Nada personal, solo negocios

“Ya no es la mano de obra barata, estúpido”

Esta semana el Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco) lanzó su Índice de Competitividad Estatal. Es un ranking que mide variables diferentes que en definitiva evalúan la capacidad que tienen los estados para atraer y retener talento y fundamentalmente inversión.

Lo presentaron horas antes de que Donald Trump anunciara que convenció a Carrier de no mover una línea nueva de producción a su (ya existente) planta de Nuevo León y mantener mil puestos en Indiana.

Justo Nuevo León es de los cinco estados, según Imco, más competitivos del país, después de CdMx y Aguascalientes y antes de Colima y Querétaro.

Con la impronta de Trump de negociar personalmente con las empresas para que no se muden de su país, ¿qué estados ayudarían más rápido a México a diversificarse para ubicar sus productos en otros mercados? “Estos mismos cinco tienen más oportunidades de ser exitosos en la economía internacional con o sin EU. Desde la agricultura hasta la manufactura avanzada y los servicios tendrán que pensar mejor cómo diversificar sus mercados de exportación rápidamente, y cómo entrar al mercado americano, a pesar de las medidas proteccionistas (no necesariamente arancelarias) que se vienen”, me decía Manuel Molano, director general adjunto del Imco.

Por otro lado, hay estados que son un “salvavidas de plomo”, los menos conectados al comercio, a la manufactura avanzada, a la red de telecomunicaciones, a la educación que eleve la empleabilidad de sus habitantes. Se trata de Guerrero, Oaxaca, Chiapas, Veracruz y Michoacán. “Tienen que resolver problemas serios, desde estado de derecho hasta innovación, pero sobre todo deben enfocarse a que nadie extorsione a los negocios formales: ni agentes de los gobiernos ni mafiosos”, agrega Molano.

El tema de los empleos, de la mano de obra barata o del “dumping social” —como lo llamo el futuro presidente de EU—, ¿es el principal factor de atracción de inversiones? “México ya no es atractivo por sus salarios bajos: lo somos por productividad, calidad, ubicación y costo integrado de operación”, agrega Molano, con lo cual la IED llega al país por una oferta competitiva que es muy atractiva para cualquier industria y negocio.

“Mientras más hable mal Trump de México, más se depreciará el tipo de cambio y mayor será el incentivo económico de las fábricas para venir a instalarse aquí”, agrega el directivo del Imco, soltando una bocanada de aire fresco en una semana que sigue tan cargada de incógnitas sobre la futura relación con nuestro socio historico, como aquella noche del 8 de noviembre.

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