Ciencia y Salud

Obesidad, diabetes y genética colocan a México en la ruta de una crisis hepática

La OMS reconoció oficialmente la enfermedad como desafío global, mientras especialistas insisten en políticas integrales de prevención, acceso a alimentos saludables y diagnóstico temprano para evitar una crisis económica y sanitaria.

México figura entre los países con mayor riesgo de enfrentar una crisis sanitaria por enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica (MASLD, por sus siglas en inglés; enfermedad hepática relacionada con acumulación de grasa por alteraciones metabólicas), debido a la combinación explosiva de obesidad, diabetes tipo 2, sedentarismo, consumo creciente de ultraprocesados y una predisposición genética que favorece la acumulación peligrosa en el hígado, aseguró Jeffrey V. Lazarus, líder del grupo de salud pública y enfermedades hepáticas de ISGlobal (Instituto de Salud Global) de Barcelona y director del Global Think-tank on Steatotic Liver Disease.

En la cumbre internacional Global Think Tank on Steatotic Liver Disease, que reunió científicos, médicos y expertos en salud pública, Lazarus explicó que, de acuerdo con las investigaciones efectuadas, México concentra varios de los principales detonantes globales de esta enfermedad, considerada ya una de las amenazas metabólicas de mayor crecimiento en el mundo y que causará una fuerte presión financiera al sistema sanitario.

“En este momento se estima que más de 40 por ciento de la población adulta en México tiene la enfermedad que llamamos esteatosis metabólica; antes lo llamábamos hígado graso”, afirmó Lazarus, profesor de Salud Global de CUNY University.

En entrevista con MILENIO, el investigador explicó que el problema no termina en la acumulación de grasa hepática.

Sin diagnóstico ni tratamiento oportuno, la enfermedad puede avanzar silenciosamente durante años hasta derivar en fibrosis, cirrosis, insuficiencia hepática o cáncer de hígado.

“¿Qué pasa con el hígado graso? Sin tratarlo puede avanzar a fibrosis, a cirrosis, que es muy serio, y al cáncer de hígado”, sostuvo.

Lazarus alertó que la mayoría de las personas desconoce que vive con daño hepático, lo que puede provocar una llegada masiva de pacientes a hospitales cuando la enfermedad ya se encuentra en etapas avanzadas.

“Como no estamos diagnosticando, la mayoría de la gente que lo tiene no lo sabe. Esto puede causar cierta crisis en el sistema sanitario”, advirtió.

El panorama mexicano resulta especialmente delicado porque casi siete de cada diez personas viven con sobrepeso u obesidad, uno de los principales motores de MASLD.

“Casi 70 por ciento de los mexicanos cuentan con sobrepeso u obesidad, que es un gran factor de esteatosis metabólica, así que vamos a ver muchos más casos de fibrosis”, afirmó.

El jefe del Grupo de Investigación de Sistemas de Salud y del grupo de Salud Pública y Enfermedades Hepáticas de ISGlobal señaló que el daño hepático ya no puede analizarse de manera aislada, porque está profundamente vinculado con diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y obesidad.

“Contribuye a diabetes, enfermedades cardiovasculares, vamos a ver más cirrosis y más cáncer de hígado. Todo eso está llegando al sistema sanitario de México, pero se va a ir creciendo”, indicó.

México, insistió, enfrenta una combinación particularmente riesgosa por la coexistencia de factores metabólicos y susceptibilidad genética.

“México está particularmente problemático, no solo por la variante genética que causa el hígado graso, que es muy prevalente en México, sino por el estilo de vida”, afirmó.

Lazarus vinculó directamente el crecimiento de la enfermedad con el deterioro del entorno alimentario y el papel de la industria de alimentos ultraprocesados y bebidas azucaradas, cuyas industrias encabezan fuertes campañas de mercadotecnia entre la población.

“La industria está produciendo comidas ultraprocesadas y haciendo marketing de bebidas con mucho azúcar en poblaciones jóvenes”, sostuvo.

También advirtió que millones de personas viven en condiciones donde resulta difícil acceder a alimentos saludables o realizar actividad física segura.

“Es difícil encontrar lugares seguros para la actividad física. Es difícil encontrar comida de buena calidad que también sea accesible en términos de costos”, dijo.

El investigador explicó que el gen PNPLA3, asociado con mayor acumulación de grasa hepática y progresión del daño, aparece con elevada frecuencia en poblaciones latinoamericanas, particularmente en México.

“El gen (PNPLA3), relacionado con mayor acumulación de grasa hepática, ayuda a explicar por qué poblaciones como la mexicana tienen mayor probabilidad de desarrollar MASLD”, señaló durante el International Media Workshop previo al Global Think Tank on Steatotic Liver Disease.

De acuerdo con los metaanálisis presentados en Barcelona, alrededor de dos tercios de las personas con diabetes tipo 2 viven con MASLD; un tercio ya desarrolló MASH (esteatohepatitis asociada a disfunción metabólica, la forma inflamatoria y más agresiva de la enfermedad), mientras aproximadamente 15 por ciento presenta fibrosis avanzada.

“Alrededor de dos tercios de las personas con diabetes tipo 2 tienen MASLD; un tercio ya tiene MASH y 15 por ciento fibrosis avanzada”, indicó.

La carga también es elevada entre personas con obesidad. La mayoría ya presenta acumulación de grasa hepática, una condición que avanza paralelamente al deterioro metabólico.

“MASLD afecta ya a más de un tercio de la población adulta mundial y, si no actuamos en prevención, diagnóstico y tratamiento, la cifra seguirá creciendo”, advirtió.

El especialista sostuvo que la enfermedad hepática asociada a disfunción metabólica se ha convertido en una de las causas de más rápido crecimiento de cirrosis y cáncer hepático en el mundo.

“Estamos viendo más cirrosis, más cáncer hepático y más necesidad de trasplantes, mientras seguimos sin hacer nada por el hígado”, afirmó.

México, en la agenda internacional

Lazarus adelantó que volverá a México en julio acompañado de especialistas internacionales en hepatología y endocrinología para participar en actividades académicas organizadas por la World Obesity Federation.

El especialista también lidera la serie de The Lancet Europe enfocada en eliminar las enfermedades hepáticas crónicas como amenaza de salud pública.

“El año pasado estaba en México dando una serie de ponencias sobre hígado graso y en julio voy a volver con varios expertos de endocrinología y hepatología”, afirmó.

Precisó que participarán en el Congreso Internacional sobre Obesidad, donde analizarán el impacto de la obesidad sobre enfermedades hepáticas, diabetes y padecimientos cardiovasculares.

“Vamos a tratar qué podemos hacer con la obesidad, cómo podemos prevenirla o cómo podemos disminuirla. Es un problema de la sociedad, es un problema de salud”, sostuvo.

La enfermedad, antes conocida como hígado graso no alcohólico (NAFLD), cambió oficialmente de nombre en 2023 tras un consenso internacional.

“El lenguaje importa”, explicó Lazarus al presentar el “People First Liver Charter”, respaldado por más de 70 organizaciones internacionales.
“Reducir el estigma y la discriminación requiere repensar cómo hablamos de estas enfermedades”, añadió.

El investigador sostuvo que el estigma relacionado con obesidad y enfermedad hepática sigue retrasando diagnósticos y acceso a tratamiento.

“Hay mucho estigma con temas relacionados con el hígado, sobre todo por el alcohol. Pero cuando hablamos de esteatosis metabólica, es gente que está bebiendo muy poco alcohol”, afirmó.

También alertó que muchos pacientes presentan simultáneamente diabetes, obesidad y enfermedad cardiovascular, lo que incrementa el riesgo de muerte prematura y la presión económica sobre los sistemas de salud.

“El hígado no puede seguir separado de diabetes, obesidad y enfermedad cardiovascular. Todo está conectado”, afirmó.

El costo económico también amenaza con dispararse.

Lazarus advirtió que los nuevos tratamientos para MASH continúan siendo costosos y de acceso desigual.

“Por ejemplo, en Estados Unidos el precio oficial para un tratamiento para MASH cuesta unos 32 mil dólares”, explicó.

Aunque en Europa se negocian reducciones de precio, el acceso continúa siendo limitado incluso en países desarrollados.

“Incluso en Estados Unidos, la gran mayoría de la gente diagnosticada todavía no tiene acceso a los tratamientos”, señaló.

Lazarus insistió en que invertir en diagnóstico temprano y tratamiento puede evitar costos mucho mayores asociados con hospitalizaciones y trasplantes.

“Vamos a ahorrar mucho dinero, pero es una inversión que los políticos tienen que entender que es más a largo plazo”, afirmó.

Pese al crecimiento del problema, aseguró que los sistemas sanitarios siguen sin estar preparados.

“Ninguno de los 102 países evaluados estaba realmente preparado para enfrentar MASLD”, afirmó sobre la revisión internacional coordinada por ISGlobal.
“Cerca de un tercio obtuvo cero puntos”.

Incluso los países mejor evaluados, añadió, siguen lejos de contar con políticas sólidas de prevención, detección y tratamiento.

“Si esos países estuvieran en la escuela de medicina, no querrías que te operaran”, ironizó.

Lazarus insistió en que el enfoque centrado únicamente en hepatólogos ya no funciona frente a la magnitud del problema.

“No podemos seguir trabajando dentro de una burbuja hepática”, sostuvo al pedir la participación de endocrinólogos, médicos generales, expertos en salud pública, gobiernos y organizaciones civiles.

Como parte de las nuevas estrategias, ISGlobal impulsa programas de “nutrición social” y modelos donde los tratamientos farmacológicos se acompañen de apoyo alimentario.

“Estamos empezando a entender que no basta con prescribir medicamentos; también debemos abordar pobreza, acceso a alimentos saludables y desigualdad social”, indicó.

Lazarus consideró que uno de los avances más importantes fue la aprobación de la primera resolución sobre enfermedad hepática esteatósica en la Asamblea Mundial de la Salud.

“Reconocer la enfermedad es la base para actuar. Ahora necesitamos colaboración, implementación e innovación”, dijo.

Políticas para lograr una generación libre de enfermedad hepática

Durante la inauguración del Global Think Tank on Steatotic Liver Disease, especialistas internacionales advirtieron que la enfermedad hepática esteatósica ya afecta a cerca de 1.7 mil millones de personas en el mundo y continúa creciendo impulsada por obesidad, diabetes, dietas no saludables, sedentarismo y consumo nocivo de alcohol.

También alertaron que cada vez afecta más a niños y adolescentes, lo que representa una amenaza para los sistemas de salud y el desarrollo económico futuro.

En el acto inaugural destacó además que la 79 Asamblea Mundial de la Salud aprobó la primera resolución de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre enfermedad hepática esteatósica, considerada un “logro histórico” que reconoce oficialmente a este padecimiento como uno de los desafíos sanitarios de más rápido crecimiento en el mundo.

Los expertos señalaron que durante años la enfermedad permaneció subdiagnosticada, subestimada y fuera de las estrategias globales contra enfermedades no transmisibles, pese a su estrecha relación con obesidad, diabetes y enfermedades cardiovasculares.

La resolución de la OMS plantea incorporar la salud hepática dentro de las políticas nacionales sobre enfermedades no transmisibles, fortalecer la prevención, mejorar el diagnóstico temprano y garantizar acceso equitativo a atención médica, investigación, innovación y vigilancia epidemiológica.

Los participantes insistieron en que las estrategias deben enfocarse en políticas públicas integrales orientadas a reducir obesidad, diabetes, sedentarismo y mala alimentación, mediante promoción de actividad física, acceso a alimentos saludables, atención primaria fortalecida y sistemas de salud centrados en prevención y diagnóstico temprano.

Durante la sesión inaugural también se subrayó que el objetivo global es avanzar hacia poblaciones “libres de enfermedad hepática prevenible”, mediante modelos integrados de salud cardiometabólica que permitan detectar de forma temprana fibrosis, cirrosis y daño hepático antes de que evolucionen a etapas irreversibles.

“Tenemos la ciencia, tenemos la evidencia y ahora tenemos el mandato político”, subrayó Lazarus.

Y convocó a los participantes a acelerar la implementación de políticas públicas frente al crecimiento mundial de MASLD.

Europa enfrenta 287 mil muertes prematuras por enfermedades hepáticas cada año 

Una de cada tres personas en la Unión Europea y Reino Unido vive con enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica (MASLD), uno de los principales motores del cáncer hepático en Europa, de acuerdo con una nueva serie publicada en The Lancet Regional Health Europe.

La investigación, liderada por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) y desarrollada por más de 75 especialistas de 30 países, advirtió que la enfermedad hepática crónica ya representa la segunda causa de daños de vida laboral perdidos en Europa, solo detrás de la cardiopatía isquémica.

La serie también documentó que Europa mantiene los niveles más altos de consumo de alcohol por persona, las tasas más elevadas de episodios de consumo intensivo y las menores tasas de abstinencia alcohólica a nivel mundial.

De acuerdo con el análisis, el alcohol está relacionado con alrededor de 40 por ciento de las 287 mil muertes prematuras vinculadas cada año con enfermedades hepáticas en Europa, aunque los investigadores advirtieron que la cifra real podría ser todavía mayor.

El documento también reveló que las hepatitis B y C representan más de 85 por ciento de las cerca de 57 mil muertes anuales relacionadas con VIH, tuberculosis y hepatitis víricas registradas en la Unión Europea y el Espacio Económico Europeo.

Los autores también advirtieron que la enfermedad hepática ya afecta de manera importante a personas en edad laboral, debido a que las muertes relacionadas con alcohol y hepatitis víricas no diagnosticadas o no tratadas suelen ocurrir décadas antes que otras enfermedades crónicas.

La investigación reveló además que millones de personas continúan sin diagnóstico, pese a que una detección temprana desde atención primaria y comunitaria podría evitar fibrosis avanzada, cirrosis, cáncer hepático y muerte prematura mediante evaluaciones no invasivas y estrategias de cribado poblacional.

La serie científica pidió integrar la salud hepática dentro de las políticas europeas de enfermedades no transmisibles, cáncer, obesidad, diabetes y enfermedades cardiovasculares, además de fortalecer medidas regulatorias frente al alcohol, alimentos ultraprocesados y otros factores comerciales que impulsan el daño hepático.

Jeffrey V. Lazarus, jefe del grupo de salud pública y enfermedades hepáticas de ISGlobal, profesor de la CUNY Graduate School of Public Health and Health Policy y coordinador de la serie de The Lancet, sostuvo que Europa ya no puede seguir tratando el daño hepático como un problema exclusivo de especialistas en hígado.

“Europa no necesita una nueva advertencia de que la enfermedad hepática está empeorando. Necesita una manera distinta de responder”, afirmó.
“Cuando hablamos de alimentos ultraprocesados, bebidas alcohólicas o dietas poco saludables, estamos hablando, en esencia, del riesgo de enfermedad hepática. Y cuando hablamos de diabetes, obesidad o sedentarismo, también estamos hablando de ese mismo riesgo”, añadió.

Lazarus insistió en que las políticas públicas deben integrar salud hepática, obesidad, diabetes, enfermedades cardiovasculares y prevención del cáncer.

“Necesitamos políticas e intervenciones de salud pública más sólidas para hacer frente a esta carga de enfermedad”, afirmó.

La serie también alertó que millones de personas continúan sin diagnóstico y que la detección tardía sigue favoreciendo fibrosis avanzada, cirrosis, cáncer hepático y muerte prematura.

“No tiene sentido evaluar la presión arterial, el colesterol o el peso corporal y no valorar la fibrosis hepática”, sostuvo Lazarus.

Los investigadores propusieron incorporar la salud hepática en las estrategias europeas de prevención de enfermedades no transmisibles y cáncer, fortalecer la vigilancia epidemiológica, ampliar el acceso a tratamiento y aplicar políticas más estrictas frente al alcohol y los factores comerciales que impulsan el daño hepático.

El análisis también subrayó el peso del estigma social sobre las personas con enfermedad hepática.

Las personas defensoras de pacientes Jeff McIntyre, Gina Bartes y Raquel Peck advirtieron que millones de pacientes continúan enfrentando prejuicios que presentan la enfermedad hepática como resultado exclusivo de decisiones individuales.

“El estigma influye directamente en la búsqueda de atención sanitaria, la adherencia a los cuidados y los resultados en salud”, señalaron.

Paul Brennan, co-coordinador de la serie, sostuvo que durante años se normalizó una narrativa que responsabiliza exclusivamente a las personas y no a las fallas estructurales de gobiernos, industrias y sistemas sanitarios.

“La enfermedad hepática afecta de manera desproporcionada a las personas más vulnerables de la sociedad”, afirmó.

La publicación coincidió con el encuentro internacional Global Think-tank on Steatotic Liver Disease, celebrado en Barcelona previo al Congreso de la Asociación Europea para el Estudio del Hígado (EASL).

El modelo de Egipto y la presión para actuar

Durante la inauguración del Global Think Tank on Steatotic Liver Disease también se destacó el caso de Egipto, país que impulsó la primera resolución de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre enfermedad hepática esteatósica y que actualmente desarrolla programas integrados de salud pública para detectar obesidad, diabetes, hipertensión y enfermedades hepáticas desde etapas tempranas.

Los participantes señalaron que el enfoque egipcio busca integrar la salud hepática dentro de las estrategias nacionales contra enfermedades no transmisibles, bajo modelos centrados en prevención, diagnóstico temprano y atención primaria.

En la sesión inaugural se explicó que Egipto comenzó este año una nueva encuesta nacional STEPWISE para medir la magnitud de la enfermedad hepática esteatósica y fortalecer políticas públicas basadas en evidencia científica.

Los expertos insistieron en que el crecimiento mundial de MASLD obliga a abandonar modelos fragmentados de atención médica y avanzar hacia sistemas integrados que atiendan simultáneamente obesidad, diabetes, enfermedades cardiovasculares y daño hepático.

“La respuesta global frente a enfermedades no transmisibles seguirá incompleta mientras la salud hepática no esté plenamente integrada”, señalaron durante la inauguración.

LG

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Blanca Valadez
  • Blanca Valadez
  • Periodista formada en la UNAM. Con 33 años de oficio, impulsada por la curiosidad y la aventura. Ha captado la voz de ilustres como Octavio Paz y Carlos Fuentes. Hoy explora los enigmas del cuerpo y la mente en relatos que resuenan en prensa, TV, radio y web.
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