Al menos nueve contagios y tres fallecimientos: es el saldo del reciente brote de hantavirus reportado en el crucero MV Hondius que zarpó de Argentina hace casi seis semanas rumbo al frío sur del océano Atlántico.
Las noticias, que se fueron sumando conforme las autoridades sanitarias recababan datos, desataron viejos recuerdos de hace seis años, cuando comenzó la pandemia por covid-19. Sin embargo, antes de adelantarse a posibles escenarios, los expertos, como el Dr. Mauricio Rodríguez, vocero del programa de riesgos universitarios de la UNAM, llaman a evitar dar conclusiones apresuradas:
“No hay que perder de vista la proporción. Estamos hablando de nueve casos confirmados, siete sospechosos y tres muertes”, comparte el especialista durante una charla con MILENIO.
¿El hantavirus tiene potencial de ocasionar una epidemia?
Como muchos otros virus con los que actualmente convive el humano, los hantavirus son una familia de patógenos con una larga historia, pero poca investigación: no comenzaron a ser estudiados sino hasta finales de la década de 1970.
No hay cura y tampoco una vacuna aprobada de forma global, en parte se debe a que, a pesar de ser uno de los virus zoonóticos —es decir, se transmiten a partir del contacto con un animal infectado, en este caso, roedores como las ratas y ratones ciervo— más extendidos del planeta, los brotes son poco usuales.
De ahí que el doctor Mauricio responda de forma breve ante la posibilidad de una epidemia: difícilmente podría extenderse de forma generalizada.
“Los hantavirus se han distinguido por ser unos virus que sí provocan afectación en humanos, pero son brotes relativamente limitados muy asociados al contacto directo con las excretas de los animales o con los sitios donde están los animales y no tanto a la propagación entre personas”.
La variante detectada en el crucero, conocida como el virus Andes, ha sido detectada especialmente en el cono sur de América (lo que incluye a Chile y Argentina, pero se extiende más allá de la cordillera ubicándose también en Brasil y Uruguay).
A diferencia de otros miembros de su familia, este hantavirus presenta particularidades: ha desarrollado características que le permiten el contagio de persona a persona. Además, causa un síndrome pulmonar que rápidamente deriva en insuficiencia respiratoria, lo cual contrasta con los síntomas del virus común, que suelen ocasionar problemas renales.
Sus características pueden favorecer los contagios debido al cuadro respiratorio que suele ir acompañado de tos y estornudos, sin embargo, pese a esta característica sigue siendo poco transmisible.
“Desde luego provocan contagios, pero no con el potencial epidémico o el potencial pandémico que tienen otros como la influenza o los coronavirus”, destaca el experto.
En cuanto a las medidas de prevención, como las vacunas, aunque existen algunas opciones de uso local y su desarrollo sólido no parece lejano, al ser una enfermedad tan poco frecuente y poco transmisible “difícilmente habría manera de implementar operativamente su uso ¿Cuándo, dónde, a quién? Nadie va a hacer una vacuna para no usarla”, dice Rodríguez, quien insiste: el riesgo (en general) es bajo.
Más allá del hantavirus: los riesgos que implica el cambio climático
Más que una epidemia cercana, el reciente brote de hantavirus plantea nuevos desafíos que acompañan a las enfermedades zoonóticas.
La combinación de la crisis climática ocasionada por la acción humana con la explotación y destrucción de ecosistemas, junto con la hiperconectividad crean las condiciones perfectas para que los microorganismos viajen rápidamente y encuentren menos barreras para pasar de animales silvestres a humanos.
“Entonces, todos estos fenómenos son los que están involucrados en los brotes. Algunos elementos sirven directamente como catalizadores o detonantes”, agrega el también docente de la UNAM.
Por ahora, ayuda saber que, a diferencia del SARS-CoV-2, el hantavirus no muta tan fácilmente ya que, “no pueden modificar mucho su afinidad hacia ciertos hospederos”, como los ratones.
Los brotes de hantavirus no son nuevos
Los casos de hantavirus ocurren de manera periódica. En febrero de 2025 los cuerpos de Betsy Arakawa, pianista y empresaria y su esposo el actor, Gene Hackman fueron hallados sin vida en su residencia ubicada en Nuevo México.
El virus fue la causa que derivó en su fallecimiento (de manera directa e indirecta). La mujer murió el 11 de febrero luego de contraer el agente presente en roedores infectados; Gene, quien padecía una fase avanzada de Alzheimer, falleció una semana después debido a la falta de cuidado.
En general, la vigilancia del hantavirus en Estados Unidos data de 1993, cuando un brote de enfermedad respiratoria grave comenzó a afectar a una famosa región del país conocida como las Cuatro Esquinas (debido a que confluyen Arizona, Colorado, Nuevo México y Utah).
Sin embargo, como destaca la Organización Mundial de la Salud (OMS), las infecciones son “relativamente poco comunes a nivel mundial”. En 2025 (hasta la semana epidemiológica 47) ocho países del continente americano notificaron 229 casos y 59 muertes.
Estudios focalizados en México han detectado la presencia del virus en ratones , especialmente de zonas rurales, “cuando menos en los estados de Morelos, Guerrero y otras partes del país”, detalla el doctor Mauricio.
“Si tenemos ratones y tenemos hantavirus, pues quizá solo es cosa de estar al pendiente y buscar los casos, o habría también que averiguar por qué el hantavirus de México no ha provocado brotes”.
¿Qué medidas deberíamos de tomar?
Si bien el riesgo es bajo, el reciente episodio, así como los que se han documentado a lo largo de la historia, dejan en claro la necesidad de evitar la proliferación de fauna nociva, particularmente de ratas y ratones.
El especialista también aconseja “no tener como mascotas estos roedores que muchas veces no sabemos ni de dónde vienen y no cuentan con el seguimiento adecuado de los veterinarios”.
En tanto, el aviso epidemiológico de la Secretaría de Salud mexicana emitido el 12 de mayo destaca: las personas con mayor riesgo al día de hoy son aquellas que han estado en contacto con quienes viajaron en el barco o aquellas con síntomas confirmados.
LHM