Ciencia y Salud

¿Madrugar de verdad ayuda? Las claves por las cuales el consejo de los millonarios no es para todos

Uno de los consejos recurrentes entre millonarios es despertar antes de que el sol salga, sin embargo, los científicos parecen tener otra opinión al respecto.

En México hay un viejo dicho popular: “A quien madruga, Dios lo ayuda”. Una idea similar resuena en voz de algunos magnates como el estadounidense Elon Musk, que aseguran que una de las claves de su éxito es despertar antes de que salga el sol.

Lo que pocas veces se considera al respecto es el peso que tienen las horas de sueño en la salud, sin contar que, para miles de personas, no se trata de un hábito en búsqueda del éxito, sino de la única forma de llegar a tiempo.


Qué es el cronotipo y cómo influye en la hora en la que alguien se despierta

La diversidad humana es tan amplia que lo que funciona para unos podría estar saboteando a otros. En el caso de madrugar, la clave está detrás de lo que los científicos conocen como cronotipo: la predisposición natural del cuerpo a tener picos de energía y descanso a lo largo del día.

Eso explica por qué hay madrugadores y noctámbulos. La revista Health de la UCLA detalla que está estrechamente relacionado con los ciclos circadianos, es decir, el reloj interno de 24 horas que regula procesos naturales como la digestión, liberación de hormonas y, por supuesto, el sueño.

El cronotipo, según las investigaciones, depende de:

  • Edad: A lo largo de la vida pueden ir variando los patrones de sueño. Se ha detectado que los niños suelen tener cronotipos más tempranos.
  • Genética: Los científicos tienen identificados genes asociados a los hábitos al despertar.
  • Influencias externas: Las investigaciones apuntan a que la exposición a ciertos tipos de luz, factores sociales y estilos de vida llegan a tener efecto (aunque por lo general es pequeño).

Existen diferentes formas de clasificar los cronotipos; por ejemplo, una de ellas es en matutinos, nocturnos e intermedios.

Dormir entre 6 y 8 horas es fundamental para descansar plenamente
Dormir entre 6 y 8 horas es fundamental para descansar plenamente | Especial

Por su parte, el psicólogo clínico y especialista en sueño Michael Brues propone una clasificación un poco más interesante asociada a los patrones de sueño-vigilia en animales.

La mayoría de las personas pertenecen a la categoría de oso, que se caracteriza por preferencias que se alinean con el sol. Los osos son más productivos entre las 11:00 y las 18:00 hrs.

Por su parte, los lobos son noctámbulos y representan el 30% de la población. Les puede resultar difícil despertarse antes del mediodía y alcanzan su máxima productividad durante la noche.

Los leones y los delfines representan una minoría: el 15% de la población, respectivamente. En el primer caso, se trata de personas que no tienen problemas para despertar ni mantenerse activas hasta la medianoche, lo que no significa que no puedan descansar después de un largo día. 

El grupo de los delfines, por el contrario, tiene dificultades para seguir un horario de sueño y es más propenso a sufrir insomnio debido a que los factores ambientales fácilmente los perturban.

Una investigación lanzada en la revista Frontiers in Neuroscience detectó riesgos asociados con los cronotipos nocturnos como ansiedad, depresión, trastornos alimenticios, apnea del sueño y diabetes tipo 2. Tratar de ir en contra de este ciclo no es imposible, pero puede llegar a traer más de una frustración. Tomarlo en cuenta brinda más de una ventaja, ya que conocer los picos de sueño y productividad brinda una valiosa guía para ordenar la rutina diaria.

Madrugar a costa de dormir menos: implicaciones en la salud

La Fundación del Sueño de Estados Unidos y la Academia Estadounidense de Medicina del Sueño recomiendan de 7 a 9 horas de sueño. ¿Qué pasa cuando madrugar atenta contra ellas?

Una investigación reciente publicada en la revista eBioMedicine encontró evidencia de que los cerebros envejecen mucho más rápido cuando se les priva de horas de descanso.

De acuerdo con los autores, entre ellos miembros del Departamento de Neurobiología, Ciencias del Cuidado y Sociedad del Instituto Karolinska, Estocolmo, los malos hábitos a la hora de dormir dieron como resultado cerebros que parecían casi un año mayores respecto a la edad cronológica de sus propietarios. En contraste, las edades de los cerebros de las personas con patrones de sueño saludables no mostraron esta diferencia.

El insomnio puede combatirse de una manera fácil desde que te despiertas | IA
El insomnio puede combatirse de una manera fácil desde que te despiertas | IA

Otras investigaciones de largo alcance, como la publicada en Aging  y dirigida por el Instituto Nacional sobre el Envejecimiento de Estados Unidos, apuntan a que el dormir poco aumenta el riesgo de demencia, especialmente cuando se cruza con otros factores como alimentación deficiente y una vida sedentaria.

Además de ser un problema asociado con un menor rendimiento cognitivo, restar horas para dormir está directamente asociado con problemas de memoria y funciones ejecutivas. Esto se debe a que es durante este periodo que el cuerpo aprovecha para recuperarse.

Numerosos estudios también revelan que las personas que duermen mal aumentan su probabilidad de padecer diabetes, enfermedades cardiovasculares y obesidad.

Junto con la salud, dormir mal también debilita las redes de apoyo. Los expertos advierten que la falta de sueño puede contribuir a una vida social menos satisfactoria. De hecho, investigadores de la Universidad de California reportaron que las personas con problemas para dormir se sienten más solas, pero a la vez, menos receptivas para interactuar con su entorno.

Cuando dormir va más allá de una herramienta de superación

El cliché de levantarse temprano se reproduce en podcast y libros de autoayuda que prometen triplicar las ganancias siguiendo una lista de pasos sencilla; sin embargo, para miles de personas, tanto en México como del resto del mundo, levantarse antes del amanecer, más que una opción, es una obligación.

El reporte anual de Global Traffic Scorecard de INRIX, empresa especializada en análisis de datos de transporte, detalla que los habitantes y personas que se trasladan por la Ciudad y el Valle de México pierden 97 horas al año en tráfico.

Además, de acuerdo con el estudio América Latina y el Caribe en la mitad del camino hacia 2030: avances y propuestas de aceleración de la Cepal (2023), en México, la población pasa en promedio alrededor de 71 minutos diarios en el transporte público para ir y regresar del trabajo. El tiempo que toma un traslado resta a la posibilidad de destinarlo a otras actividades, entre ellas, el descanso.

En el caso mexicano, famoso por poseer una de las jornadas laborales más largas del mundo, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), apenas hay tiempo para comer, salir con amigos o ejercitarse, como revela la Encuesta Nacional Sobre Uso del Tiempo (ENUT) 2024.

Datos de la OCDE reportaban que, hasta 2014, México dormía un promedio de 8 horas. Cuatro años después, el estudio de la UNAM: “Prevalencia de síntomas de sueño y riesgo de apnea obstructiva del sueño en México” reveló que el 74% de la población dormía menos de 7 horas. Un 14% incluso señaló descansar entre 4 y 6 horas.

Así que valdría la pena preguntarse si en realidad madrugar es, en verdad, la llave al éxito.

LHM 


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Lizeth Hernández
  • Lizeth Hernández
  • Más que contar, me gusta escuchar historias. Egresada de la FCPyS, UNAM, escribo para interpretar a una ciudad que se devora a sí misma. Actualmente cubro temas de ciencia, salud y en ocasiones, relatos del pasado.
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