Ciencia y Salud

Marcapasos cerebral, esperanza para mejorar calidad de vida de pacientes con Parkinson

Síntomas como lentitud inusual en las manos, reducción en la amplitud de los pasos al caminar o temblor en reposo merecen una visita inmediata al neurólogo.

En el silencio de una mano que tiembla en reposo o la rigidez inexplicable de una pierna al caminar, no hay casos aislados. En México, más de 500 mil personas conviven con la enfermedad de Parkinson. Pero lo que alguna vez fue una sentencia de inmovilidad hoy empieza a reescribirse desde Guadalajara, según la investigación hecha por MILENIO.

Rodrigo Mercado Pimentel, médico y profesor de Alta Especialidad en Neurocirugía Funcional y Radiocirugía en la Universidad Autónoma de Guadalajara, lleva dos décadas perfeccionando una técnica que está cambiando la narrativa del Parkinson en el país: la Estimulación Cerebral Profunda (ECP).

Se trata de un procedimiento que, como un marcapasos cerebral, coloca electrodos en las profundidades del cerebro para modular los circuitos dañados por la enfermedad. No es una cura —aclara el especialista—, pero sí una transformación radical: reduce los temblores hasta en 90 por ciento, mejora la rigidez y permite disminuir hasta en 80 por ciento los medicamentos, cuyos efectos secundarios agravan muchas veces el cuadro clínico.

“La Estimulación Cerebral Profunda tiene la intención de modular los circuitos cerebrales que generan las expresiones de movimiento en los pacientes con Parkinson”, explica Mercado Pimentel. “Es una terapia sólida, con más de 30 años de experiencia mundial, y está disponible en nuestra localidad desde hace más de 20 años”.

Sin embargo, el médico tapatío enfatiza que el abordaje debe ser multidisciplinario: neurólogos, neuropsicólogos y neuropsiquiatras trabajando en equipo, porque el Parkinson no sólo afecta el movimiento, sino también la atención, la concentración y el estado de ánimo.

En el marco del Día Mundial del Parkinson, que se conmemora este 11 de abril, la comunidad médica hace un llamado a la observación temprana. Síntomas como lentitud inusual en las manos, reducción en la amplitud de los pasos al caminar o temblor en reposo merecen una visita inmediata al neurólogo.

¿Cómo actúa este trastorno degenerativo?

La enfermedad de Parkinson es un trastorno neurodegenerativo que, si bien carece de cura, ha dejado de ser una sentencia de inmovilidad.

A medida que la medicina evoluciona, el enfoque ha pasado de simplemente administrar pastillas a una estrategia integral que combina tecnología y un acompañamiento humano multidisciplinario. La mejor alternativa para que los pacientes recobren su calidad de vida es la Estimulación Cerebral Profunda, así lo menciona Mercado Pimentel.

El profesor de Neurocirugía Funcional detalló que la ECP es un procedimiento quirúrgico que consiste en la colocación de electrodos en lo profundo del cerebro y que, una vez instalados en los pacientes, se comunican a través de una extensión por debajo de la piel hacia un generador de pulso, como si se tratara de un marcapasos; pero este marcapasos va dirigido a las estructuras cerebrales involucradas en la generación de los síntomas del Parkinson.

Añadió que, una vez que se colocan los electrodos, el paciente, durante el resto de su vida, recibirá la terapia. Aclaró que esta tecnología no elimina la necesidad de medicación, pero sí la transforma radicalmente.

“Creo que la clave está en señalar que no es una cura, es un tratamiento adyuvante al tratamiento farmacológico. Los pacientes que son sometidos a esta intervención, que van a recibir la terapia de Estimulación Cerebral Profunda de manera crónica, no van a dejar de tomar medicamentos, pero el aprovechar esta nueva herramienta va a permitir que la cantidad de medicamento que necesiten sea mucho menor”.
“Las dosis de medicamentos pueden llegar a reducirse hasta en 50 a 80 por ciento de lo que toman actualmente. Y eso trae beneficios también asociados con esta reducción de medicamentos, porque a veces gran parte de las manifestaciones completas de la enfermedad no son solamente originales de la enfermedad, sino producidas por los medicamentos”, resaltó el también docente.

Apunta que el porcentaje de mejoría que se observa está en el rango de 80 a 90 por ciento en la amplitud y la severidad del temblor. “En el caso del paciente rígido-acinético, el paciente se familiariza mucho con un fenómeno que se conoce como fenómeno de on”, es decir, un periodo de buena movilidad.

A la vez, señala que la enfermedad no sólo debe ser atendida por un neurólogo, sino por un grupo multidisciplinario.

“No solamente es un problema que afecte el movimiento de los pacientes, también afecta su capacidad de atención, su capacidad de concentración y su estado de ánimo, de tal manera que el abordaje no solamente debe realizarlo un neurólogo experto en trastornos de movimiento, sino idealmente también abordarlo a través de un equipo de neuropsicología y de neuropsiquiatría, que brinden herramientas de tratamiento a estas otras condiciones que acompañan a la enfermedad y que a veces no se abordan de manera integral”, señala Mercado Pimentel.

Aunque no es una cura, una clase de 'marcapasos cerebral' mejoraría la calidad de vida de los pacientes que sufren mal de Parkinson
Rodrigo Mercado Pimentel, médico y profesor de Alta Especialidad en Neurocirugía Funcional y Radiocirugía de la UAG (Cortesía)

Parkinson: origen y herencia

El Parkinson se origina por la degeneración paulatina de neuronas críticas en el cerebro, específicamente aquellas encargadas de producir dopamina, el neurotransmisor que actúa como el "aceite" de nuestros circuitos motores. Sin ella, los mensajes del cerebro a los músculos se vuelven erráticos, lentos o inexistentes.

Aunque popularmente se asocia con el adulto mayor, Rodrigo Mercado Pimentel explica que la enfermedad se manifiesta de diversas formas según el perfil del paciente. Por ejemplo, el Parkinson tremorígeno —dominado por el temblor en reposo— es más frecuente en mujeres mayores de 60 años.

Mientras que el Parkinson rígido-acinético, que se caracteriza por una rigidez extrema y gran dificultad para iniciar cualquier movimiento, afecta más a los hombres (en una relación de 1.5 a 1.6 sobre las mujeres) y suele aparecer a edades más tempranas, entre los 40 y 50 años, provocando una discapacidad funcional más acelerada.

Una de las mayores preocupaciones de las familias es la herencia. Sin embargo, el experto aclara un punto vital para la tranquilidad social: el componente genético representa menos de 15 por ciento de los casos. La gran mayoría de los pacientes padecen formas "esporádicas" o aisladas, lo que significa que no existe un riesgo hereditario directo para su descendencia.

“El Parkinson por lo general se presenta de forma aislada; las formas familiares no son las más comunes, representan menos del 15% de los pacientes con Parkinson, y por lo general tienen un antecedente familiar muy claro. Y también por lo general su forma de presentación es muy temprana; suelen encontrar manifestaciones iniciales incluso antes de los 40 años”, precisa.

Entre la inversión privada y el derecho público

Uno de los mitos que rodea a esta intervención es su inaccesibilidad. Si bien es una cirugía de alta tecnología con un costo en el sector privado que oscila entre los 700 mil y un millón de pesos, el especialista enfatiza que debe verse como una inversión a largo plazo.

También refirió que todos los seguros de gastos médicos mayores cubren la cirugía de ECP. “Al estar en el catálogo universal de procedimientos con los cuales los médicos evalúan cada caso y brindan una opción de tratamiento, está cubierto por todos los seguros sin problema”.

Casi 70 por ciento del costo del procedimiento se deriva del implante tecnológico. No obstante, los dispositivos actuales son recargables y tienen una vida útil de dos décadas.

Para quienes no cuentan con servicios privados, existe una noticia alentadora: la terapia está integrada en el cuadro básico de las principales instituciones de salud pública de México. El IMSS, el ISSSTE y el sistema IMSS Bienestar ofrecen este procedimiento, reconociendo que la autonomía del paciente reduce, a la larga, la carga económica y social para el Estado y las familias.

“A nivel institucional se encuentra en el cuadro básico de los principales sistemas públicos de salud del país, tanto del ISSSTE como del IMSS, e incluso en el sistema unificado de atención en salud se proyecta en el futuro, a través de salubridad y del IMSS Bienestar, de tal manera que solo es cuestión de acercarse a un experto en esta enfermedad para que entiendan que existe de manera abierta y a la mano de estas instancias”, comentó.

Aunque no es una cura, una clase de 'marcapasos cerebral' mejoraría la calidad de vida de los pacientes que sufren mal de Parkinson
La Estimulación Cerebral Profunda (ECP) está cambiando la narrativa del Parkinson en el país (Cortesía)

Detección temprana: la clave del éxito

Los síntomas motores típicos de la enfermedad suelen ser expresiones tardías; el daño neuronal comienza mucho antes.

Los signos de alerta que ameritan una visita inmediata al neurólogo son: lentitud o torpeza inusual en las manos, reducción en la amplitud de los pasos al caminar, posturas de rigidez fija en dedos o extremidades y temblor evidente cuando la persona está en reposo.

El Parkinson sigue siendo un reto para la salud pública, pero la combinación de diagnóstico temprano, equipos multidisciplinarios y el acceso a la ECP está cambiando la narrativa. Ya no se trata solo de sobrevivir a la enfermedad, sino de vivir con dignidad, control y, sobre todo, en movimiento.

​JVO


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