Ciencia y Salud

Expertos prevén que el próximo fenómeno de El Niño será el más intenso en 140 años ¿Cuál sería el impacto para México?

Los expertos se mantienen alerta respecto a los posibles impactos climáticos de gran alcance. Algunos sugieren que el fenómeno podría convertirse en el más intenso del siglo.

Las expectativas respecto a que el fenómeno de El Niño llegue este 2026 crecen, junto con las probabilidades de que se convierta en uno de los eventos más severos de los que se tenga registro en fechas recientes, o al menos así lo han planteado diversos expertos.

“Las nuevas predicciones del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Mediano Plazo (ECMWF, por sus siglas en inglés) indican un 75% de probabilidad de un Super El Niño para octubre, y algunos escenarios sugieren que será el evento más intenso en más de un siglo”, escribió en su cuenta de X, Ben Noll, meteorólogo global especializado en el clima.

El panorama parece ser respaldado por Paul Roundy, profesor de Ciencias Atmosféricas en la Universidad de Albany, Nueva York, quien el 5 de abril realizó una publicación en la que aseguraba que las condiciones en el mar parecían anunciar El Niño más intenso en 140 años.

Este fenómeno se caracteriza por el sobrecalentamiento de la superficie de las aguas del Pacífico ecuatorial, si bien geográficamente influye en el clima de México, su alcance no se limita a una región, de hecho, afecta los patrones meteorológicos de forma global, por ejemplo, entre 2023 y 2024 ayudó a elevar las temperaturas de todo el planeta .

De ahí que año con año su posible aparición sea vigilada.

Ante el posible panorama, y antes de imaginar las posibles repercusiones planteadas desde redes sociales, vale la pena conocer algunos puntos clave sobre el Super El Niño así como qué tan confiables son los pronósticos recientes.


¿Por qué El Niño es tan importante para el clima?

Su nombre completo es El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) y se caracteriza por la fluctuación de temperaturas oceánicas en el Pacífico ecuatorial así como en las condiciones atmosféricas, lo que influye “notablemente en las pautas climáticas de diversas partes del mundo”, como explica la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

A diferencia del fenómeno de La Niña (es decir, su contraparte) la presencia de El Niño provoca un aumento en la temperatura de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial, lo que eleva los grados registrados en el termómetro del planeta, altera los patrones meteorológicos e influye en la temporada de huracanes que se registra tanto el Pacífico como en la cuenca del Atlántico (incluyendo el Golfo de México).

En 1999, George Philander, un científico atmosférico escribió “Preguntarse por qué ocurre El Niño es como preguntar por qué suena una campana o se balancea un péndulo”. Su respuesta fue corta: es un modo natural de oscilación que solo necesita un golpe para sonar.

El problema es que, tras casi 100 años de investigación, los científicos aún no están seguros de dónde o qué origina ese golpe. La buena noticia es que, gracias a los avances científicos actualmente es posible prever su llegada con una antelación de entre uno y seis meses o más, “lo que ayuda a la sociedad a prepararse para los peligros asociados, como lluvias torrenciales, inundaciones y sequías”, agrega la OMM.

El dato

Debido a su ubicación geográfica el fenómeno tiene gran influencia en México. Según un artículo de la revista "Geofísica Internacional" su presencia provoca:

  • 1 Migración de especies tropicales
  • 2 Incremento de precipitaciones en la región norte
  • 3 Inundaciones y deslizamientos en zonas urbanas
  • 4 Florecimiento en zonas desérticas
  • 5 Sequía en el centro y sur del país
  • 6 Calor extremo
  • 7 Reducción de humedad
  • 8 Disminución en las cosechas

¿Cuál es el impacto del Super El Niño y cada cuanto se presenta?

Aunque nunca son iguales (sus efectos varían según su duración, intensidad y época del año en la que se desarrollan) los especialistas han detectado algunos patrones entre cada oscilación.

Usualmente los eventos son regulares, sin embargo, entre cada 10 y 15 años se presentan fenómenos "intensos" o "muy fuertes". Tales como los de 1982-83, 1997-98 y 2015-16. Estos episodios severos conocidos popularmente como el super El Niño se caracterizan por intensificar sequías, inundaciones, calor extremo, huracanes y el deshielo.

Por ejemplo, en 1998 (año en que se produjo un episodio excepcionalmente intenso) se convirtió en el segundo más cálido registrado en la época. En 2010 ( también año de El Niño), junto con 2005, se registraron temperaturas mundiales superiores en aproximadamente 0.55 °C a la media a largo plazo (1961-1990) de 14 °C, como detalla un informe de la OMM.

La relación, a grandes rasgos, es simple: a mayor temperatura en las aguas del océano Pacífico, mayores son las probabilidades de efectos meteorológicos severos, no por nada es considerado un “creador del clima”.

Crecen las señales de un fenómeno de El Niño extremo para 2026. ¿Qué tan probable es un impacto como el de Otis? Esto señalan datos del ECMWF y NOAA
El fenómeno de El Niño se asocia con temperaturas superficiales del mar ecuatoriales superiores a la media. | Observatorio Terrestre de la NASA


Las regiones áridas de Perú, Chile, México y el suroeste de Estados Unidos suelen verse superadas por lluvias mientras que los desiertos áridos se cubren de flores. La llegada de la tormenta tropical Hilary a la costa oeste de México y el sur de California —la primera en el estado desde 1939— también se ha atribuido a este fenómeno.

Diversas investigaciones han destacado el papel que tuvo en el desarrollo y la intensificación rápida del huracán Otis en octubre de 2023. El evento de El Niño de ese año es considerado el cuarto más intenso desde la década de los 70.


Finalmente, cuando el evento es más fuerte de lo común puede acelerar un Cambio de Régimen Climático, es decir, una transición abrupta de las temperaturas, condiciones del mar o humedad, como propone una investigación reciente publicada en Nature.

“Los eventos de super El Niño también pueden provocar cambios persistentes o incluso irreversibles en otros componentes del clima y del sistema terrestre”, aseguran los investigadores.

Los principales episodios de El Niño, como los de 1972-73, 1982-83, 1997-98 y 2015-16, han provocado algunas de las mayores inundaciones, sequías, incendios forestales y blanqueamientos de coral del último medio siglo.

Por ahora, el último reporte (13/07/2026) de la Administración Estadounidense Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) — mismo que el Servicio Meteorológico Nacional toma como referencia— calcula que hay una probabilidad del 61% de que entre mayo y julio surja El Niño y que persista al menos hasta finales de 2026.

A la par, hasta el 9 de abril, se contemplaba que existía un 25% de probabilidad (1 en 4) de que El Niño alcance una intensidad extrema. Para que esto ocurra la temperatura en la región debe ser igual o mayor a +2°C por encima de lo normal.

¿Hasta qué punto deberíamos confiar en una predicción sobre El Niño?

La crisis climática y sus efectos han puesto en relieve la necesidad de predicciones mucho más precisas para la prevención de desastres.

De acuerdo con el ECMWF, gran parte de los pronósticos actuales respecto a El Niño se basan en datos publicados en marzo y abril y el conjunto multisistema del Servicio de Cambio Climático de Copernicus (C3S).

Crecen las señales de un fenómeno de El Niño extremo para 2026. ¿Qué tan probable es un impacto como el de Otis? Esto señalan datos del ECMWF y NOAA
La alteración de los patrones de lluvia provocada por El Niño puede afectar el rendimiento de los cultivos |Observatorio Terrestre de la NASA


Sin embargo, los pronósticos son siempre una forma de fallar en el futuro. Los especialistas alertan que la incertidumbre suele ser mayor en esta época del año. Normalmente se obtienen datos mucho más concretos entre mayo y junio. Por otro lado, no hay unanimidad en el diagnóstico realizado por los modelos.

A la par, el cambio climático añade complejidad a la predicción. Un estudio lanzado en julio de 2025 alerta que el último El Niño (2023/24) no se comportó como los científicos esperaban. Normalmente, un evento de gran intensidad sacude el clima mundial de forma predecible, pero el de 2023/24 fue una anomalía. Se cree el cambio en las predicciones se origino en los océanos Índico y  Atlántico, donde se alcanzaron temperaturas récord.

Por ahora, el dato más claro dentro de los análisis señala que las temperaturas de la superficie del mar, tanto a nivel mundial como en el Pacífico occidental, fueron más cálidas a principios de 2026 que a principios de 2023.

Las máquinas arrojan que un evento intenso se avecina, pero su existencia depende de los vientos. Según el NOAA, se requieren anomalías de vientos del oeste (que soplen en dirección contraria) para que "empujen" el agua caliente hacia las costas. La institución advierte que por ahora no es seguro que estos vientos se mantengan soplando con fuerza hasta el verano (junio-agosto), por lo que el Super Niño aún está en duda.

Dado que el planeta ya registra altas temperaturas, el impacto podría ser considerable, sin embargo, el futuro siempre se puede reescribir, especialmente cuando se trata del clima. Mientras tanto, todo permanece en zona de incertidumbre. Instituciones como el ECMWF y la OMM siguen vigilando.


LHM

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Lizeth Hernández
  • Lizeth Hernández
  • Más que contar, me gusta escuchar historias. Egresada de la FCPyS, UNAM, escribo para interpretar a una ciudad que se devora a sí misma. Actualmente cubro temas de ciencia, salud y en ocasiones, relatos del pasado.
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