Ciencia y Salud
  • De perder casi todo su salario a ser rechazada por aseguradoras: la larga lucha de Ángela por un trasplante de corazón

  • Los reemplazos de corazón e hígado aumentaron 62 y nueve por ciento en los últimos ocho años, reporta el Cenatra. En 2025, las donaciones de estos órganos salvaron a 302 personas.
El número total de procedimientos de donación cayó 16 por ciento entre 2018 y 2025. | Foto: Especial

Ángela Lucía Garza Torres aprendió a medir el tiempo en latidos prestados. Nació con una cardiopatía congénita llamada transposición de grandes arterias o TGV, una condición incompatible con la vida. 

A los ocho meses de edad fue sometida a una cirugía tipo Mustard, que le permitió reconfigurar el flujo sanguíneo del corazón y enviar la sangre a los órganos del cuerpo.

Desde entonces ha enfrentado cuatro intervenciones médicas y múltiples complicaciones: insuficiencia cardiaca grado cuatro –que impide efectuar actividades físicas–, hipertensión pulmonar, hipertensión arterial, falla tricuspídea y soplos, entre otras. Actualmente, depende de un marcapasos que debe ser renovado.

Pese a este historial clínico, la regiomontana ha logrado llegar a los 41 años; sin embargo, contó a MILENIO que hace un año los médicos le informaron que la única alternativa era buscar la donación de un corazón proveniente de un donante cadavérico

Antes de ingresar a la lista de espera, Ángela debe estabilizar su organismo, recibir rehabilitación cardiopulmonar y aguardar la llegada de un órgano compatible.

En México, los trasplantes de órganos no solo cuentan vidas salvadas; también exhiben retrocesos. Las estadísticas del Centro Nacional de Trasplantes (Cenatra) muestran que el número total de procedimientos cayó 16 por ciento entre 2018 y 2025, al pasar de 7 mil 734 a 6 mil 495. 

La disminución no es uniforme: los trasplantes de riñón –los más frecuentes– bajaron nueve por ciento, mientras que los de córnea se desplomaron en un 22 por ciento.

En contraste, las reposiciones de hígado aumentaron nueve por ciento y las de corazón crecieron un 62 por ciento, aunque siguen siendo marginales en volumen. Visto de otra manera, en 2018 se realizaron dos cirugías de corazón cada mes; actualmente, se practican 3.5 reposiciones de ese órgano cada 30 días.

Tan solo en 2025 se realizaron 260 trasplantes de hígado y 42 de corazón. Así, en ese año, 302 donadores salvaron 302 vidas.

Ángela Lucía espera integrarse pronto a la lista de pacientes que esperan un órgano. Actualmente es atendida en el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE). 

Se desempeña como profesora en una secundaria federal de Nuevo León, pero su condición de salud le ha generado constantes incapacidades que han reducido su salario hasta en un 50 por ciento. Teme que próximamente la disminución alcance el 70 por ciento.

La docente asegura que los gastos médicos siempre han sido elevados. Por ello, desde los 10 años estuvo protegida con un seguro de gastos médicos mayores. No obstante, el año pasado las aseguradoras le negaron la renovación de la póliza, argumentando que estaba “muy siniestrada”. 

Incluso ofreció pagar el doble del costo, pero la cobertura le fue rechazada tanto a ella como a sus padres. Hoy, su única alternativa es atenderse en el sistema público de salud.

No es fácil estar en la lista

De acuerdo con la directora del Cenatra, Rosa Erro Aboytia, en 2025 se registraron 46 trasplantes de corazón y actualmente 25 pacientes esperan un órgano de este tipo. 

La funcionaria subraya que, aunque cada caso tiene sus particularidades, se debe seguir un protocolo específico:

“Los casos se individualizan por el médico tratante, que es quien lleva a cabo todo el manejo y en algún momento decide iniciar el protocolo para un trasplante, ya sea de riñón, hígado, corazón, córnea o lo que requiera el paciente”.

Pero la lista de espera ha disminuido un 14 por ciento en los últimos ocho años. Los datos del Cenatra revelan que los pacientes que solicitan una córnea han disminuido en un 66 por ciento; les siguen quienes aguardan hígado y corazón, con declives de 38 y 35 por ciento, respectivamente.

Erro Aboytia reconoce que existen diversos factores que frenan la cultura de donación en México, entre ellos la desinformación, alimentada por historias falsas sobre tráfico de órganos en el mercado negro, así como creencias religiosas

Por su parte, académicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) señalan que otro obstáculo es la falta de confianza en las instituciones públicas, lo que limita la decisión de donar.

Cenatra manifiesta tratamientos más rápidos pacientes en busca de nuevos órganos.
La donación se enfrenta a la falta de cultura y de confianza en instituciones públicas. | Foto: Especial

Johanna Alejandra espera un riñón

Solo las personas que buscan un riñón han aumentado un nueve por ciento. En esa condición está Johanna Alejandra Arellano Hoyos, quien solía compartir en programas radiofónicos consejos de salud y bienestar. 

Su voz transmitía calma y conocimiento, hasta que una serie de síntomas comenzaron a diezmar su salud y presentó dificultades para respirar, fatiga extrema, náuseas, hinchazón en los pies y problemas para concentrarse. Todo sumado se convirtió en señal de alarma.

A los 39 años, los médicos le confirmaron lo que ya intuía: su riñón había dejado de funcionar. La diabetes que la acompaña desde los 17 años había derivado en insuficiencia renal. La hemodiálisis, tratamiento que le permitía seguir adelante, ya no bastaba. La única salida era un trasplante.

El panorama nacional no es alentador. El Cenatra reporta oficialmente a 15 mil 745 pacientes en espera de un riñón; sin embargo, la cifra podría ser mayor

Historias como la de Johanna no figuran en las estadísticas, pese a contar desde hace dos años con un diagnóstico que acredita la urgencia de un nuevo órgano.

La razón: aún no ha ingresado a la lista de espera y está atrapada en un limbo burocrático que invisibiliza su necesidad.

Según datos del Centro Nacional de Trasplantes (Cenatra), existen 17 mil 915 personas en espera de un trasplante. El órgano más requerido es el riñón; le siguen mil 993 pacientes que esperan un trasplante de córnea, 191 de hígado y 24 de corazón.

Aumentan la cirugías de trasplantes de corazón según Cenatra

Menos pacientes en espera de trasplantes de corazón

Se ha atendido al 30% de los solicitantes: Cenatra

Rosa Erro, directora del Cenatra, señaló que en 2025 se cerró con poco más de 18 mil personas que requerían algún trasplante. Durante ese año se realizaron 6 mil 500 procedimientos de órganos y tejidos, lo que representa apenas una cobertura del 30 por ciento de la demanda registrada en la lista de espera.

La pandemia por covid-19, recordó, redujo drásticamente las donaciones de órganos. Aunque la recuperación ha sido lenta, confía en que se cumpla el lema de la campaña que promueve la donación.

“Por un México sin lista de espera”, con el objetivo de disminuir al mínimo el excesivo tiempo para atender oportunamente a los pacientes.

Para ejemplificar el impacto de la pandemia, la funcionaria citó el caso del trasplante renal, el más solicitado. 

De acuerdo con el centro de trasplantes, en 2019 se realizaron 2 mil 495 sustituciones de riñón pero en 2020 la cifra cayó a 909; en 2021 se concretaron mil 971; en 2022 fueron 2 mil 702; en 2023, 3 mil 062; en 2024, 2 mil 731, y 2025 cerró con 2 mil 802 trasplantes.

Cada año, alrededor de 16 mil 300 pacientes esperan un trasplante renal, pero únicamente se concretan 3 mil procedimientos o menos, como ocurrió en 2025. Esto equivale a una cobertura de poco más del 18 por ciento.

Y en cuanto a la tasa de donación, México registra aproximadamente 25 donaciones de órganos y tejidos por cada millón de habitantes, una cifra considerada baja frente a países como España, Estados Unidos y Canadá, donde los índices superan las 100 donaciones por millón de habitantes.

Cenatra expresa el ascenso de trasplantes de corazón e hígado en lo que va del 2026.
Ingresar a la lista de espera no garantiza la donación de un órgano pronto. | Foto: Especial

Ricardo consiguió un trasplante de hígado

Un maquilador textil originario de Quiroga, Michoacán, enfrentó en noviembre de 2022 un episodio de disfunción cerebral o encefalopatía que lo dejó desorientado y con lagunas de memoria.

Las hijas de Ricardo Figueroa Cruz, de 49 años, pensaron que estaba alcoholizado, pero él no bebía. Poco después, comenzaron a notar manchas oscuras en su rostro, las cuales él atribuía, en tono de broma. al consumo de refresco, aunque la verdadera causa era más grave: cirrosis, que surge cuando el tejido vivo del hígado se convierte en cicatriz y deja de funcionar.

En diciembre de ese año acudió al Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, donde se confirmó el diagnóstico. El 21 de septiembre de 2023 ingresó a la lista de espera para un trasplante de hígado, mientras los episodios de encefalopatía se volvían cada vez más frecuentes. Los médicos le advirtieron que estar en la lista no garantizaba un órgano pronto, pero debía permanecer en la Ciudad de México para estar preparado.

La llamada llegó antes de lo esperado: el 8 de noviembre de 2023. Dos pacientes más fueron considerados, pero uno fue descartado por covid-19. La decisión dependía de quién presentara más crisis de encefalopatía, y Figueroa fue el elegido. El órgano provenía de un joven de 33 años que falleció en un accidente de motocicleta.

“Sé que la muerte de mi donador fue una gran tristeza para su familia, pero para mí significó esperanza. Invito a la gente a donar órganos y romper prejuicios. Mi esposa, testigo de Jehová, dudaba por motivos religiosos, pero entendió que era la única opción para que yo siguiera con vida”, relata Ricardo.

El trasplante fue de hígado completo. Los médicos describieron el suyo como si completamente hubiera sido perforado con un picahielo. La recuperación fue dura: perdió 53 kilos en semanas, pasó de 113 a 60 kilogramos. 

La cirugía incluyó además una manga gástrica que redujo su estómago en 80 por ciento. Al inicio apenas podía beber el equivalente a medio Yakult de agua, mientras debía ingerir 29 pastillas diarias que afectaron su riñón. Ricardo enfrentó el reto de la recuperación con la certeza de que el trasplante fue el milagro que necesitaba para seguir viviendo.

M+

No hay dinero que alcance

Johanna Alejandra Arellano Hoyos es comunicóloga de formación; se especializó en conducción radiofónica y producción y, además, ama cocinar. Hace cuatro años tuvo que dejar su trabajo en la comunicación porque la insuficiencia renal avanzó demasiado. Ahora se dedica a ser madre de dos hijos: desea verlos crecer y, por eso, busca alternativas para tratar su salud.

Por su parte, Ángela Garza es ingeniera geóloga, egresada de la Facultad de Ciencias de la Tierra de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL). Entre sus pasatiempos favoritos están observar la naturaleza y las puestas de sol, leer, ir al teatro y aprender sobre distintas formas de vida, como las plantas y los animales. 

Su mayor anhelo es escribir su historia y dar charlas a pacientes que, al igual que ella, viven con cardiopatías; a esta meta la denomina “Charlas de corazón a corazón”. 

Con esas pláticas busca “visibilizar las cicatrices que no están expuestas y mostrar lo que conlleva vivir con una enfermedad del corazón”, explica.

Ángela y Johanna coinciden en que no hay dinero que alcance para costear los gastos que implican sus enfermedades; por ello mantienen colectas activas en GoFundMe bajo los títulos “Esperanza en cada latido: juntos por Ángela” y “Apóyame a recuperar mi vida: trasplante de riñón urgente”.

¿Por qué donar órganos desde la mirada de un paciente?

“Hace falta empatía y amor por los demás. Donar órganos, para mí, es amor por la humanidad. Es muy triste que no exista una cultura de la donación, por eso hay listas de espera de años. La ventaja de donar un riñón es que puede hacerse en vida y no afecta la calidad de vida de quien dona. 
“Si la familia decide donar cuando se ha declarado que el ser querido ya no puede vivir desconectado, sé que es muy duro decidirlo, pero al final su familiar va a preservar la vida de otros”, comparte Johanna.

La comunicóloga extraña compartir su voz en un programa radiofónico, pero la fatiga que provoca la enfermedad le impide continuar con su proyecto en el que abordaba temas de salud, bienestar, nutrición y medio ambiente, asuntos que desea volver a compartir con sus radioescuchas.

Por su parte, Ángela explica que recibir un corazón es la oportunidad para que pacientes como ella puedan volver a realizar actividades básicas sin fatigarse. 

“Quiero comer sin cansarme, mantener una conversación sin que me falte el aire y conseguir un segundo trabajo para obtener mayores recursos económicos”, dice.
Ángela se describe como una persona que va por la vida a corazón abierto, tal como lo expresa en uno de sus textos con ese título: “Tuve la dicha de nacer con un corazón diferente, que funciona distinto, con un corazón que siente todo. Desde los primeros meses de mi andar por esta danza humana, abrí mi corazón –en realidad me lo abrieron–; nadie me preguntó, solo lo hicieron, como suelen ser muchas de las situaciones que nos llegan a todos en algún momento de nuestro existir.
“Desde entonces ando por la vida a corazón abierto y con el incesante deseo de experimentar y sentir todo, de disfrutar lo gozoso y lo penoso; es el precio que se paga por dejar de ser un ángel o polvo cósmico para encarnar aquí”.
Los casos de reemplazo de órganos han ido en ascenso en el 2026 según Cenatra.
La donación puede mejorar la calidad de vida mediante tejidos como la piel y el hueso. | Foto: Especial

Un solo individuo puede salvar a más de ocho personas

De acuerdo con el Registro Nacional de Trasplantes de la Secretaría de Salud, en lo que va de 2026 se han realizado mil 627 cirugías de reposición. Se dividen en 854 procedimientos de córnea, 684 de riñón, 70 de hígado, 15 de corazón, dos de riñón‑riñón, uno de páncreas y otro de pulmón‑pulmón.

Rosa Erro Aboytia destaca que una sola donación –una persona fallecida– puede salvar la vida de hasta ocho personas con órganos sólidos: los dos riñones, el hígado, el corazón, los pulmones, el páncreas, el intestino y las córneas. 

Además, la donación puede mejorar la calidad de vida de muchas personas mediante tejidos como la piel y el hueso. El hueso, por ejemplo, puede emplearse en prótesis dentales y en implantes para pacientes con tumores óseos, lo que en ocasiones permite evitar una amputación. 

(Fact checking: JRH)

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