama internacional que en la propia tierra que la vio nacer.
Ornamento espiritual
La trascendencia de esta flor cobra un matiz de profunda espiritualidad y fervor popular cada noche del 14 de agosto durante La Noche que Nadie Duerme, la festividad más emblemática de Huamantla.
En esta cita anual, el Pueblo Mágico trasnocha para transformar más de siete kilómetros de calles en una deslumbrante galería de arte efímero al aire libre en honor a la Virgen de la Caridad.
Familias enteras de artesanos trabajan durante la madrugada para trazar minuciosos tapetes monumentales elaborados con aserrín multicolor, arenas, semillas y, de manera destacada, pétalos de dalias recién cosechadas, en un ritual donde la fe, el arte y la identidad local se funden antes de que aparezcan los primeros rayos del sol.
Esta expresión artística, reconocida internacionalmente por su belleza y virtuosismo, tiene además una peculiaridad: está destinada a desaparecer en cuestión de minutos bajo el paso solemne de la procesión.
Es precisamente en ese instante efímero donde las flores cosechadas en el Jardín de Dalias Caridad cumplen su vocación: entregar sus colores para consagrar la devoción tlaxcalteca.
Así, la batalla por revalorizar, cultivar y comercializar la dalia deja de ser únicamente una causa agrícola para convertirse también en una forma de preservar una tradición que cada agosto toma las calles de Huamantla y coloca a la flor nacional de México en el centro de una de sus expresiones culturales más importantes.
LG
