El Estado mexicano ofreció disculpas públicas a las familias de siete policías federales y un civil que en 2009 desaparecieron cuando viajaban rumbo a Ciudad Hidalgo, Michoacán para realizar labores de seguridad contra La Familia Michoacana.
Ante las familias de las víctimas, el subsecretario de Derechos Humanos de la Segob, Arturo Medina, reconoció: “con profunda pena” que el Estado falló en proteger y garantizar los derechos humanos de los agentes y el civil, así como de sus familias, y además, falló también en no brindar seguridad jurídica, procuración de justicia, debida diligencia y acceso a la verdad.
“Por todo ello, a nombre del Estado mexicano, ofrezco una disculpa sincera y respetuosa a todos ustedes, familiares del oficial Juan Carlos Ruiz Valencia; del suboficial Pedro Alberto Vázquez Hernández; del sargento primero Luis Ángel León Rodríguez; del sargento primero Bernardo Israel López Sánchez; del cabo Israel Ramón Usla Jaime; del cabo Jaime Humberto Ugalde Villeda; del cabo Víctor Hugo Gómez Lorenzo; y del civil Sergio Santoyo García, por el profundo dolor causado por su desaparición y por los años de incertidumbre e impunidad que han tenido que enfrentar”, expresó en un acto privado celebrado el miércoles pasado.
Fue el 16 de noviembre de 2009, cuando siete policías federales y un civil salieron del Centro de Mando de la Policía Federal, ubicado en Iztapalapa, con rumbo al municipio de Ciudad Hidalgo, Michoacán, para incorporarse a la Secretaría de Seguridad Pública de aquella localidad, derivado de las instrucciones contenidas en los oficios de comisión que les fueron entregados.
Durante su trayecto, mantuvieron comunicación telefónica. La última llamada se registró alrededor de las 15:00 horas, cuando uno de los policías informó a su cónyuge que se encontraban en el estado de Michoacán y que aproximadamente en una hora llegarían a su destino.
Sin embargo, se perdió comunicación y a partir de ese momento, los siete servidores públicos adscritos a la Policía Federal y el civil se encuentran desaparecidos.
En este contexto, Medina aseguró que el ofrecimiento de disculpas no busca reemplazar el derecho a la justicia, sino reafirmar el derecho a la verdad y reconocer la responsabilidad del Estado por haber fallado en su deber de proteger y garantizar los derechos que le fueron confiados.
Además, aseguró que la verdad no es una concesión, sino un derecho, y el Estado tiene la obligación de garantizarlo.
“Hoy honramos la memoria de quienes fueron desaparecidos y reivindicamos la dignidad que les fue arrebatada. Nos comprometemos a continuar las acciones necesarias para esclarecer plenamente los hechos y fortalecer los mecanismos que permitan que nunca más una familia tenga que enfrentar la ausencia de un ser querido. Las ocho personas que hoy recordamos se encontraban cumpliendo con un deber en beneficio de la ciudadanía. Siete de ellos, policías federales que asumieron con valentía la responsabilidad de proteger a la sociedad, y un civil cuyo trabajo también contribuía al funcionamiento de nuestras instituciones”, destacó.
Finalmente, el subsecretario comentó que la vocación de servicio y compromiso con la seguridad de los funcionarios desaparecidos, constituyen un legado que no puede ni debe ser olvidado, por lo que honrar su memoria implica reconocer la dignidad de su labor y el sacrificio que realizaron.
“A sus madres, padres, hermanas, hermanos, parejas, hijas e hijos, así como a sus compañeras y compañeros de trabajo, quiero expresarles nuestro reconocimiento y profundo respeto. El amor por sus seres queridos les ha dado fortaleza frente a la adversidad y ha mantenido viva la búsqueda de verdad y justicia”, apuntó.
CHZ