Ciencia y Salud

Dejar de comer 4 horas antes de dormir: la regla secreta que la ciencia vincula con menor riesgo de demencia

Un estudio científico sugiere que reducir la ventana de alimentación a menos de 9 horas diarias aporta beneficios cognitivos adicionales a la pérdida de peso en mujeres mayores.

Milenio M logo
Únete al canal de Milenio  

Ajustar el reloj biológico al comer podría beneficiar a la mente. Un nuevo ensayo clínico preliminar presentado en la conferencia NUTRITION 2026 sugiere que restringir el horario diario de comidas ayuda tanto a controlar el peso como a proteger al cerebro.

Investigaciones anteriores habían comprobado que algunas acciones como perder peso pueden reducir los riesgos de deterioro cognitivo relacionado con el envejecimiento, pero los resultados más recientes suman evidencia reveladora de que establecer un horario para las comidas —especialmente un límite para antes de ir a descansar— brinda beneficios extra para las funciones cognitivas.


¿Cuáles fueron los beneficios encontrados?

El estudio, liderado por la Dra. Sue Shapses de la Universidad de Rutgers, evaluó a 47 mujeres de entre 50 y 79 años durante un periodo de seis meses. Aunque todas redujeron su ingesta calórica y perdieron en promedio 7 kilos, aquellas que limitaron sus comidas a una ventana de 8 a 9 horas diarias (generalmente comiendo de 10:00 a 18:00 h) obtuvieron ventajas claras sobre quienes mantuvieron un horario habitual de 12 h.

“Perder peso por sí solo previene parte del deterioro cognitivo relacionado con el envejecimiento, y estos datos sugieren que puede haber beneficios adicionales si se deja de comer 4 horas antes de acostarse y se reduce la ingesta de alimentos a 8-9 horas al día”, dijo Shapses en un comunicado de la Sociedad Estadounidense de Nutrición.

La restricción de horario trajo consigo mejoras cognitivas moderadas en comparación con el grupo convencional, como una mejor planificación espacial y resolución de problemas, fortalecimientos de la memoria y aprendizaje, así como una disminución en los errores en pruebas que evalúan la retención de información cotidiana.

El grupo de investigadores destacó que las mejoras más significativas se observaron al dejar de comer al menos 4 horas antes de ir a dormir.

“Estos resultados sugieren una mayor capacidad para recordar información durante las tareas cotidianas y una reducción de errores relacionados con la memoria y la atención”, explicó la Dra. Shapses.
Una encuesta señaló que el 68 por ciento de los mexicanos ha fracasado en su objetivo de pérdida de peso o tuvieron resultados momentáneos durante pandemia.
Al buscar bajar de peso a veces se descuidan factores que van más allá del número en una bascula | Freepik

Aunque los hallazgos son prometedores en el contexto de la prevención del Alzheimer y la demencia —afecciones más frecuentes en mujeres y personas con sobrepeso—, los propios investigadores señalan que se trata de un estudio piloto con una muestra pequeña.

Para confirmar estos efectos será necesario realizar investigaciones a mayor escala que exploren cómo interactúan el ritmo circadiano, la salud metabólica y la reducción de la inflamación cerebral. Además, al tratarse de un trabajo presentado en un congreso médico, los datos aún deben pasar por el proceso completo de revisión por pares.

¿Importa la hora a la que comemos?

El tiempo y la comida no son uno mismo, pero su dinámica es tan estrecha que abrió un nuevo campo de estudio: la crononutrición, cuyo enfoque busca comprender cómo los ciclos circadianos interactúan con el menú.

Las primeras investigaciones en humanos han ayudado a aterrizar con mayor precisión la relación entre el reloj interno del cuerpo y los alimentos. Diferentes estudios han encontrado que almorzar muy tarde dificulta la pérdida de peso.

Comer de noche, (algo común entre quienes tienen trabajos nocturnos) eleva los niveles de azúcar en la sangre mientras que mantener horarios estables a lo largo del día permite controlarlos.

En resumen, y según la investigación más reciente: comer lo mismo temprano en el día tiene un efecto completamente diferente en el cuerpo en comparación con la tarde o la noche.

Si bien los científicos siguen tratando de averiguar por qué ocurre este efecto, se plantea que la respuesta está en la desconexión con los ritmos circadianos (que duran aproximadamente 24 horas).


De acuerdo con la investigación publicada en Nutrients, este reloj interno se divide en dos: el primero está en el cerebro y el segundo se encarga de coordinar el resto de los órganos (como el hígado, páncreas o músculos). A partir de su programación y las señales que recibe, el ciclo circadiano ordena la liberación de hormonas como la melatonina, el cortisol o la insulina que preparan al cuerpo para la activación o el descanso.

Diversos estudios han concluido que sincronizar la hora de comida con el sol y dejar los platillos más pesados en las primeras horas del día es beneficioso ya que parece mejorar los niveles de colesterol y grasas en sangre, la resistencia a la insulina y el porcentaje de grasa corporal.

Entre más tarde es el horario de la comida, más difícil resulta bajar de peso y menos beneficios se ven reflejados, además, aumenta la probabilidad de padecer sobrepeso u obesidad, condiciones que a su vez están vinculadas con el deterioro cognitivo.


LHM

Google news logo
Síguenos en
Lizeth Hernández
  • Lizeth Hernández
  • Más que contar, me gusta escuchar historias. Egresada de la FCPyS, UNAM, escribo para interpretar a una ciudad que se devora a sí misma. Actualmente cubro temas de ciencia, salud y en ocasiones, relatos del pasado.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.