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Los misterios de la sede fegista

La finca de Carlos Pereyra 100, de la Colonia Miraflores, está resucitando igual que como nació: en total opacidad.

Así como se proyectó ese edificio en 1969 como premio a la docilidad que tuvo la entonces poderosa Federación de Estudiantes de Guadalajara ante la represión y masacre estudiantil de 1968 en Tlatelolco en el inicio del declive del priato, hoy renace en medio del sigilo y la discrecionalidad, luego de que la FEG como organismo estudiantil acabó de morir, tras una degradación de más de 20 años, junto con los cuerpos de estudiantes ahí enterrados en diciembre del 2011.

Como se recordará, al poderío de la FEG le puso punto final Raúl Padilla López, cuando en sus inicios como rector en 1989 rompió con el líder moral que lo encumbró y que controlaba la organización estudiantil y la universidad, Álvaro Ramírez Ladewig, hermano de Carlos, fundador de la FEG en la década de los 50.

Padilla impulsó la creación de la Corriente Estudiantil Democrática, semilla de la actual Federación de Estudiantes Universitarios que arrebató la representación estudiantil de prepas y facultades a la FEG, que él también presidió.

La degradación fegista terminó con su desaparición de facto hace dos años y medio que sus últimos líderes Israel Mariscal Quezada y David Castorena huyeron y están en calidad de prófugos, al descubrirse que su sede sólo servía para albergar a un pseudogrupo estudiantil que además de manipular a estudiantes de secundaria, extorsionaba a comerciantes a las afueras de esos centros educativos y de las normales, como a los jóvenes y uno de sus padres que encontraron enterrados ahí por no pagarles el derecho de piso.

Todos estábamos en que el edificio se mantenía asegurado por este lamentable hecho, hasta que ayer nos encontramos que el inmueble está ya en remodelación.

Lo inexplicable es que ninguna autoridad salga a explicar quién lo ordenó, y lo más importante, cuál será el destino de ese edificio construido y entregado a la FEG en 1971.

Tanta desinformación y silencios provocan incluso muchas sospechas que bien pudieran evitarse con la exposición del proyecto de rehabilitación de un inmueble público.

¿Cuándo levantó el aseguramiento la Fiscalía? ¿A qué dependencia le hizo entrega del edificio?¿Por qué la Secretaría de Planeación, Administración y Finanzas que encabeza Ricardo Villanueva, y que se encarga del manejo de los bienes públicos dice no saber nada de las obras, pese a que el Ayuntamiento tapatío donó en 2004 ese inmueble al gobierno estatal?¿Quién ordenó las obras que iniciaron hace al menos dos semanas?

Esas son algunas de las preguntas de las que inexplicablemente no hay respuesta.

¿Qué necesidad de mantener los misterios de la sede fegista?

jaime.barrera@milenio.com

http://twitter.com/jbarrera4