La economía del túnel

Más empleo en México, pero más precario

En días pasados INEGI publicó para el primer trimestre del 2017 algunos datos acerca del crecimiento económico en México, nos dice que éste fue del 2.6 por ciento, en relación con el mismo trimestre del año anterior; sin embargo el empleo generado creció en una proporción mayor, y es que los empleos en lo que va de Abril de 2016 a abril de 2017 crecieron poco más de 1 millón de empleos en términos absolutos; de hecho, en los primeros cuatro años del gobierno de Peña Nieto, según datos del INEGI, se han creado cerca de 2.400.000 empleos, dato no comparado con lo creado durante el sexenio de Calderón y Vicente Fox; no estante lo anterior, de los empleos generados durante el gobierno de Peña Nieto, cerca de 750.000 empleos (70% del total), fueron empleos que no superaron los tres salarios mínimos (SM); en contraste con lo anterior, aquellos trabajadores con salarios mayores a cinco SM descendieron. Más por menos.

En México siete millones de trabajadores se ubican entre los mejores pagados ¿es usted uno de los privilegiados?, lo cual representa un 5.2 por ciento de la población ocupada, dato no comparable con los trabajadores que ganan hasta tres SM, los cuales representan cerca del 63% del total de trabajadores mexicanos.

Cuando reflexionamos acerca de por qué la creación de empleos rebasan en casi lo doble al crecimiento del Producto Interno Bruto, encontramos el siguiente escenario: el incremento de nuevos empleos es resultado de la reforma laboral, la cual incentivó a los trabajadores por cuenta propia o, a los patrones para que registraran a sus empleados ante las instituciones correspondientes, sólo así podemos entender el incremento en el empleo generado durante los últimos años, por otra parte, si observamos las razones por las cuales creció el porcentaje de trabajadores con salarios bajos y en detrimento disminuyó el número de trabajadores con altos salarios, inferimos que es resultado de la presión laboral en la cual los jóvenes mexicanos y los trabajadores desempleados están dispuestos a vender su fuerza de trabajo y su conocimiento al mejor postor, no importándole recibir salarios paupérrimos, diría alguien, es mejor tener un empleo mal pagado que no tener nada.

El salario mínimo actual de $80 pesos por día sólo alcanza para adquirir el 80% de la canasta básica; si lo contextualizamos en el marco internacional, el salario mexicano en términos del tipo de cambio en toda América Latina es uno de los más bajos, por ello la pregunta es: cómo es posible que en economías con un menor nivel de desarrollo económico, los salarios en términos de tipo de cambio sean más elevados que en México.

Si los trabajadores mexicanos exigen un aumento en sus salarios, seguramente las autoridades laborales dirán: el salario no se puede incrementar por decreto porque tendría como consecuencia el aumento de la inflación, en parte tienen razón. La respuesta la encontramos en la relación aumento de salarios-productividad, pero si consideramos que el aumento de los salarios se puede dar a partir del incremento de la productividad, entonces cómo entender que países latinoamericanos con menor nivel de productividad tengan salarios más elevados que en México.

Cuando revisamos estadísticas de INEGI, detectamos que en el año 2007 el 11.5 por ciento de la población ocupada tenía salarios por más de cinco salarios mínimos y hoy, solamente el 5.2 por ciento son los privilegiados que ganan más de cinco salarios mínimos. Bajo el escenario anterior nos percatamos de la mayor caída de los salarios en México; en contraste con lo anterior, en el año 2007, el 56.3 por ciento de los trabajadores tenían un salario de hasta tres salarios mínimos, 10 años después, esto es, para el primer trimestre de este año, la cifra se había incrementado al 63.5 por ciento. Cada día más mexicanos ganan menos salarios minimos por lo mismo que hacian hace 10 años. ¿Será mejor menos por más?

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