La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) informó que mantiene vigilancia permanente sobre la construcción y futura operación de la planta de amoníaco en Topolobampo, Sinaloa, y advirtió que el proyecto deberá cumplir medidas obligatorias para proteger el agua, el aire, los manglares, la fauna silvestre y a las comunidades asentadas en la Bahía de Ohuira.
La dependencia federal informó que la autorización ambiental otorgada en 2022 permanece sujeta a una serie de condicionantes que la empresa deberá cumplir durante el desarrollo y operación de la planta, entre ellas programas de monitoreo ambiental, supervisión independiente, prevención de accidentes y acciones de restauración ecológica.
Semarnat sostuvo que la supervisión busca resguardar una zona de alto valor ecológico que durante décadas ha enfrentado presiones por descargas de aguas residuales, escurrimientos agrícolas, residuos de granjas acuícolas, actividad industrial y tránsito portuario.
Restricciones severas y auditoría ambiental independiente
Como parte de las obligaciones impuestas a la empresa responsable, la dependencia exigió la presentación de un Plan de Manejo Ambiental con programas específicos de monitoreo, mitigación, rescate, conservación y restauración; la ejecución de un programa de prevención de accidentes y atención de contingencias; así como la contratación de un supervisor ambiental autónomo e independiente con experiencia técnica en campo.
Además, prohibió actividades que puedan dañar el entorno, como la quema y poda de vegetación, el depósito de materiales y cualquier afectación a la fauna local.
En materia de protección de la Bahía de Ohuira, la empresa deberá monitorear y evitar descargas de aguas residuales, emisiones a la atmósfera y contaminación terrestre, con el propósito de reducir riesgos sobre el ecosistema costero.
Reforestación de manglares y rescate de la biodiversidad
La Semarnat también ordenó un programa específico para evitar afectaciones significativas al manglar, incluido el mantenimiento del flujo natural del agua, la prevención de descargas de desechos y la ejecución de acciones de reforestación, monitoreo y conservación.
En el rubro de biodiversidad, la autorización obliga a implementar programas de monitoreo y conservación de flora y fauna dentro de la bahía, así como una supervisión técnica permanente de las condiciones del suelo, el agua y la calidad del aire.
Entre las medidas previstas, la dependencia destacó la restauración y conservación de aproximadamente 126 hectáreas de manglar, así como el monitoreo continuo de fauna acuática, como parte de una estrategia de control ambiental en la zona.
La Semarnat afirmó que estas acciones buscan atender la deuda ambiental histórica con la Bahía de Ohuira mediante vigilancia, seguimiento y evaluación permanentes, para asegurar que cualquier actividad productiva se desarrolle con respeto al medio ambiente y a las comunidades que dependen de ese ecosistema.
IOGE