Nada personal, solo negocios

Migrantes pueden ser la mejor noticia de negocios de Trump

Dicen que si Donald Trump se empeña en construir su muro, un puñado de empresas serían las ganonas. Eso incluye, además, algunos millones de dólares y el repudio popular (sobre todo en suelo local) a firmas como Cementos de Chihuahua, que aceptarían ser proveedoras de esa obra tan polémica.

La idea de Trump se basa en que reforzando la frontera con esta pared ayudaría a detener las oleadas de inmigrantes indocumentados, lo que, combinado con un agresivo plan de deportaciones, sería la punta de lanza para recuperar millones de empleos para EU y catapultar la economía de su país.

Sin embargo, ante esa propuesta oportunista hay otras basadas en antecedentes y años de estudios, que Trump podría aprovechar sin dar dolores de cabeza a sus vecinos ni romper relaciones bilaterales de tajo.

Se trata de un estudio de académicos del Colegio de Queens, de la City University de Nueva York. En su “Análisis industrial de la contribución económica de los trabajadores no autorizados” (http://bit.ly/2fwnCva), los investigadores dicen que la fuerza laboral de los “indocumentados” aporta casi 3 por ciento del PIB del sector privado a la economía de EU.

¿Cuánto dinero es este porcentaje? Ni más ni menos que unos 5 billones (sí, millones de millones) de dólares en 10 años. Es decir, los 11 millones de trabajadores indocumentados que el futuro presidente quiere expulsar producen cada año más de 500 mil millones de dólares en ese país, un PIB que en América Latina solo es superado por Argentina, Colombia, Brasil y México.

Ahora, ¿qué pasaría si Trump en lugar de echar fuera a los trabajadores inmigrantes propusiera, como lo hizo Ronald Reagan en los 80, un plan de amnistía para que pudieran trabajar legalmente?

Según este mismo informe, la economía de EU recibiría un empujón adicional en el PIB del sector privado de 3.6 por ciento. Básicamente porque una legalización permitiría a estos trabajadores tener mejores empleos y posibilidades de gasto adicional con el cual estarían aportando en 10 años más hasta 7 billones 200 mil millones de dólares a la economía estadunidense.

En contraste, si Trump cumple su promesa de campaña y tuviera ocho años de gobierno, su tan cacareado “Plan de infraestructura” apenas sumaría unos 2 billones de dólares.

Los sectores más beneficiados son los que dependen más de la obra de los paisanos y otros millones de trabajadores de naciones expulsoras (como las de América Central, India o Filipinas): la agricultura, los servicios turísticos y gastronómicos y la construcción.

Así que si al nuevo inquilino de la Casa Blanca lo que le mueve es el billete, quizá valdría la pena que echara un ojo al análisis de estos académicos del mismo condado neoyorquino que lo vio nacer.

barbara.anderson@milenio.com

Twitter: @ba_anderson