Aceptar el envejecimiento de una madre, del padre o de los abuelos implica tener conversaciones que nadie nos enseñó a abordar o que, incluso, algunos recomiendan evadirlas o disfrazarlas para “no dañar” al ser querido.
Pero cuando estamos frente a enfermedades u otro tipo de deterioros a la salud, hacerse de la vista gorda es uno de los peores errores que podemos cometer como familiares, cercanos o cuidadores de un adulto mayor. De hecho, la gerontóloga, Lilian Pedroza de los Monteros (@lilian_gerontologa), destaca la importancia de que la o el ser querido esté al tanto de su padecimiento.
“Sí es muy importante que sepa qué le está pasando. Muchas veces, los doctores comentan: ‘No le digan que le diagnosticamos Alzheimer’”
Psicoeducación: clave para la vejez … y no tan viejos
Varios factores influyen para que la familia decida evitar estos temas con su adulto mayor. Por mencionar algunos: desconocimiento, miedo a su reacción —o sea, a hacerles daño —o para evitar conflictos en el núcleo familiar.
Ahí es donde entra lo que Lilian mencionó como la “psicoeducación de enfermedades”. Una herramienta que, a través de diversos métodos de aprendizaje, permite que la persona comprenda su padecimiento para después aceptar los tratamientos, las orientaciones del personal de salud y el apoyo de sus familiares que le permitan tener una vida digna y con bienestar.
“Eso les va a ayudar a entender mucho más su enfermedad o padecimiento. (...) Les ayuda a que tengan un autocuidado y autoconocimiento de lo que está pasando en su cuerpo”, explicó a MILENIO la especialista en envejecimiento.
Casas de día como la de Lilian, “Altern Gerontológica” ubicada en el Estado de México, ofrecen estas pláticas (grupales e individuales) tanto a las y los adultos mayores, como a sus familiares. Esto, destacó, porque la psicoeducación también busca prevenir y diagnosticar nuestras propias enfermedades.
“Hay personas que tienen diabetes e hipertensión desde hace más de 40 años y no saben cómo es, o sólo dicen: ‘Ah, pues tengo el azúcar alto’. Pero no saben qué es lo que pasa con su cuerpo ni cómo cuidarse porque nadie les ha explicado”.
¿Cuándo empezar a hablar de estos temas?
Un gran porcentaje de la vejez digna se construye desde la prevención. Es decir, con todas esos hábitos, conversaciones y pensamientos que tuvimos durante la juventud (llámese adolescencia o adultez) “para ir mejorando y evitar tener ciertas patologías o síndromes geriátricos que se vuelven comunes en la vejez”.
Por ello, ante la pregunta de MILENIO sobre “¿Cuándo es el mejor momento para empezar a hablar de todos estos temas incómodos o dolorosos?” —no sólo enfermedades, también testamentos, voluntades anticipadas, etcétera—, Lilian contestó “Desde ahora”.
El autocuidado es vital a cualquier edad; no sólo en la vejez. Sin importar si estamos en los 20’s, 30’s o 50’s, debemos conocer cuáles hábitos nos conducen al envejecimiento saludable. “No sólo porque seamos jóvenes significa que no vamos a envejecer. Si no que todo lo que hagamos ahorita va a repercutir el día de mañana”.
ASG