A estas alturas de 2026, muchos ya han dejado atrás un buen número de propósitos prometidos para este año y concentran la poca energía que les resta para enfrentar los obstáculos del día a día.
No es casualidad: diferentes estudios señalan que el 92 por ciento de las personas abandona sus metas prometidas para el Nuevo Año en las primeras semanas de su inicio, tras experimentar el bajón de energía típico de la segunda mitad de enero. ¿Imagínate cómo andamos para febrero?
Aunque empezar una tarea suele ser relativamente sencillo, sostener el trabajo en el tiempo es el verdadero desafío.
Hace unos días, me preguntaba una periodista por qué parece que en enero se nos baja la pila y desistimos de nuestros propósitos.
¿Por qué ocurre esto?
La respuesta es más simple de lo que imaginamos: la vuelta al trabajo, sus exigencias, el clima (particularmente más frío este año) y los compromisos financieros en que nos metimos con el ambiente festivo de diciembre pueden hacer que la motivación decaiga.
Además, solemos apostar todo a la fuerza de voluntad, cuando no deberíamos depender únicamente de ella para lograr nuestros objetivos.
Te comparto algunas claves que usan las personas que sostienen sus metas en el tiempo, según estudios de psicología positiva y otras ciencias del bienestar.
Te adelanto que no necesitas sentirte motivado todos los días para lograr avances. Lo más relevante no es la intensidad con la que se inicia una tarea, sino tu capacidad de perseverar, según aconseja Angela Duckworth, mi profesora en la Universidad de Pensilvania y que se ha especializado en el “grit”, un concepto que podríamos traducir o entender en español como tenacidad.
En otras palabras, no se trata de tener arranque, sino aguante:
1. Transforma tu propósito en un hábito
El primer gran secreto de la gente exitosa. Un hábito es una ruta cerebral automática que no necesita fuerza de voluntad para alcanzar lo deseado. Cuando las tareas para lograr tu propósito las haces parte de tu rutina ya no necesitas esforzarte ni discutir con tu mente sobre lo que queda por hacer.
2. No apuestes todo a la fuerza de voluntad
La fuerza de voluntad funciona como un músculo, si haces mucho ejercicio llega a cansarse, por lo que si dependes únicamente de ella, tarde o temprano aparecerá el deseo de abandonarlo. En lugar de eso, construye sistemas que te faciliten actuar incluso en los días en que no tengas ganas de trabajar.
3. Empieza con microacciones
No necesitas cambios radicales para ver resultados. Las pequeñas acciones, realizadas con constancia, generan transformaciones profundas. Por ejemplo, si tu meta es caminar 10 kilómetros, puedes iniciar con 10 minutos de caminata al día e ir aumentando el tiempo de forma gradual hasta que se vuelva un hábito.
4. Divide tus metas en bloques alcanzables
Las metas demasiado grandes suelen abrumar. En cambio, cuando las fragmentas, cada avance se vuelve visible y motivador. Si tu propósito es ser un mejor líder, comienza por algo concreto: escucha con atención en tu próxima reunión, dedica tiempo real a tus colaboradores y evita mejorar todas las habilidades necesarias de una sola vez.
5. Confía en el poder del uno por ciento
Kim Cameron explica que si cambias el 1% diario, al proyectarse en el tiempo abarcará cada vez más hasta generar el gran cambio. Insiste en la constancia y en no despreciar los pequeños avances, pues estos son verdaderamente importantes.
6. Fortalece tu resiliencia
Entidades internacionales como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) han señalado que habilidades socioemocionales como la persistencia y la capacidad de encarar retos son más determinantes para el éxito que los conocimientos técnicos. No se trata de no caer, sino de levantarse y aprender de la experiencia para continuar.
Si hoy te sientes abrumado, te invito a no abandonar tus propósitos. Más bien ajusta el curso que has de darle a tu esfuerzo; gira hacia la tenacidad: construye hábitos, no te concentres únicamente en la voluntad, apuesta por las microacciones, divide los grandes proyectos, confía en los resultados de tus pequeños avances y aprende a levantarte.
Finalmente, no permitas que las estadísticas definan tu historia. Recuerda que el bienestar y el éxito no son una meta lejana, sino una manera de caminar todos los días.
MGR