Una lámpara encendida, la televisión de fondo o el resplandor de una pantalla parecen inofensivos al terminar el día. Sin embargo, la luz que nos acompaña durante la noche podría estar relacionada con algo más que un mal descanso: la salud del corazón.
Un estudio publicado en JAMA Network Open analizó a 88 mil 905 adultos de 40 años o más y encontró que quienes estuvieron más expuestos a la luz nocturna presentaron un mayor riesgo relativo de desarrollar enfermedades cardiovasculares durante un seguimiento de aproximadamente nueve años y medio.
La asociación fue de 47 por ciento para infarto, 56 por ciento para insuficiencia cardiaca y 28 por ciento para accidente cerebrovascular, entre otros padecimientos. Los investigadores no demostraron que la luz fuera la causa directa de estas enfermedades, pero sus resultados ponen bajo la lupa un hábito cotidiano.
¿Cómo influye la luz nocturna en el descanso?
Nuestro organismo sigue ritmos circadianos que regulan el sueño y otras funciones fisiológicas. La luz funciona como una señal para ese reloj interno y, cuando permanece durante la noche, puede interferir con los mecanismos que preparan al cuerpo para descansar.
La televisión, además de emitir luz, aporta sonidos que algunas personas utilizan para conciliar el sueño. ¿Por qué ocurre esto? El psicólogo Jesús Ramírez Escobar explica para MILENIO qué hay detrás de esta costumbre y por qué algunas personas recurren a estímulos sonoros para conciliar el sueño.
“Dormir con la televisión encendida o con un podcast de fondo es, en el fondo, una forma de autorregulación emocional. Cuando apagamos la luz y todo queda en silencio, desaparecen las distracciones del día y la mente tiende a llenar ese vacío con rumiación: preocupaciones, pendientes o ansiedad sobre el futuro. Escuchar voces o sonidos suaves le da al cerebro un ancla de atención con muy baja exigencia mental, lo suficiente para distraernos de esos pensamientos intrusivos y permitir que el sistema nervioso se relaje hasta conciliar el sueño”.
Esta práctica, por sí sola, no significa que exista un problema psicológico. Para algunas personas, un sonido familiar puede resultar reconfortante y facilitar la transición hacia el sueño. Sin embargo, conviene distinguir entre utilizar un audio como acompañamiento y necesitar mantener una pantalla iluminada durante toda la noche.
¿Cuándo conviene prestar atención?
Ramírez Escobar advierte que también es importante observar cómo influye esta costumbre en el bienestar cotidiano y si existen otros factores que estén dificultando el descanso.
“Aunque esta estrategia es muy común y no representa un problema en sí misma, vale la pena prestarle atención si se vuelve una dependencia absoluta que genera angustia ante la falta de sonido. También hay que considerar si la luz de la pantalla o los cambios de volumen están alterando la calidad del descanso profundo, o si simplemente estamos usando el ruido como un escudo para no procesar emociones o malestares no resueltos. En esos casos, la terapia ayuda a trabajar de raíz con aquello que el silencio saca a la superficie”, menciona el especialista.
¿Qué podemos cambiar antes de dormir?
Si necesitas escuchar algo para relajarte, una alternativa es reproducir un podcast o música tranquila con la pantalla apagada, mantener el volumen bajo y programar un temporizador. También puede ayudar reducir la entrada de luz exterior, evitar las pantallas antes de acostarse y procurar horarios regulares de descanso.
Los hallazgos del estudio no significan que dormir con una lámpara encendida provoque necesariamente una enfermedad cardiovascular. La salud del corazón depende de múltiples factores, y la investigación identificó una asociación, no una relación directa de causa y efecto.
Aun así, revisar las condiciones en las que dormimos puede ser un primer paso para favorecer el descanso. La oscuridad nocturna, la regularidad de los horarios y la atención a los problemas persistentes para dormir forman parte de los hábitos que vale la pena considerar.