La orden de trabajo era salir en busca de fifís que hayan votado por el ahora presidente Andrés Manuel López Obrador, quien puso de moda ese viejo término para referirse a los conservadores y a la prensa, ¿pero cómo detectarlos?, ¿por su aspecto o su forma de hablar?
Militantes y simpatizantes habían sido convocados en el Zócalo para festejar un año del triunfo que catapultó a López Obrador, y así lo hicieron miles, pero hubo quienes prefirieron usar terrazas de restaurantes y balcones de hoteles que bordean el Zócalo.
—¿Es usted fifí?
El ceño fruncido, la mirada sesgada, una mueca que apenas toma forma, una respuesta frustrada, una sonrisa irónica, una mirada pícara, un gesto adusto y el desaire.
Hay lugares preferidos por políticos en los que se citan para grillar, otros por el placer de disfrutar un selecto filete o solo por placearse.
—¿Tiene usted reservación?
—No, déjeme ver.
Los empleados, atentos, conducen a clientes a sus mesas preferidas. Desde la comodidad se ven los toros; pero esta vez, en el lugar de siempre, todavía no llegan los distinguidos comensales.
—Es que es lunes —dice la señorita.
O es que quizás la nueva clase política es más discreta y pocos recalan a tradicionales mentideros donde tumbaban gobernadores o se tejían alianzas.
Habrá que enfilar sobre avenida Juárez y dirigirse hacia donde también van microbuses y camiones con militantes de Morena, algunos provenientes de la alcaldía Gustavo A. Madero.
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En marzo pasado López Obrador fue cuestionado sobre el término con el que califica a la prensa.
“Yo no inventé lo de fifí”, explicó, (...) “Los fifís fueron los que quemaron la casa de los Madero. Los fifís fueron los que hicieron una celebración en las calles cuando asesinaron atrozmente a Gustavo Madero, cuando los militares los sacrificaron (...) y había toda una prensa que apoyaba esas posturas. Entonces, qué son al final los fifís, son fantoches, conservadores, sabelotodo, hipócritas, doble cara (...) Y que no se entienda que es una cuestión de odios, de rencores, no, es decir, fuera máscaras (...)
La Real Academia Española define fifí “como persona presumida y que se ocupa de seguir las modas”. Durante la época porfirista fue usada por las mujeres de alcurnia para referirse a sus aves. Los cartonistas dibujaban individuos de levita, pitillo y de gestos refinados; a señoras, elegantes y encopetadas...
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Y se llega al número 82 de la calle 16 de Septiembre, un inmueble inaugurado en septiembre de 1899, durante la época porfirista, como tienda departamental, y que en 1968 fue convertido en lo que es en la actualidad: el Gran Hotel de Ciudad de México.
Empleados del hotel informan que solo pueden pasar quienes hicieron reservaciones para ocupar la terraza, el restaurante y el bar, cuya vista abarca la Plaza de la Constitución, donde miles de personas se concentran para celebrar el triunfo de Andrés Manuel López Obrador.
—¿Entonces no puedo pasar?
—No hay disponibilidad, caballero.
Muchas personas llegan aprisa, pues empieza a llover, pero no todos tienen reservaciones. Entre ellos arriban los ayudantes del diputado de Morena Fortunato Rivera Castillo, a quien le abren paso.