Comunidad
  • Ajolotes a 700 pesos: la venta de animales persiste en el Mercado Mixhuca pese a prohibición en CdMx

  • Desde el 1 de enero, la capital del país prohibió la comercialización de especies vivas en los mercados; sin embargo, se sigue evidenciando la continuidad de esta práctica.
El Mercado Mixhuca se dedica a la comercialización de peces, reptiles, anfibios y especies protegidas. | Foto: Especial

La prohibición de la venta de animales vivos en mercados públicos de la Ciudad de México entró en vigor el 1 de enero de 2026 con el cierre definitivo de los locales dedicados a este giro en el Mercado Sonora, tras un fallo judicial impulsado por organizaciones defensoras de los derechos animales y varias denuncias. La medida busca erradicar décadas de maltrato, hacinamiento y tráfico ilegal de especies.

Sin embargo, durante un recorrido realizado por MILENIO, a escasos kilómetros de distancia, en la misma alcaldía Venustiano Carranza, se detectó que el Mercado Mixhuca mantiene una dinámica distinta: la comercialización de peces, reptiles, anfibios y especies protegidas continúa sin restricciones visibles, bajo un esquema que se ampara en registros ante la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y permisos de criadero.​

Un mercado que comienza desde la calle

El recorrido inicia incluso antes de cruzar los pasillos del mercado. Afuera, sobre la banqueta, se alinean locales y puestos ambulantes que ofrecen alimento, jaulas, correas, peceras, ropa, cojines y todo tipo de accesorios para animales. Bajo lonas improvisadas, algunos comerciantes exhiben aves y conejos encerrados en jaulas apiladas sobre diablitos de carga.

Al interior, la escena es impactante. Los pasillos angostos están adornados por decenas de peceras iluminadas que albergan una variedad abrumadora de especies: guppys, orandas, tiburones pangasios y bala, cíclidos Óscar tigre y albinos, entre otros peces ornamentales. El ambiente se impregna de un persistente olor a humedad, mezcla de agua estancada y alimento vivo.

Pero no todo es acuático. En distintos locales se venden reptiles, anfibios, alacranes, serpientes, tortugas, geckos y una especie emblemática de México: el ajolote, catalogado en peligro crítico de extinción.

En el lugar se venden reptiles y anfibios
En el lugar se venden reptiles y anfibios. | Foto: Especial

Ajolotes en exhibición

En uno de los locales, un joven comerciante ofrece ajolotes bebés, de tan solo dos meses, a 700 pesos cada uno. Ante el interés de dos compradores potenciales, explica con soltura los cuidados básicos:

“Tienes que tenerlos en agua fría. Entre 16 y 20 grados, literal fría. De hecho, por eso aquí yo los tengo con ventiladores. Para que siempre estén en esas temperaturas”.
El comerciante enumera con naturalidad la gama de precios: “Los rosas en mil 500. El negro en dos mil. Y por ahí anda un pardo (…) en 2 mil 500. Ese es un transgénico. De hecho, los ojos se le ven verdes”.

La conversación deriva inevitablemente en la mortalidad de estos animales. 

“Pues sí se van a morir en algún momento. Pero si no lo cuidas, obviamente sí se va a morir muy rápido. Si no le alimentas, si no lo tienes en las condiciones necesarias. Eso tres semanas o un mes ya se está muriendo”.

Aunque el vendedor insiste en que los cuidados “son muy básicos”, la contradicción es evidente: el ajolote es una especie de hábitos nocturnos, territorial y altamente sensible a cambios de temperatura, iluminación y calidad del agua. Su manipulación sin conocimientos especializados suele provocar estrés, enfermedades y muerte prematura.

El argumento del criadero

Para justificar la venta, el joven subraya que todos los ejemplares provienen de criaderos certificados.

“Se te entregan, todos los ajolotes, al menos aquí conmigo todos vienen de criadero”.
Detalla el proceso burocrático para obtener los permisos: “Nada más vas [a las oficinas de Semarnat] y te dan un formato… es basado en la norma 059 de ley general de biodiversidad… el trámite es gratuito”.

Además, afirma que tras la compra, se entrega una nota con el nombre del vendedor, su RFC, el nombre de la comercializadora de vida silvestre, el registro ante la Semarnat, bitácora de aprovechamiento, matrícula y la tasa de mortandad.

No obstante, el discurso legal choca con la realidad del entorno. Los ajolotes permanecen hacinados en pequeñas peceras, expuestos a ruido constante, luz intensa y manipulación continua. 

“No viven aquí”, se justifica el comerciante. 
“Aquí los tengo para venta. Hoy tan solo se fueron alrededor de ocho o 10 ajolotes, para el domingo ya no tengo. Y vuelvo a traer más y así estamos”.
Venden ajolotes en CdMx
Los ajolotes permanecen en pequeñas peceras, expuestos a ruido y luz. | Foto: Especial

¿Por qué en Sonora sí y en Mixhuca no?

La pregunta es inevitable. ¿Por qué el Mercado Sonora fue cerrado a la venta de animales y el Mixhuca no?

El vendedor ofrece su explicación: “El detalle con esa ley o por la prohibición que le dieron a Sonora es porque venden animales para… pues, literal para todo. Y más que nada va mucho lo de la santería para allá”.
Sostiene que la prohibición apunta principalmente a perros y gatos. “La ley entró para animales o seres sintientes (...) está en específico sobre perros, gatos”.
Según su versión, el Mixhuca se mantiene fuera del radar pues “aquí el mercado se dedica a vender peces, reptiles y anfibios”.
Sobre los vendedores ambulantes que operan afuera, deslinda responsabilidades. “Nosotros ya hemos peleado con alcaldía (...) venden aves, venden perros, venden gatos, venden conejos, pero esos no son de aquí”.

Vacíos legales y dilemas éticos

La legislación vigente prohíbe la venta de animales vivos en mercados públicos, particularmente aquellos considerados seres sintientes y especies protegidas; sin embargo, el marco normativo mantiene ambigüedades que permiten la comercialización de ejemplares provenientes de criaderos, aun cuando se trate de fauna en riesgo.

La pregunta central es inevitable: ¿es viable permitir la venta de especies protegidas solo porque nacieron en cautiverio? ¿No debería priorizarse la conservación por encima del mercado?

Mientras las autoridades concentran sus operativos en mercados emblemáticos como Sonora, espacios como Mixhuca permanecen en una zona gris donde la ley parece diluirse. La consecuencia es un comercio constante de animales que, aunque documentado, continúa sin supervisión efectiva.

¿Tradición o impunidad?

El joven comerciante defiende su oficio como una pasión. 

“Este oficio, al menos para mí, siempre ha sido como un hobby, una pasión. Y pues si me deja dinero mi hobby, pues qué mejor”.

Sin embargo, detrás de los discursos de tradición y afecto, la venta continúa bajo una lógica comercial que convierte a especies en peligro de extinción en mercancía accesible, sin garantías reales de bienestar.

Especies en venta mercado de CdMx
En el mercado ofrecen alimentos y todo tipo de accesorios para animales. | Foto: Especial

La escena se repite semana tras semana. Ajolotes en peceras, compradores sin experiencia, instrucciones incompletas y un mercado que opera con normalidad mientras la ley avanza de forma desigual.

En la Ciudad de México, la prohibición de la venta de animales parece tener fronteras invisibles. Y en esas grietas legales, el ajolote —símbolo ancestral del Valle de México— sigue cambiando de manos por 700 pesos.

ksh

Google news logo
Síguenos en
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.