Comunidad

Buscan restaurantes oxígeno para volver a la vida

Los negocios de comida han permanecido cerrados por casi dos meses a causa del covid-19.

Domingo 17 de mayo, 15:03 horas. Pleno corazón de Monterrey. El letrero reza “abierto”, pero en realidad el negocio está cerrado y moribundo desde hace casi dos meses.

Se ven muchas mesas y más sillas, pero la mayor parte de ellas vacías, solo algunas ocupadas por comensales…

Es el panorama desolador en algunos restaurantes que buscan un poco de oxígeno, un poco de clientes, y poder volver a la vida en la cuarentena del covid-19 en pleno centro desolado de la ciudad, tras el anuncio de reactivación económica por parte del municipio de Monterrey y la negativa del Estado.

Aunque el sábado pasado se vio el palpitar de gente por las calles, avenidas y negocios no esenciales, tras la exhibida realizada por los medios de comunicación, este domingo apenas algunos quisieron intentarlo y romper el encierro con las medidas de seguridad de higiene que solicita el sector Salud de Nuevo León.

Un restaurante de mariscos vende a 159 pesos el coctel de camarones, en el paseo peatonal Morelos en su cruce con la calle Emilio Carranza, donde el personal adopta las medidas y protocolos de higiene.

"Pueden pasar sus pies por ese tapete, por favor", pide uno de los meseros a los escasos comensales que acaban de llegar y que apenas ocuparán una tercera mesa de las 10 más que hay en “La Pesca”.

La escena de pulcritud para el calzado es vista por una señora originaria de Oaxaca, que se quedó a “experimentar” la cuarentena en una vivienda de la colonia Enrique Caballero, en el municipio de Juárez, Nuevo León, pero en realidad prefirió salir a pedir limosna tirada en pleno paseo peatonal, sin cubrebocas, por cierto.

A un lado, Tomasino’s, un establecimiento de pizzas, que aunque en su exterior instaló una gigantesca manta diciendo que expende unas exquisitas de pepperoni a 79 pesos, dejó de palpitar, no abrió.

Justo a un lado, el icónico restaurante Vips, en su esquina con Hidalgo y en contraesquina del Ambassador, todas sus sillas estaban encima de las mesas, como hace dos meses.

A dos cuadras de ahí, sobre Parás y Morelos, tres mesas del Carl’s Junior estaban ocupadas por clientes hambrientos por las “famous stars” o jalapeño burger en plena cuarentena.

A unos metros de ahí, el restaurante Magaly, luce desolado, aunque estaba abierto, una de las personas que atendían el lugar, solo veía la gente pasar.

A la vuelta, sobre la calle Padre Mier, la Tortas Bravas mostraron su audacia al reabrir puertas, pero la respuesta nada bravía, pues un solo comensal estaba sentado en una de sus mesas.

Vitamar brilló por su ausencia sobre Emilio Carranza, entre Matamoros y Padre Mier, ya que las cortinas de fierro no han vuelto a subir desde hace tiempo. El olor a comida de mar se ha detenido.

Más allá del centro de Monterrey, al sur de la ciudad, “El Gaucho” sobre la avenida Eugenio Garza Sada, sólo tenía servicio de comida para llevar exclusivamente, solo un auto rojo aparece estacionado.

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Eduardo Mendieta Sánchez
  • Eduardo Mendieta Sánchez
  • Reportero de NL con investigaciones especiales que ha destapado casos de corrupción y transas de funcionarios, además de la cobertura informativa alterna del municipio de mayor bonanza, millonetas y seguro de América Latina (San Pedro Garza García). Dos veces Periodista del Año. Mis tesoros: Yessy, Armand, Aisslinn y mi madre Lupita.
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