M+.- A 55 años de la masacre del 10 de junio de 1971, conocida como El Halconazo, Félix Hernández Gamundi, presidente del Comité 68, asegura que el espíritu de lucha y solidaridad de aquella época de movimientos sociales sigue vivo, porque los reclamos continúan vigentes.
“Nadie ha sido capaz de enterrarlo y no se va a enterrar y tengo un solo dato: las conmemoraciones del 10 de junio y del 2 de octubre las organizan y las acuerpan principalmente jóvenes”, asegura en entrevista a MILENIO.
“El recuerdo de todas estas luchas pasadas está presente, el espíritu sigue presente y creo que a las nuevas generaciones tenemos que ayudarles a que sea una llama que no se apague”, expresa.
A pesar de que él y otros líderes del movimiento estudiantil no participaron en esa manifestación de 1971 en el entonces Distrito Federal, porque recién habían salido de prisión, en donde estuvieron desde octubre de 1968, recuerda que el entonces presidente Luis Echeverría los responsabilizó a ellos de los acontecimientos en donde hubo decenas de heridos y muertos.
“Nos hizo responsables del evento del 10 de junio con el argumento de que, habiendo salido (de prisión), ya no teníamos qué hacer y habríamos decidido provocar”, rememora el ingeniero.
A propósito de un aniversario más de esa represión a estudiantes que apoyaban una huelga en la Universidad Autónoma de Nuevo León, en contra de la imposición de un militar en la rectoría y otras demandas democráticas, Félix Hernández reflexiona sobre la vigencia de los reclamos de entonces y la falta de justicia de los hechos violentos, tanto de Tlatelolco como de esa tarde de 1971, del conocido como Jueves de Corpus, en la calzada México-Tacuba.
“El 71 no es una cosa menor. Es una cosa extremadamente grave porque es un segundo intento del gobierno encabezado por Echeverría por refrendar una manera autoritaria de gobernar y tratando de validarla. Es brutal”, reprocha.
La justicia no ha llegado
El histórico activista afirma que ha faltado voluntad política para aclarar y hacer justicia a los crímenes de lesa humanidad del 68 y del 71.
“Desde el Estado se ha jugado solamente a administrar el tiempo”, acusa.
El ingeniero asevera que es una obligación del actual gobierno consignar ante un juez los 54 expedientes que logró integrar la Fiscalía Especializada para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado (Femossp), creada en el sexenio de Vicente Fox y desaparecida en el gobierno de Felipe Calderón.
En ellos, dice, se señala a “exfuncionarios de todos los niveles de la administración pública, de los distintos momentos, incluido el 10 de junio; militares de diferentes rangos, y exmilitares, que nunca llegaron ante un juez”.
Explica que hace algunos años, esos expedientes se recuperaron, por lo que tiene “esperanza” de que el actual gobierno los reactive y se avance en su conclusión.
“Los priistas patearon el balón, pero los panistas también. Y de 2018 para acá, también, ¿por qué razón? Ese es el tema, esa es la pregunta que nos tenemos que responder.
“Hay mucha gente sobreviviente de todos estos periodos y se tienen que reactivar los procesos, porque son historias, son duelos que no se han podido cerrar y son historias que siguen impunes”, advierte Hernández Gamundi.
Para él, “no se puede seguir pateando el bote para adelante, administrando el tiempo, esperando a que los responsables se sigan muriendo, porque aun muriéndose todos, jurídicamente no se cierran los casos por la naturaleza de los crímenes; son crímenes contra la humanidad y son crímenes de Estado, de suerte que hay todos los elementos para continuar con ellos”.
México, sin la democracia soñada
En el contexto actual de manifestaciones que se viven en la Ciudad de México en vísperas de la inauguración del Mundial, el líder histórico respalda las demandas de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y rechaza que sus protestas se traten de una “provocación”.
Aunque considera que México ya no es el de 1971, afirma que “no estamos donde, yo como joven, decía que debíamos estar”.
Para él, México vive una “desigualdad brutal” porque no se ha modificado el modelo de desarrollo económico en el país y, además, dice, no se ha alcanzado una democracia como la que soñaron los estudiantes de 1968.
ksh