Ciencia y Salud

¿Tu hijo tiene miedo de dormir solo, ir a la escuela o hacer del baño? Así puedes ayudarlo

Especialistas advierten que evitar constantemente situaciones que generan temor puede derivar en ansiedad o pánico.

La crianza de los hijos a veces implica enseñarles a no evitar aquello que les genera temor (siempre y cuando no atente contra su integridad). Por ejemplo, exponer frente a su salón de clases, estar solo, a la oscuridad e incluso a hacer pipí o popó.

Claro que no enfrentarlos genera tranquilidad tanto en la o el pequeño, como en papás y mamás. Sin embargo, con el paso del tiempo ese “alivio momentáneo” se convierte en un patrón de evitación propenso a generar estrés, ansiedad o pánico. Pero ahí está el gran reto: ¿Cómo motivar sin forzar?

“Todos los niños van a tener miedo. Pero si el miedo no se sabe controlar y no se analiza adecuadamente por parte de los padres, se convierte en un sistema de alerta que genera una situación de ansiedad”, recalcó la psicóloga infantil, Bertha Mora, en entrevista a MILENIO.

​“¿Por qué mi hijo tiene miedo?”, la pregunta clave

Las especialistas de la Universidad de Melbourne, Elizabeth Westrupp y Chrstiana Kehoe, y Rebecca Knapp, de Deakin, identificaron que ese reto no se cumple repitiendo frases como “¡Ándale!” o “No tengas miedo” a la o el pequeño. Sino que va más profundo: entender de dónde viene ese miedo, rechazo o ansiedad.

“Necesitamos comprender exactamente qué situación genera ese sentimiento para poder encontrar soluciones al problema o el estímulo que está detonando esa ansiedad: un compañero que lo molesta, un deporte en específico o estar solito en la guardería”, explicó Mora.

El arte de esto es saber preguntar. Y una de las reglas clave es utilizar palabras sencillas que el niño o la niña pueda comprender.

Asimismo, las especialistas y colaboradoras de The Conversation identificaron que los niños y las niñas generan más confianza cuando no hay contacto visual con su madre, padre o cuidador, sino cuando están uno al lado del otro. Por ello, sugieren tener estas pláticas a la hora de dormir, durante el paseo al parque o en el viaje a carretera.

La hora de dormir es adecuada para indagar en el origen de los miedos
La hora de dormir es adecuada para indagar en el origen de los miedos | Magnific

​Prohibido invalidar sus sentimientos

A veces los niños y las niñas sólo necesitan ser escuchados: que mamá y papá sepan el temor que le despierta jugar fútbol o la ansiedad que siente al resolver un problema en el pizarrón luego de ser objeto de burla de un compañero.

Pero en caso de necesitar una respuesta, consejo o intervención parental, Mora recalcó la importancia de no invalidar sus sentimientos con frases como “no pasa nada” o “no pienses en eso”.

En su lugar recomienda optar por expresiones de apoyo como “yo entiendo que te asusta, pero se va a solucionar”; toda vez que no se utilicen para intervenir o interrumpir sus respuestas —pues esto se puede interpretar como un acto de minimizar sus sentimientos.

La validación debe ir antes de sugerir cómo actuar, ya que esto facilita a los niños y las niñas pensar en soluciones.

Las académicas de Melbourne y Deakin también recomiendan hacer una pausa y guardar silencio, ya que puede esto puede fungir como un espacio apto para que lloren. Importante: el llanto es crucial para superar el miedo; por lo cual, en lugar de tranquilizarlos recomiendan externar apoyo con un abrazo y volver a validar sus sentimientos con frases como “Eso suena muy difícil”.

Elaborar un plan para superar el miedo

El llanto y el enojo pueden ser parte del proceso de superar el miedo
El llanto y el enojo pueden ser parte del proceso de superar el miedo | Magnific

Situaciones como burlas o críticas constantes por parte de sus compañeros de clase sí ameritan que mamá y papá acudan a la escuela para que las autoridades correspondientes tomen cartas en el asunto.

Pero en aquellas de “menor gravedad”, Westrupp, Kehoe y Knapp sugieren elaborar un plan en conjunto, ayudándole al niño o la niña a pensar de qué manera él o ella pudieran sobrellevar ese miedo de la manera más segura y manejable posible. Quizás platicando con el profesor antes de la exposición o entrar hasta el segundo tiempo del partido de fútbol.

Esta solución debe llegar sin prisas ni apuros. Si responden con un “No lo sé”, lo más conveniente es reconocer que puede ser complicado, tomar un breve descanso y retomar la conversación.

“Hay que sensibilizarlos poco a poco de que no les va pasar nada malo; que está el adulto o el instructor o la profesora que los va a estar cuidando”, abundó Elizabeth Mora.

ASG

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Alejandra Sigala
  • Alejandra Sigala
  • Egresada de la UNAM. Te explico las tendencias en redes sociales y los temas que despiertan tu curiosidad en el día a día. Escucho, amo y a veces escribo sobre K-Pop. Me encanta bailar y los gatos.
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