M+.- A las 6:30 de la mañana, los estudiantes de la Academia Militarizada Ignacio Zaragoza llegaron el pasado lunes a clases como cualquier otro día. Pero esta vez hubo una diferencia: la disciplina militar que durante años formó parte de la identidad de la institución quedó fuera del regreso a las aulas por disposición de la Secretaría de Educación Pública (SEP).
La escuela que durante años se presentó como militarizada comenzó el ciclo escolar 2026-2027 con modificaciones a sus planes de estudio y sin las actividades extracurriculares de corte militar que ofrecía a sus alumnos. Incluso, la palabra Militarizada fue retirada de su fachada y las publicaciones relacionadas con esas actividades comenzaron a desaparecer de sus redes sociales.
El cambio ocurre después de la muerte de la menor Dafne Zapata Quintos, de 13 años, quien murió víctima de feminicidio durante un campamento de verano al que se había inscrito en la Academia Militarizada de Marina Doenitz, en Ciudad Madero, Tamaulipas, un caso que encendió las alertas de las autoridades educativas federales y derivó en una postura tajante de la SEP contra este tipo de instituciones.
La Academia Militarizada Ignacio Zaragoza, conocida como AMIZ, se convirtió así en uno de los planteles bajo la lupa en Puebla, mientras las autoridades estatales mantienen abiertos procedimientos relacionados con irregularidades detectadas durante visitas de vigilancia.
A pesar del cambio de modelo, la rutina conserva algunos de los rasgos que durante años caracterizaron a la institución.
Los estudiantes —antes llamados cadetes— llegaron puntualmente a las instalaciones. Al ingresar, personal de la escuela revisó sus mochilas y, si llevaban teléfono celular, deben depositarlo en una caja de madera, de donde el aparato les sería entregado al finalizar la jornada.
Los hombres llevaban el cabello corto y las mujeres lo portaban recogido. Los zapatos debían estar boleados y el uniforme, estrictamente limpio. La vestimenta conservó la bandera de México en el brazo derecho y el apellido del alumno, como ocurre en los uniformes militares.
Después de pasar el filtro, los estudiantes entraron a los salones para dejar sus mochilas y posteriormente bajaron para participar en una ceremonia de honores a la bandera.
A las siete en punto sonó el timbre para comenzar las clases.
El cambio tras la tragedia
Lo que ya no está disponible son algunas de las actividades extracurriculares que distinguían a la academia: cetrería —disciplina que consiste en domesticar aves rapaces—, paracaidismo, escuela de sobrecargos y otras actividades similares a entrenamientos militares.
Estas opciones dejaron de aparecer en el sitio web y en Facebook de la institución, aunque todavía permanecen algunas publicaciones en Instagram.
MILENIO buscó reiteradamente al director de la Academia, Daniel Guzmán López, quien incluso retiró la palabra Militarizada de la fachada del plantel. Sin embargo, el personal señaló que no tenía horario para atender y que no había forma de conseguir una cita.
Al acudir a la institución, la persona que se encontraba a cargo fue Josafat Ramírez Alvarado, quien se presentó como prefecto.
Ramírez Alvarado confirmó que hubo adecuaciones a los planes de estudio y, respecto a las actividades extracurriculares de corte militar, explicó que actualmente se acatan las instrucciones de la SEP federal, aunque anteriormente esas actividades habían sido autorizadas.
“No teníamos prohibido, nadie se había pronunciado, pero a raíz de lo que sucedió en otro estado, en otra academia, también acatamos las disposiciones. Aquí no sucedió nada, aquí todo está funcionando correctamente”, aseguró en entrevista.
El prefecto dijo desconocer si las actividades militares serán suprimidas en su totalidad. “Todavía no sabemos la situación, pero en su momento se los informaremos”.
Respecto a los trámites relacionados con la regularización ante la Secretaría de Educación Pública y la contestación a la Fiscalía General de la República por el presunto uso indebido de insignias, procedimiento iniciado por la SEP federal contra la institución, Ramírez Alvarado señaló que los asuntos están en manos del área jurídica.
“Eso es del área jurídica, pero como somos siempre respetuosos de los que diga la Secretaría de Educación Pública, lo que diga nuestra área de la SEP, estamos a la orden siempre”.
Padres defienden a la academia
Mientras las autoridades mantienen abiertos los procedimientos, padres de familia se pronunciaron a favor de que la escuela continúe operando.
Una madre de familia, presidenta del Comité de Padres de Familia, quien pidió que no se publicara su nombre, afirmó a MILENIO que el modelo educativo de la institución ha resultado favorable para su hijo.
“Mi hijo lleva dos años, había estado en colegios privados acá en Puebla y el modelo educativo en esta escuela me parece mucho mejor y la verdad […] estamos muy felices de que nuestros hijos hayan podido regresar a clases”.
La representante de los padres destacó además el respaldo que, dijo, han recibido del gobierno estatal para que la escuela pueda mantener sus actividades.
“Estamos tranquilos y agradecidos de que el gobernador esté haciendo algo positivo para respaldarnos en la educación de nuestros hijos”.
Sobre las modificaciones a los planes de estudio y la eliminación de las actividades militares, sostuvo que estas consistían principalmente en ejercicios físicos y disciplina.
“No eran como actividades similares a las que hacen en el Heroico Colegio Militar; más que nada son actividades de disciplina, ejercicio, este tipo de actividades”.
La madre de familia también consideró importante que las autoridades permitan la operación del nivel primaria, pues son numerosos los estudiantes que permanecen sin clases.
Los padres, dijo, han decidido esperar porque consideran que la institución continúa siendo su mejor opción.
La primaria permanece suspendida
El secretario de Educación Pública en Puebla, Manuel Viveros Narciso, reconoció que la ahora Academia Ignacio Zaragoza
—Ya no militarizada —, continuó con sus actividades pese a que todavía no había vencido el plazo para que la institución solventara las irregularidades detectadas por personal del área jurídica, Educación Obligatoria y Escuelas Particulares durante las visitas de vigilancia.
“Se iniciaron los procedimientos correspondientes, los cuales fueron notificados el 20 de agosto. Y a partir de la fecha de su notificación, el representante legal cuenta, como lo hemos mencionado, con 15 días hábiles para manifestar lo que a su derecho o a su interés legal convenga, feneciendo el término el 10 de septiembre”.
El funcionario estatal informó que tenían registrados 13 alumnos de nuevo ingreso a nivel primaria, grado que permanece suspendido. De ellos, solamente un padre de familia había solicitado apoyo para reubicar a su hijo en otra escuela.
“El señor subsecretario de Educación Obligatoria, con la directora de Escuelas Particulares, están pendientes para atender en caso de que se diera el acercamiento con los padres de familia y estamos atentos con todísimo gusto”.
La escuela, por lo tanto, inició el ciclo escolar, pero no en las mismas condiciones con las que había operado durante años: secundaria y preparatoria regresaron a las aulas, mientras primaria permanece suspendida y las autoridades revisan las irregularidades detectadas.
La guerra contra las escuelas militarizadas
La ofensiva nacional contra las escuelas militarizadas comenzó a tomar fuerza a partir de la muerte de Dafne Zapata, de 13 años, ocurrida durante un campamento de verano de la Academia Militarizada de Marina Doenitz, ubicada en Ciudad Madero, Tamaulipas.
La decisión de cerrar este tipo de instituciones fue respaldada por la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum, luego del caso de la menor.
La madre de Dafne, Alejandra Quintos, denunció que los encargados de la academia le llamaron para informarle que su hija se había desmayado mientras se bañaba. Sin embargo, cuando le entregaron a la menor, estaba desnuda, mojada, con rastros de vómito y múltiples lesiones.
La familia denunció que durante cuatro días la menor fue sometida a ejercicios físicos extremos.
El caso es investigado bajo protocolo de feminicidio y llevó a la SEP federal, encabezada por Mario Delgado, a fijar una postura contra el modelo de escuelas militarizadas.
“Las escuelas militarizadas, advertimos que no está contemplado en ninguna ley como modelo educativo. Entonces, le pedimos a las autoridades estatales, que son las encargadas de emitir los RVOE (Reconocimiento de Validez Oficial de Estudios), que aquellas escuelas tienen que ser clausuradas, cerradas”, dijo Delgado tras lo ocurrido con Dafne.
La muerte de la menor se sumó a otras tragedias ocurridas en instituciones de este tipo durante los últimos tres años.
El 27 de noviembre de 2023, un menor identificado como Zamir Pinto murió después de ser golpeado dentro de una escuela militarizada de Tultitlán, Estado de México. Los responsables de la institución, de acuerdo con los antecedentes del caso, trataron de encubrir los hechos al asegurar que había sufrido un ataque de epilepsia.
El 18 de abril de 2025, un menor de 13 años, Erick Terán, murió a consecuencia de los golpes que recibió en la Academia Militarizada Ollín Cuauhtémoc, de la Ciudad de México.
Días antes de morir, el menor contó a su madre que otros niños lo habían golpeado por defender a una menor que era su amiga.
Después de su muerte, la familia se enteró de que instructores lo habían arrastrado por el piso, mientras lo jaloneaban, pisoteaban y pateaban las costillas. En la escuela señalaron que había fallecido por un cuadro de asma y por una adicción a las drogas.
Abusos denunciados en Puebla
En la Academia Ignacio Zaragoza no se ha registrado ninguna muerte. Sin embargo, después del caso de Dafne, personas que tuvieron relación con la institución decidieron hacer públicos, bajo anonimato, testimonios sobre situaciones que presuntamente ocurrieron dentro del plantel.
Una mujer que formó parte de la generación 2025-2026 del Colegio Nacional de Sobrecargos, perteneciente a la institución, denunció a MILENIO haber sido víctima de malos tratos e incluso de fraude.
Aseguró que, además, al concluir sus estudios no les entregaron el documento que acreditara su preparación.
También reveló que las alumnas eran utilizadas como edecanes en eventos privados organizados por una revista propiedad del director de la institución y que incluso eran sentadas junto a desconocidos durante las cenas.
“En la noche había una cena-baile. A las alumnas del internado nos obligaban a vestirnos elegantes para asistir. En lugar de sentarnos juntas, nos indicaban ocupar mesas distintas y sentarnos junto a hombres invitados, completamente desconocidos”, denunció.
También se han señalado casos de presunto acoso laboral, descuentos injustificados y docentes obligados a participar en actividades fuera de su horario laboral y de las instalaciones.
No obstante, debido a que no existen denuncias formales por estos casos, las autoridades no abrieron investigaciones.
A estos señalamientos se sumaron videos difundidos en redes sociales en los que se observan presuntos actos de maltrato físico dentro de la institución.
Los videos fueron minimizados, incluso por padres de familia y estudiantes que el pasado 5 de agosto se manifestaron públicamente a favor de la academia.
Una institución con casi un siglo de historia
La Academia Ignacio Zaragoza tiene una historia que se remonta a 1935, cuando fue creada y posteriormente operó hasta 1974.
La institución fue refundada en 2010, durante la administración del entonces gobernador Rafael Moreno Valle, a través del entonces secretario general de Gobierno, Luis Maldonado Venegas.
La academia recibió el respaldo de aquella administración estatal, participó en ceremonias y desfiles, incluido el del 5 de Mayo, y realizó actividades en instalaciones de la XXV Zona Militar.
El primer indicio de que la entonces Academia Militarizada Ignacio Zaragoza sería sometida a una revisión se presentó durante la administración del exgobernador Miguel Barbosa, cuando se detectó la entrega de RVOE irregulares en 52 escuelas, periodo en el que Ignacio Alvízar se desempeñaba como secretario de Educación Pública en la entidad.
Ahora, 16 años después de su refundación y tras años de operar bajo una identidad militarizada, la institución inicia un nuevo ciclo escolar con esa palabra borrada de su fachada, sin varias de sus actividades tradicionales y bajo la vigilancia de las autoridades educativas.
La escuela sigue abierta. Pero el modelo que durante años la distinguió está, al menos por ahora, fuera de sus aulas.
