La Asamblea Mundial de la Salud aprobó la primera resolución global sobre enfermedad hepática esteatósica, una afección vinculada con obesidad, diabetes y síndrome metabólico que afecta a alrededor de 1 mil 700 millones de personas en el mundo y que especialistas consideran una de las crisis silenciosas más graves para los sistemas sanitarios.
La resolución fue adoptada durante la 79 Asamblea Mundial de la la Salud y representa el primer marco internacional para que los países integren la prevención, detección temprana, diagnóstico y tratamiento de esta enfermedad dentro de las estrategias nacionales contra enfermedades no transmisibles.
Jeffrey Lazarus, profesor de Salud Global de la Universidad CUNY y copresidente del Steatotic Liver Think Tank, afirmó que la decisión marca un cambio histórico en el reconocimiento político de la enfermedad hepática.
“La adopción de la primera resolución de la Asamblea Mundial de la Salud sobre enfermedad hepática esteatósica no es solo un paso simbólico”, sostuvo.
“Era una base necesaria para la prevención, la detección temprana, la atención integrada y la rendición de cuentas en políticas públicas”, añadió el especialista, cuyo grupo celebrará la próxima semana en Barcelona su cumbre internacional sobre salud hepática y enfermedades metabólicas.
La enfermedad hepática esteatósica, antes conocida como hígado graso, se caracteriza por acumulación excesiva de grasa en el hígado y puede evolucionar hacia inflamación crónica, fibrosis, cirrosis, insuficiencia hepática e incluso cáncer hepático.
Su crecimiento ha ido de la mano del aumento mundial de obesidad, diabetes tipo 2, sedentarismo y consumo de alimentos ultraprocesados. Sin embargo, expertos advierten que sigue siendo una enfermedad poco diagnosticada y con baja prioridad dentro de las políticas públicas de salud.
“La enfermedad hepática esteatósica afecta a un estimado de 1 mil 700 millones de personas globalmente y está profundamente conectada con la crisis de salud metabólica, pero permanece subreconocida en políticas de salud, atención primaria, prevención y estrategias de enfermedades no transmisibles”, alertó Lazarus.
El texto aprobado por los Estados miembros de la Organización Mundial de la Salud enfatiza la importancia de fortalecer la atención primaria, la cobertura universal de salud y los enfoques preventivos durante todo el ciclo de vida para enfrentar este padecimiento dentro de la agenda global de enfermedades crónicas.
Además, exhorta a los países a integrar la enfermedad hepática esteatósica en sus estrategias nacionales, planes de acción y sistemas de monitoreo sobre enfermedades no transmisibles.
La resolución también plantea incorporar acciones de promoción de la salud, prevención, tamizaje, detección temprana, diagnóstico y manejo clínico dentro de los paquetes esenciales de atención sanitaria, particularmente desde el primer nivel de atención y bajo criterios de equidad y acceso.
Especialistas internacionales consideran que uno de los mayores desafíos será lograr que la salud hepática deje de abordarse únicamente desde la atención especializada y se integre en consultas de medicina familiar, control metabólico y programas preventivos.
“La oportunidad es inmediata: los Estados miembros deben ahora llevar la salud hepática al centro de la respuesta mundial frente a las enfermedades no transmisibles, junto con la diabetes y la obesidad”, afirmó Lazarus.
La aprobación ocurre en medio de crecientes alertas internacionales sobre el impacto económico y sanitario de las enfermedades metabólicas. Diversos estudios han advertido que millones de personas viven con enfermedad hepática sin diagnóstico debido a que en etapas iniciales suele ser silenciosa y asintomática.
Expertos reunidos en torno al Steatotic Liver Think Tank han insistido en que el combate contra esta enfermedad requiere políticas integrales de alimentación saludable, reducción del sedentarismo, fortalecimiento de la atención primaria y estrategias de prevención enfocadas en obesidad y diabetes.
La resolución abre además la puerta para que gobiernos desarrollen indicadores específicos, financiamiento, campañas de detección y modelos de atención integrados que permitan identificar pacientes antes de que desarrollen daño hepático irreversible.
MVDJ