Las personas de 50 años y más en México han modificado la forma en que utilizan su tiempo, combinando prácticas tradicionales con una incorporación creciente a las herramientas digitales.
De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Salud y Envejecimiento en México (Enasem) 2024, del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) —dada a conocer este miércoles—, el 84.6 por ciento de esta población participa en actividades de comunicación como hablar por teléfono, enviar mensajes o utilizar internet. Esto refleja una adopción extendida de la tecnología en un grupo que, históricamente, había estado menos vinculado a estos entornos.
Este cambio no implica el abandono de hábitos previos, sino una reconfiguración. Ver televisión sigue siendo una de las actividades más frecuentes, aunque su presencia disminuyó 6.1 puntos porcentuales en comparación con 2012.
En paralelo, actividades como leer libros, revistas o periódicos, realizar crucigramas o juegos de números, y llevar a cabo mantenimiento o reparaciones en el hogar continúan formando parte de la rutina, aunque con variaciones en su frecuencia.
Cuidados y género: parte de la satisfacción
El uso del tiempo también incluye responsabilidades de cuidado. En 2024, el 35 por ciento de las personas de 50 años y más participa en el cuidado de menores de 12 años o de personas adultas enfermas o con alguna discapacidad.
Esta carga se distribuye de forma desigual: el 43.8 por ciento corresponde a mujeres, frente al 25.1 por ciento de los hombres, lo que confirma que las tareas de cuidado siguen recayendo principalmente en ellas, incluso en edades avanzadas.
En términos de percepción, los niveles de satisfacción con la vida se mantienen altos. Más del 80 por ciento de la población declara estar satisfecha con su vida y haber conseguido cosas importantes.
Sin embargo, los indicadores más exigentes muestran matices: una proporción menor considera que sus condiciones de vida son excelentes o que no cambiaría casi nada si volviera a empezar.
Bienestar y autonomía: la principal causa de su uso
La percepción de bienestar presenta variaciones por edad. El acuerdo con la frase “mi vida está cerca del ideal” aumenta conforme avanzan los años, pasando del 73.6 por ciento en el grupo de 50 a 59 años al 79.5 por ciento en personas de 70 a 79 años, con una ligera disminución en los mayores de 80.
Las diferencias por sexo se mantienen; las mujeres registran niveles más bajos de satisfacción en comparación con los hombres, particularmente en la vejez.
Limitaciones físicas reducen autonomía, pero no son barrera
Las limitaciones funcionales se incrementan conforme avanza la edad. Las principales dificultades se concentran en levantarse de la cama y caminar, con mayor prevalencia en mujeres. Entre 2018 y 2024, estas limitaciones aumentaron en ambos sexos, reflejando un deterioro progresivo en la capacidad física.
En actividades como hacer compras o preparar alimentos, el 9.3 por ciento presenta al menos una limitación (12.4 por ciento en mujeres frente a 5.8 por ciento en hombres).
Consumo: más alcohol que tabaco
El consumo de tabaco en este grupo se ubica en 11.6 por ciento en 2024, con una tendencia a la baja, especialmente en mujeres (quienes pasaron del 7.6 al 5.0 por ciento desde 2012).
En contraste, el consumo de alcohol presenta una tendencia opuesta: el 29.8 por ciento de la población consume bebidas alcohólicas. En los hombres, el aumento es evidente, pasando del 39.4 al 46.0 por ciento en poco más de una década.
Demografía y brecha laboral: índices que marcan hábitos
En México, 32 millones de personas han superado los 50 años; las mujeres representan el 52.8 por ciento. En el ámbito laboral, la brecha es marcada: más de seis de cada diez hombres continúan en trabajo remunerado, mientras que en las mujeres la proporción apenas alcanza el 29.9 por ciento. Además, la viudez es considerablemente más alta en ellas, lo que impacta su autonomía económica.
Acceso efectivo a la salud
Aunque el 70.5 por ciento declara tener acceso a servicios médicos, existe una brecha con el "acceso efectivo". El 89.8 por ciento reconoce que podría recibir atención en instituciones públicas ante una emergencia, pero la caída en el acceso real apunta a obstáculos operativos. El IMSS concentra la mayor afiliación, seguido por el ISSSTE.
Prevención y enfermedades crónicas
El 84.8 por ciento de las mujeres acudió a un servicio de salud en el último año, frente al 73.0 por ciento de los hombres. El perfil de salud está dominado por enfermedades crónicas: el 41.5 por ciento padece hipertensión y el 25.5 por ciento diabetes.
Estos padecimientos, junto con la artritis y los síntomas depresivos, configuran el panorama de la vejez en México.