Política
  • Furor opositor por llamarse 'México': 60 partidos y coaliciones lo han logrado

  • A pesar de que el membrete ha sido sinónimo de una baja cosecha de triunfos, los competidores políticos se ponen la casaca del nacionalismo y el orgullo patrio; otros aluden a la defensa del país en eslóganes.
Los partidos y coaliciones que han usado el nombre de México no han logrado resultados triunfadores. | Foto: Araceli López

Del Partido Socialista Unificado de México, en 1981, a México Tiene Vida, en 2026, más de 60 partidos, agrupaciones políticas, alianzas, coaliciones, organizaciones civiles y creadores de eslóganes de campañas propagandísticas han utilizado el nombre 'México' para participar en actividades políticas.

Un dato curioso es que el furor no parece estar fundamentado en resultados electorales. Los tres partidos o cabezas de alianza que han llegado al poder presidencial en el país, Partido Revolucionario Institucional (PRI), Acción Nacional (PAN) y Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) no han acudido a este membrete, a pesar de que los tricolores siguen llevando el color de la bandera mexicana en su logotipo.

Así, la disputa por identificarse con el emblema de la identidad nacional se ha librado en los partidos, frentes y causas opositoras. El coqueteo con el nacionalismo y el orgullo patrio adquiere relevancia en tiempos mundialistas, y más cuando el torneo internacional de futbol se celebrará en tres meses, y por tercera ocasión tendrá lugar en tierras mexicanas.

'México' no es una marca registrada ni una patente dada de alta ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI). Por razones comerciales, de seguridad nacional o como símbolo de pertenencia de ciudades, como es el caso de los sellos ‘Hecho en México’, ‘Golfo de México’ o ‘CdMx’ (indicativo abreviado de la Ciudad de México), algunos gobiernos han tenido que registrar dichas marcas. Pero hoy, el nombre corto del país, México a secas, se ha convertido en una especie de marketing electoral para captar simpatizantes.

Este fenómeno detonó desde hace por lo menos un cuarto de siglo. Aunque los últimos casos se han dado en semanas recientes, en donde incluso los membretes suenan más como a ligas de la justicia de superhéroes de historietas estadunidenses.

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Ahí están los ejemplos de Salvemos México, la enésima hechura del empresario Claudio X. González, para formular una propuesta alternativa de reforma electoral y, de paso, meterle una zancadilla a la iniciativa en la materia (el plan A) de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. Otra más fue la presentación de Defensores de México, frente que hace unos días anunció el presidente del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, Alito, para encarar los comicios de 2027.

Solo en la elección presidencial de 2024 se dio el caso de una alianza, la integrada por el PAN, PRI y PRD, que también se envolvió con el nombre del país: Fuerza y Corazón por México. No sólo eso, la candidata de esa coalición, la ex senadora panista Xóchitl Gálvez, usó como lema de campaña ‘Por un México sin miedo’.

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Jorge Álvarez Máynez, abanderado presidencial de Movimiento Ciudadano (MC) en esos comicios y hoy dirigente nacional de ese partido, no sólo contagió a un sector del electorado con canciones pegajosas en la contienda electoral, sino con su eslogan de campaña: ‘El nuevo México va en serio’.

Hay casos más recientes. Dos de las cuatro agrupaciones políticas que están a un paso de conseguir su registro como partido político llevan el nombre corto de los Estados Unidos Mexicanos. Una es el frente que en las elecciones de 2024 se bautizó como la Marea Rosa, hoy con el membrete de Somos México o Somos Mx, y la otra es México Tiene Vida o Vida Mx, un frente regiomontano ultraconservador.

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Los antecedentes y el furor por lo mexicano

Primero fueron las nomenclaturas con gentilicios, en masculino y en femenino. A lo largo del siglo XX se observó esa dinámica en el incipiente sistema de partidos en el país. Están los casos del Partido Comunista Mexicano (PCM), fundado en 1919, y el Partido de la Revolución Mexicana (PRM), en 1938, desde 1929 llamado Partido Nacional Revolucionario (PNR) y a partir de 1946 bautizado como Partido Revolucionario Institucional (PRI).

En la segunda mitad del siglo pasado aparecieron otros partidos que siguieron el mismo esquema: el Partido Auténtico de la Revolución Mexicana (PARM) y el Partido Demócrata Mexicano (PDM) son los casos más emblemáticos.

Pero en 1981 se da un giro. Luego de una reforma interna en ese año, el otrora PCM determina llamarse Partido Socialista Unificado de México (PSUM). En 1991 apareció otra agrupación con esas características, el Partido Ecologista de México (PEM), desde 1994 renombrado como Partido Verde Ecologista de México (PVEM).

Para las elecciones presidenciales de 2000, las de la alternancia en el poder, todo se salió de control respecto del membrete nacional.

Vicente Fox Quesada, el candidato que ganó esos comicios, utilizó el lema de campaña México YA. Cuauhtémoc Cárdenas, el abanderado de las izquierdas, encabezó una coalición denominada Alianza por México (PRD-PT-Convergencia-PAS y PSN).

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Gilberto Rincón Gallardo, candidato del Partido Democracia Social (PDS), echó mano del lema ‘Démosle una rosa a México’. Y Manuel Camacho Solís cerró la pinza. El abanderado de su propio partido, el del Centro Democrático (PCD), enarboló el eslogan ‘Un solo México’.

Para 2001 las cosas tomaron otros derroteros en este tema. Desde Los Pinos se echó a andar una maquinaria para apuntalar las aspiraciones presidenciales de Martha Sahagún, esposa de Vicente Fox, para los comicios de 2006, con la presentación de la ‘Fundación Vamos México’. El asunto no prosperó, pero dejó un precedente para futuras agrupaciones políticas.

Los partidos y coaliciones que han usado el nombre de México no han logrado resultados triunfadores. Los eslóganes de campaña han tenido mejores dividendos. Pero a pesar de que el membrete ha sido sinónimo de una baja cosecha de goles políticos, los competidores se han puesto la casaca del nacionalismo, el orgullo patrio y la defensa del país. La esperanza y la mexicanidad siempre mueren al último.

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Los eslóganes de campaña han tenido mejores dividendos. | Araceli López

Cascadas patrias

México Libre fue otro intento fracasado de un ex presidente para conseguir el registro como partido político nacional de esa agrupación de derecha. Bajo este membrete, que también echó mano del nombre corto del país, Felipe Calderón buscó llevar a su esposa, Margarita Zavala, a la boleta electoral en los comicios de 2024. El INE determinó cerrar la puerta a ese frente en 2021 por diversas irregularidades en su proceso de constitución.

Ya había tres precedentes claros. Y habían rendido frutos. Los presidentes entre 2000 y 2018 se arroparon en el nombre de México –específicamente en lemas de campaña– para jalar la simpatía del electorado.

El nombre corto del país era un amuleto de la buena suerte en esos años. Vicente Fox usó el eslogan ‘México YA’, en 2000. Felipe Calderón se fue por el lema ‘Para que vivamos mejor, pasión por México’, en 2006. Enrique Peña Nieto se decantó por la consigna ‘Mi compromiso es contigo y con México’, en 2012.

De ahí se vino un vendaval de la mexicanidad. Como las organizaciones no gubernamentales (ONG) de corte político-electoral, sobre todo las que ha comandado el empresario Claudio X. González y a las que se sumaron el PAN, el PRI y el extinto PRD, que han echado mano de por lo menos cinco menciones del nombre México entre 2020 y 2026: Sí por México (2020), Va por México (2021), Unidos por México (2022), Fuerza y Corazón por México (2024) y Salvemos México (2026).

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Otro episodio en esta epidemia se observó en el proceso de formación de nuevos partidos. En febrero de 2025 un total de 89 agrupaciones políticas presentaron ante el INE su intención de convertirse en nuevos partidos.

Al menos 29 de esos frentes, un tercio del total, llevaban el nombre de México como identificativo. De los que se quedaron en el camino hubo dos casos significativos, el de los ultraderechistas y pro trumpistas México Republicano, de Juan Iván Peña Neder, y Movimiento Viva México, de Eduardo Verástegui.

La rebatinga por el nombre de México en las siglas y en los eslóganes partidistas va en crecimiento constante, sobre todo entre los frentes de oposición. Hoy, el sentido de pertenencia del nombre corto del país se juega en la cancha de lo electoral. 


Fact checking: JRH


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Rivelino Rueda
  • Rivelino Rueda
  • Rivelino Rueda. Periodista. Con una trayectoria de 28 años en el oficio. Fue maestro de crónica y reportaje en la Septién. Cubrió las tres campañas presidenciales de AMLO.
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