La naturaleza atenta, tranquila, independiente y sensible de los gatos puede convertirlos en los compañeros ideales para adultos mayores, pues su cuidado requiere interacciones suaves y menos demandantes.
¿Pero qué hay de aquellos mayores que, quizás, no pueden solventar los cuidados del minino o tienen pocas nociones de cómo tratar con esta especie? Una investigación del Journal of Gerontology se planteó esta pregunta y halló la respuesta en el Foster; o sea, la práctica de ser un hogar temporal para una mascota en proceso de adopción.
Gatos: fuente de salud y compañía
Diversas investigaciones han demostrado cómo las mascotas (sin importar la especie) traen beneficios psicológicos, mentales y emocionales a los adultos mayores. Desde “recobrar” el sentido de utilidad y la activación física, hasta la creación de nuevas redes de apoyo.
La Fundación-Affinity destaca un par de características que hacen a los gatos una mejor opción, tales como su capacidad para adaptarse a un estilo de vida completamente dentro de casa o la necesidad de sólo 20 a 30 minutos de juego al día —el cual puede realizarse sentado y apoyándose de juguetes motorizados o del estilo palo con cuerda—.
Sin embargo, el Journal of Gerontology identificó cuatro obstáculos/pensamientos que alejan a esta población de adoptar o convivir con un gato:
- “¿Será un gato la mejor opción para mí?”. Pregunta que deriva, principalmente, del hecho de no haber tenido gatos anteriormente.
- “¿Qué pasará con mi mascota cuando yo fallezca?”
- Dificultades financieras
- Movilidad limitada
Es así donde el estudio, encabezado por Sherry L. Sanderson, pone sobre la mesa los programas de hogares temporales como una alternativa para las y los adultos mayores, y para los propios refugios de mascotas.
Glosario¿Qué es ser una familia 'Foster'?
“Acoger a una familia” por su traducción del inglés, refiere a ser el hogar temporal de un animal rescatado o proveniente de un refugio. El objetivo es alojar y cuidar a la mascota, mientras se recupera, aprende a socializar y encuentra a un adoptante definitivo.
Fostering, el beneficio mutuo
El estudio solicitó a 29 adultos mayores (mayores de 60 años, viviendo solos y sin mascotas) escoger a un gato de un refugio para ser su hogar temporal por mínimo cuatro meses con opción a adoptarlos después de ese periodo.
Se les ofreció los recursos necesarios —como alimento, arena, rascadores, juguetes y atención veterinaria — y personal médico para monitorear su bienestar físico y emocional.
Como se esperaba, los resultados arrojaron que, desde los primeros meses del estudio, se reportó un decremento importante en la sensación de soledad y mejoría en la salud mental. Asimismo, se demostró que la tasa de adopción incrementó gracias a que se eliminaron las brechas y obstáculos burocráticos del proceso.
Esto se demostró luego que una gran mayoría de las y los encuestados aceptaron ser el hogar definitivo del minino que escogió; la mitad de ellos decidiéndolo en el primer mes.
“El estudio logró que gatos sin hogar que vivían en refugios encontraran hogares amorosos, lo que benefició mutuamente a los felinos, a los padres de acogida y a sus comunidades”.
ASG