El asombro como punto de partida. Así resume Alejandra Cervantes Mascareño, directora general de Papalote Museo del Niño, la llegada de Ojos en el Universo, una exposición creada por el Museo Americano de Historia Natural de Nueva York que, desde el 11 de febrero hasta los primero días de mayo, recibe a los visitantes apenas cruzan la puerta.
La colaboración no surgió de la nada. Papalote ha tejido durante años relaciones con museos de referencia en Estados Unidos y Europa, y con el recinto neoyorquino ya había trabajado antes.
Pero fue el año pasado cuando comenzó a gestarse esta muestra que reúne 11 imágenes captadas por distintas misiones y satélites espaciales. La fecha de inauguración no fue casual: el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia.
“Queríamos reforzar nuestro compromiso con la inspiración científica, especialmente entre las niñas”, explica Cervantes Mascareño.
Las fotografías no buscan abrumar con datos técnicos, sino detonar preguntas: ¿qué quiero ser?, ¿hasta dónde puedo llegar?
En un contexto donde la participación femenina en disciplinas STEM sigue siendo desigual, la exposición apuesta por sembrar posibilidades.
El impulso no es aislado. En 2025 y 2026, Papalote ha decidido fortalecer las habilidades científicas con perspectiva de género.
Desde julio presenta la exposición temporal Estación Espacial Papalote, disponible hasta mayo de 2026, donde la exploración espacial visibiliza a los equipos multidisciplinarios que hacen posible cada misión.
Su embajadora es Katya Echazarreta, primera mujer mexicana en viajar al espacio, cuyo testimonio funciona como prueba tangible de que las trayectorias científicas también tienen rostro femenino.
MGS