Política
  • María Elena Álvarez Bernal, la panista disruptiva

Elenita no sólo fue maestra de primaria o instauró el Colegio La Paz. (Foto: Javier García)

El 24 de enero de 2023, la fracción parlamentaria del PAN en el Senado le rindió homenaje a Elenita.

Un día de 2006, cuando Elenita tenía 72 años, llegó tarde a la comida con sus cinco hijos. Se disculpó contándoles que su examen doctoral en Ciencias Políticas se había prolongado. Todos se sorprendieron porque ninguno había sido invitado a tal acontecimiento. 

Ocho años después se doctoró en derecho constitucional con la tesis “La desigualdad entre mujeres y hombres y la legislación mexicana”, tema al que se dedicó como legisladora y como servidora pública. Esa vez sí invitó a sus hijos. Uno de ellos, Abel, ha dado a conocer que Elenita falleció. Tenía 95 años.

Abel Vicencio informó el fallecimiento de su madre, María Elena Álvarez
Abel Vicencio informó el fallecimiento de su madre, María Elena Álvarez

Elenita, como le decían sus allegados, fue candidata a diputada federal en 1976, “voluntariamente a fuerza”, ante la falta de cuadros políticos en el PAN. Junto con su fallecido esposo, Abel Vicencio Tovar, un destacado panista, Álvarez Bernal hizo tal ruido que obtuvo la votación más alta en la Ciudad de México. Fue una de las dos mujeres, de 20 legisladores, que integraron el grupo parlamentario de Acción Nacional en la L Legislatura. Para entonces, Elenita estudiaba la universidad, tenía 46 años, cinco hijos y más de dos décadas dedicada a cuidarlos. Los Vicencio Álvarez están seguros de que su madre rompió la creencia de que “detrás de un gran hombre hay una gran mujer”.

Senadora, cuatro veces diputada y presidenta de la Mesa Directiva en la Cámara de Diputados, Álvarez Bernal presentó la iniciativa de ley para crear el Instituto Nacional de las Mujeres, fundado en 2001, bajo la idea de “promover y fomentar las condiciones que posibiliten la no discriminación, la igualdad de oportunidades y de trato entre los géneros; el ejercicio pleno de todos los derechos de las mujeres y su participación equitativa en la vida política, cultural, económica y social del país”. 

El objetivo de Elenita fue que hubiera réplicas del INMujeres en todos los municipios del país, donde las mujeres viven discriminación y violencia. La presidenta Claudia Sheinbaum convirtió a dicho organismo descentralizado en la Secretaría de las Mujeres.

Elenita no sólo fue maestra de primaria o instauró el Colegio La Paz. También fue egresada de la Facultad de Ciencias Políticas en la UNAM cuando casi no había mujeres estudiando la universidad. Nació en 1930, cuando parecía impensable que un día las mujeres votarían o serían votadas; o sea, cuando las mujeres estaban invisibilizadas. 

“En Acción Nacional consideramos que numerosas presiones políticas, económicas, sociales y familiares impiden que la mujer se forme integralmente, colocándola en un lugar de gran injusticia”, dijo Álvarez Bernal en abril de 1980, en un spot que circuló al interior del PAN a manera de invitación para el Congreso Femenino de Actualización que se celebró un mes después en Guadalajara.

Le sobreviven cuatro hijos. Felipe de Jesús murió en octubre de 2012. Padecía cáncer.

Elenita le contó a Jennifer Aguilar, estudiante del Colegio de México, que el entonces gobernador de Michoacán, el general Lázaro Cárdenas, cerró las escuelas religiosas en el estado y ofreció “educación socialista”, lo que a Elena Bernal, la madre, no le gustó y, por lo mismo, Elenita tuvo que esconderse los primeros años para estudiar algo más cercano a sus creencias. Según Gustavo Vicencio, sobrino de Elenita, el padre de ésta, Rubén Álvarez, se vio forzado a huir de Zamora, de donde eran originarios, porque simpatizaba con la lucha cristera y participaba activamente en los grupos religiosos. Elenita, en cambio, acreditaba la mudanza a DF porque la tienda de sus abuelos, heredada por sus padres, quebró.

El 24 de enero de 2023, el l PAN en el Senado le rindió homenaje a Elenita.
El 24 de enero de 2023, el l PAN en el Senado le rindió homenaje a Elenita. (Foto: Javier García)

Una vez establecidos en el DF, el padre consiguió trabajo en un rastro de Tacuba mientras que Elena, la madre, vendió leche, huevo y queso que le traían del pueblo. Elenita, por su parte, la segunda de 15 hermanos estudió la carrera técnica de contaduría y, en 1946, fue contratada como auxiliar de contador en la tienda departamental París Londres. 

Con su salario la familia pudo mudarse a la colonia Clavería a una casona vieja, pero grande. Entonces ingresó a la Juventud Católica Femenina de México, donde trabajó 10 años. Ahí conoció a Abel Vicencio, quien era presidente de la Asociación Católica de la Juventud Mexicana. 

“Elenita y sus compañeras acudían a las fábricas para enseñar a leer y escribir a los obreros analfabetas”, escribió Gustavo en su blog. “Tanta importancia le concedió a la educación que, años después, fundó y fue directora del Colegio La Paz, donde su misión fue que (los) alumnos encontraran una sólida educación académica y formación en valores” para ser “personas íntegras, exitosas y felices”.

En 1952 Elenita se empleó con el mismo puesto de auxiliar de contador en la Harinera Nacional. En 1957, casada ya con Abel, las mismas autoridades religiosas los alentaron a ampliar “el apostolado católico al político”. 

De acuerdo con una entrevista que ofreció Elenita a La Nación, la revista del panismo, el padre Pedro Velázquez les dijo a ella y a Abel: “Ya le han dado mucho tiempo a las obras de la iglesia, yo creo que deben irse a la política. El PAN, que se acaba de formar, necesita gente que pueda trabajar para que México cambie”. Elenita contó que ella y su esposo se ofrecieron como voluntarios del partido.

“El odio que le tenía al gobierno por no dejarme estudiar me convenció para entrarle y cambiar al mal gobierno”, le dijo Elenita a Aguilar para la tesis “Carreras política de mujeres” con la que se tituló como maestra de Estudios de Género.
“Al principio era convencer a las mujeres de que la política también podía ser para nosotras porque las mujeres consideraban, por lo desprestigiado que estaba la política, que se contaminaban de todo lo negativo de la política y que no había para qué participar. Ese sí fue un trabajo difícil. Las mujeres eran muy cuidadosas de su personalidad femenina, de su imagen, de no salirse de la tradición de lo que debía hacer una mujer”.

Elenita contó a La Nación que “después fue relativamente fácil” porque las líderes de la Acción Católica en cada estado se pasaron al PAN. 

“Los dirigentes de la iglesia les decían a los católicos: ‘vayan a la política para que la política se dignifique, para que ustedes ayuden a hacer una política digna, honesta y de servicio’”.

Según narró Elenita, los diputados panistas trabajaban por su lado, pero ella y otras voluntarias persuadieron a las esposas de esos legisladores de que la política era algo digno y de que “tenían que ayudar a que todos en sus comunidades se interesaran por votar”. Tal recomendación dio resultados: “El hecho de que las mujeres participaran como candidatas ayudó a que más y más se interesarán y que no necesariamente tenía que ser algo indigno”. Para Elenita, “ese traspaso del apostolado religioso al político fue lo que engrandeció al partido”.

Pero el “apostolado político” de Elenita, según su sobrino Gustavo, tuvo que pausarse con el nacimiento de sus cinco hijos. “Se dedicó a formarlos, (a) educarlos y (a) que crecieran felices”. Dijo Elenita a La Nación: “Todos mis hijos nacieron en el PAN: sus paseos eran los eventos del partido. Las asambleas les parecían muy festivas porque los dejábamos tomar todos los refrescos y tortas que quisieran. Llevaban sus juegos a las convenciones y así se entretenían. Nuestra vida familiar fue una vida de panismo siempre, desde 1957 hasta que cada hijo formó su propia familia”.

Fue hasta 1977, y ante la ausencia de candidatos panistas a diputados, que a Elenita no le quedó de otra que postularse para diputada federal por el distrito electoral 17 de la Ciudad de México. 

“Es entonces donde comienza su muy prolífica vida panista, abriendo brecha a todas las mujeres que consideraban a la política algo sucio, donde la gente decente no podía ni debía entrar”, escribió el sobrino.

Su “postulado político” vino acompañado del estudio. “Mi esposo casi me forzó a estudiar”, le dijo Elenita a Aguilar. “Él me ayudaba mucho, incluso me decía que pusiéramos un ama de llaves, pero yo le decía que podía hacerlo”. 

En 1976, a los 46 años, ingresó a la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM. Una anécdota que solía contar entre risas era que sus compañeros de clase le preguntaban si quería pasar sus últimos días de vida estudiando. 

Se licenció con la tesis “Alternativa Democrática” y la editorial del PAN convirtió en libro. “Me levantaba a las tres de la mañana sin que mi esposo lo notara para escribir y para que la casa estuviera limpia”. Según consignó su sobrino, “no conforme con terminar su licenciatura, Elenita continuó con una maestría en ciencias políticas, también en la UNAM”. Su tesis “Municipio y Democracia” también se publicó como libro. “(Ahí) deja muy en claro que la célula política de nuestra sociedad es el municipio y en donde todos debemos involucrarnos cotidianamente antes de pensar en instancias superiores”.

La inquietud intelectual de Elenita no acabó ahí: en 1989 se matriculó como profesora normalista y abrió un colegio de educación básica llamado La Paz. Álvarez Bernal solía evocar a su abuela: “Se quedó en el rancho cuando murió mi abuelo y empezó a darles clase a todos los trabajadores. Nunca fue a la escuela, pero sí sabía leer”. 

Entre 1999 y 2006 estudió el doctorado en Ciencias Políticas. Se doctoró con la tesis “La ética en la función pública”, donde “muestra su preocupación por el uso pragmático de los cargos públicos que solo lleva a una degradación de la política”. 

Luego, a sus 80 años, hizo otro doctorado, pero en derecho constitucional. La familia decía que no les sorprendería que un día les avisara que ya se había titulado de otra carrera. Por eso les pareció normal cuando Elenita impartió derecho electoral en la UNAM y cuando, en 2017, ofreció la cátedra Abel Vicencio Tovar en la facultad de Derecho.

Elenita no le quedó de otra que postularse para diputada federal.
Elenita no le quedó de otra que postularse para diputada federal. (Foto: Javier García)

En su faceta panista, Elenita fue cuatro veces diputada federal en las legislaturas L, LVI, LVIII y LX; fungió dos ocasiones como vicepresidenta y una como presidenta de la Cámara. También fue senadora por tres años en la legislatura LVII. 

En 1995 fue integrante de la comisión legislativa que acudió a Beijing a la Conferencia Internacional de la ONU para las mujeres. Del 2000 al 2003 fue presidenta de la comisión de equidad de género en la Cámara de Diputados. Desde ahí impulsó la iniciativa para la fundación del INMujeres, creado durante la presidencia de Vicente Fox. 

“Lo que hicimos fue darles a ellas herramientas, fortalezas, estrategias, para que se organizaran, no descuidar a la familia y al mismo tiempo convencieran a su esposo de que no lo viera como algo negativo”, dijo Elenita a La Nación. 

Feministas aseguraron en su momento que el INMujeres estaba controlado por la ultraderecha. Álvarez Bernal fue la secretaria ejecutiva de dicho organismo en 2003 y en 2010.

Dentro del PAN, Elenita fue secretaria de la sección femenina del 17 Distrito Electoral (1958-1965); consejera nacional e integrante del CEN panista (1958-2006); secretaria nacional de Promoción Política de la Mujer (1964-1966); integrante del comité capitalino (1981-1984); secretaria nacional de Capacitación (1986-1992); secretaria de política social (1988-1992); presidenta de la comisión editorial del CEN (1990-2002); y presidenta de la Comisión Interna de Elecciones (2006). Elenita fue quien gestionó la polémica y brusca toma de protesta de Felipe Calderón en la Cámara de Diputados. Se dijo que, por lo mismo, Calderón la contempló en la terna para presidir INMujeres, aunque al final no la seleccionó.

Le dijo Elenita a Aguilar: “Hemos tenido más mujeres a fuerza de presión y presión y presión, pero son muy machines, porque tienen mujeres, pero no aceptan que estén en cargos de dirigencia, nunca hemos tenido una presidenta en el partido, esa es mi lucha. Ahora, son muy amables y nos respetan mucho, pero no les cae que una mujer esté sobre ellos, como tienen familias más integradas que en los otros partidos, digamos, pues es la esposa siempre sumisa, siempre los atiende, entonces ellos también aquí quieren que los atiendan, que ellos sean los que sigan las órdenes”.

El 24 de enero de 2023, la fracción parlamentaria del PAN en el Senado le rindió homenaje a Elenita. Fue una sus últimas apariciones públicas.

HCM

Google news logo
Síguenos en
Alejandro Almazán
  • Alejandro Almazán
  • Líder de Google por la Educación para Hispanoamérica
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.