Sin ataduras

El futuro de México con o sin Trump

El futuro inmediato de México se va a afectar en tres días, en la próxima elección presidencial de Estados Unidos.

La más reciente encuesta de CNN favorece 46 por ciento a Hillary Clinton y 42 por ciento a Donald Trump. Por su parte, The New York Times predijo ayer que Clinton tiene 84 por ciento de probabilidades de ganar, mientras que Trump solo 16 por ciento. 

Aunque no hay que confiarse, todo indica que ganará Clinton. Parece muy remoto, aunque no imposible, que Trump logre los votos electorales para superar a Clinton, quien ahora mantiene clara ventaja para alcanzar los 270 votos electorales necesarios para obtener la victoria.

Para México, Clinton es el menos peor de los males posibles. Ella dijo que va revisar el Tlcan, votó como senadora a favor de continuar la construcción de la incompleta barda fronteriza y probablemente desconfíe de Peña Nieto por haber recibido en México a su contrincante.

Trump sería un desastre para México. Se devaluaría aún más el peso por sus conocidas amenazas: abolir el Tlcan, deportar a unos 6 millones de mexicanos indocumentados y construir un muro de concreto en la frontera.

Sería un desastre también para Estados Unidos por la pérdida de miles de millones de dólares en comercio, una crisis humanitaria nacional y el negativo impacto económico, laboral, social y ambiental en la comunidad fronteriza de ambos países, incluidos California, Texas, Arizona y Nuevo México, estados que florecen en buena medida por la economía integrada con México.

Aunado a la adversa situación externa, internamente tenemos en México un gobierno en ocaso, debilitado y con poco respaldo popular. 

Las relaciones con Estados Unidos serían muy tensas por la agresividad de un eventual gobierno de Trump, o muy tibias con Clinton, quien preferiría trabajar con otro presidente mexicano en 2018.

Si Trump es electo y la mayoría del Senado queda en manos de los demócratas, el inquilino republicano de la Casa Blanca estaría acotado. El mejor escenario para México sería tener a Clinton con la mayoría demócrata en la Cámara alta.

Sugiero aplicar, de manera gradual y proporcional, medidas concretas de represalia contra los exabruptos de un eventual gobierno de Trump:

—Iniciar demandas en paneles de la OMC para recuperar pérdidas de comercio por barreras arancelarias, junto con Canadá, país miembro del Tlcan también afectado, como lo propuse en esta columna del 22 de octubre.

—Reforzar los 50 consulados de México con más personal consular y local, no debilitándolos con despidos. A partir del año próximo será mucho mayor la carga de trabajo de los consulados. Si gana Clinton, con un Senado demócrata, se espera que cumpla la promesa de regularizar el estatus migratorio de millones de indocumentados. Si gana Trump, con más razón por la deportación masiva.

—Estudiar opciones para resarcir el mismo monto que Trump pretende que México pague a la fuerza por la construcción del muro.

—Suspender la cooperación aduanera y la presencia de autoridades aduanales estadunidenses en territorio nacional.

—Retirar el permiso de portación de armas a los agentes de la DEA y del FBI acreditados en México.

—Disminuir la cooperación migratoria con Estados Unidos por la cual México regula la migración de indocumentados centroamericanos, africanos y haitianos.

—Denunciar ante organismos internacionales el trato racista y violatorio de los derechos humanos a los indocumentados mexicanos en Estados Unidos, en alianza con los países afectados de América Latina.

—Apoyar el boicot selectivo de propiedades y empresas de Trump. Por ejemplo, residentes en un edificio de departamentos en Nueva York exigieron eliminar el nombre del magnate en la propiedad y la estrella de beisbol de los Dodgers de Los Ángeles, Adrián González, se rehusó hospedarse en un hotel de Trump en Chicago.

—Instrumentar políticas públicas de emergencia de creación de empleo con los recursos recuperados del robo de los gobernadores y funcionarios corruptos.

—Disminuir el gasto de propaganda gubernamental y de partidos políticos para canalizarlo a los eventuales migrantes deportados.

Así estaríamos demostrando a Trump y a sus seguidores que, si no cambian de opinión, México está listo para defender sus intereses.

Posdata

Mientras amagan con despedir en 2017 a cientos de empleados en los consulados mexicanos en Estados Unidos por recortes presupuestales, la SRE, a través del Instituto de los Mexicanos en el Exterior, contribuyó en 2015 y en lo que va de este año con 80 millones de dólares, a Juntos Podemos de Josefina Vázquez Mota, recursos al parecer procedentes de recaudaciones consulares.

También la cancillería firmó el 13 de mayo de 2016, a través del consulado general en Houston, un contrato por 2.3 millones de dólares con The Raben Group para “intercambiar experiencias y mejorar la comunicación” entre mexicanos en Estados Unidos.

De esta manera la SRE debilita a la propia casa y fortalece a las demás. La caridad empieza por uno mismo. Hay que fortalecer los consulados.

@AGutierrezCanet

gutierrez.canet@milenio.com