Cuidar la calidad del sueño de los adolescentes es vital para su desarrollo físico y mental. Por eso, es importante que comprendan las consecuencias de no dormir las ocho horas diarias recomendadas y lo valioso que es aprender estrategias para lograr un descanso adecuado.
La Clínica de Trastornos del Sueño de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) indicó en Global UNAM que los trastornos del sueño son un grupo de condiciones que afectan la capacidad de una persona para dormir adecuadamente y que los adolescentes son especialmente susceptibles a estos problemas de salud.
Entre los principales trastornos del sueño en los jóvenes se encuentran el insomnio y la fase retrasada del sueño. Esto significa que les resulta difícil dormir temprano, y su cuerpo compensa despertándose más tarde; como resultado, se altera y reduce el tiempo disponible para alimentarse, hacer deporte y realizar otras actividades diurnas.
Indican que es de suma importancia la supervisión parental para ayuda a los adolescentes y estén alerta a ciertos síntomas en sus hijos adolescentes. Si hay bajo rendimiento escolar, se distraen fácilmente, están de mal humor, tienen horarios irregulares para dormir, se perciben cambios en el estado de ánimo o incluso ronquidos, es esencial realizar una evaluación para diagnosticar o descartar alteraciones en el sueño.
¿Cómo mejorar el sueño?
El sitio web TeensHealth, indica que los adolescentes necesitan dormir entre 8 a 10 horas diarias, por lo que brinda algunos consejos para ayudar a que los jóvenes tengan una mejor calidad de sueño, que son los siguientes:
- Mantenerse activo durante el día. Hacer actividad física puede ayudar a mejorar el estado de ánimo y aliviar el estrés y hacerlo en la tarde puede ayudar a que el cuerpo se relaje y se tenga un mejor sueño, pero el ejercicio no debe ser cercano a la hora de dormir porque puede causar el efecto contrario, es decir, activar el cuerpo.
- Evita la cafeína. El café, el té, bebidas energizantes y más tienen este componente que, por la noche, puede quitar el sueño. Es mejor limitar la cantidad de cafeína durante el día y optar por alternativas sin cafeína o descafeinadas por la tarde y noche.
- No usar aparatos electrónicos. La luz de los dispositivos electrónicos engaña al cerebro, por eso es importante apagar todo una hora antes dormir.
- Mantener una rutina de sueño. Acostarse todos los días a la misma hora ayuda al cuerpo a esperar el sueño. Se pueden ayudar a la relajación leyendo, escuchando música, escribiendo un diario, meditando, entre otras actividades relajantes.
- “Sí puedes dormir”. En vez de preocuparse por no dormir, es mejor decir varias veces: "esta noche, dormiré bien". También puede ser útil practicar ejercicios de respiración o posiciones simples de yoga antes de acostarte.