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  • Marco Rubio y el poder cubanoamericano recrudecen la ofensiva contra Cuba

EU recrudeció el bloqueo al anunciar aranceles a países que comercien petróleo con Cuba | Especial

Sin petróleo ni narcotráfico en juego, aliada de Rusia y China, Cuba vuelve al centro de Washington. Trump recrudece el embargo mientras la isla enfrenta otra asfixia económica.

DOMINGA.– Cuba no es una gran reserva de petróleo, tampoco una plaza del narcotráfico. Pero los medios volvieron a hablar de la isla luego de la más reciente Orden Ejecutiva que firmó el presidente de Estados Unidos, que abre la puerta a aranceles adicionales para países que comercien petróleo con la isla. ¿Cuál es ahora su interés sobre Cuba?

Las operaciones geopolíticas de Estados Unidos no son gratuitas. Cada acción extraterritorial implica un costo para el gobierno del norte. Así ocurrió durante varios meses de 2025 en las cercanías de las costas venezolanas y así sigue siendo en Oriente Medio. El presupuesto destinado a operaciones en el extranjero ha sido una polémica recurrente en tiempos electorales. De hecho, Donald Trump prometió durante su campaña dejar de gastar el dinero de su país en intervenciones externas y, en cambio, invertirlo en el propio territorio estadounidense para el beneficio de sus ciudadanos.

Sin embargo, hostigar a Cuba mediante el embargo recrudecido representa una excepción notable: a diferencia de las acciones en Venezuela u Oriente Medio, la isla no genera un costo presupuestario significativo para Washington. El costo político tampoco parece preocupar a la administración; al contrario, el rédito con el exilio cubano en Miami y sus círculos de influencia podría ser un punto de interés particular, especialmente de cara a las elecciones de noviembre.

El presidente Donald Trump emitió la orden ejecutiva como una "emergencia nacional"
El presidente Donald Trump emitió la orden ejecutiva como "emergencia nacional" | AP Photo/Alex Brandon


Los cubanoamericanos anticastristas han construido un poder político específico, cuya influencia en los centros de decisión es hoy indiscutible. El secretario de Estado de la administración Trump, Marco Rubio, es quizás la mejor prueba de ello, el político cubanoamericano más poderoso de la historia.

Con 54 años de edad ostenta lo que para muchos es el segundo cargo de mayor poder político en Estados Unidos: el de Secretario de Estado. Esta cartera es la máxima responsable de la política exterior del país, dirige el Departamento de Estado, la diplomacia, negocia tratados, gestiona misiones internacionales y protege los intereses estadounidenses en el extranjero, ocupando el primer lugar en el gabinete.

Rubio es hijo de dos migrantes cubanos que llegaron a Estados Unidos en busca de trabajo antes de que él naciera. Estudió en las universidades de Florida y de Miami, donde fue distinguido por su excelencia académica. Su carrera política comenzó muy temprano: en 2010 fue elegido senador por el partido Republicano y ocupó una silla en el Congreso hasta 2025. En 2016 ya compitió en las primarias presidenciales. Podría suponerse que su actual cargo no representa el punto cúlmine de su trayectoria.

Marco Rubio es hijo de un matrimonio que migró a EU durante el régimen de Fulgencio Batista
Marco Rubio es hijo de un matrimonio que inmigró a EU durante el régimen de Fulgencio Batista | AP Photo/Julia Demaree Nikhinson

Cuba en el mapa geopolítico

Una teoría estadounidense con mucho eco sostiene que Cuba funciona como un “portaaviones inmóvil” de Rusia o China –o de ambas potencias–. Bajo este precepto, la isla le otorgaría a Estados Unidos razones para activar el Corolario Trump en el hemisferio: no permitir que fuerzas externas operen en “nuestro hemisferio”, como ha referido el presidente estadounidense. Ya ha dicho Estados Unidos que no quiere que esas potencias crezcan en el continente. Sin embargo, la relación actual de Cuba con ambas naciones no llega ni se acerca a esa magnitud de alianza estratégica.

Es fácil instalar este relato a partir de los acontecimientos de los años sesenta, en torno a la conocida “Crisis de los Misiles”. La Unión Soviética instaló en Cuba, a pocos kilómetros de varias ciudades estadounidenses, misiles de largo alcance capaces de causar destrucción en el país del norte. Los misiles fueron tanto una carta de negociación para la Unión Sociética como un instrumento de defensa para Cuba ante la amenaza anticomunista de Estados Unidos. Pero Nikita Jrushchov, el número uno de la URSS, negoció a espaldas de Cuba con el presidente John F. Kennedy la desactivación de los misiles en 1962.

El sentimiento de traición en los cubanos fue masivo y profundo. La consigna cubana fue clara: “Nikita, mariquita, lo que se da no se quita”. Ya en aquellos momentos la cercanía entre Cuba y la Unión Soviética estaba desgastada. La relación actual, acomodada a la realidad presente, tampoco es de alianza fraterna como sí lo fue con Venezuela en tiempos de los gobiernos chavistas.

La "crisis de los misiles" fue el momento álgido de la Guerra Fría
La "crisis de los misiles" fue el momento álgido de la Guerra Fría | Shutterstock

Aun así, en enero de 2026 el presidente cubano Miguel Díaz-Canel recibió en su despacho al titular del Ministerio del Interior de Rusia, Vladimir Kolokoltsev, calificando públicamente la visita de “gran significación”, en el contexto agravado por el cese de importación de petróleo venezolano. En febrero, el canciller Bruno Rodríguez devolvió la gentileza visitando en persona al presidente ruso Vladimir Putin en el Kremlin. Fruto de esa relación bilateral, Putin afirmó públicamente estar del lado de que Cuba escoja su propio camino.

Con China la relación es algo más compleja. Tanto la isla como el gigante asiático declaran públicamente sus buenas relaciones y han llegado a afirmar que “tienen una amistad de hierro”. Para un comunista de formación no es poco decir que sus partidos son gobierno en ambas latitudes: tanto en China como en Cuba gobiernan los Partidos Comunistas.

China es un importante socio comercial de la isla y actualmente Cuba mantiene una deuda con ese país, que en el contexto de la crisis actual no ha sido condonada, sino refinanciada. Por otro lado, existen múltiples versiones que aseguran que China posee equipamiento e infraestructura en Cuba para tareas de inteligencia y espionaje contra Estados Unidos. Quienes sostienen esta idea basan sus planteamientos generalmente en interpretaciones de imágenes satelitales. Estas afirmaciones incluso han llegado a discusiones en instancias del Senado de Estados Unidos. La realidad es que a día de hoy no existen estudios ni pruebas irrefutables de que los servicios de inteligencia chinos operen en Cuba.

China actuó a pocos días de que el presidente Díaz-Canel hiciera una comparecencia ante la prensa en la que habló de la crítica situación que atraviesa la isla. Díaz-Canel dijo: “La persecución energética, la persecución financiera, el recrudecimiento con estas medidas coercitivas es tal que sabemos que tenemos que hacer un trabajo muy fuerte, muy creativo, muy inteligente para sortear todos esos obstáculos”. Varios medios reportaron que el gigante asiático entregó a Cuba asistencia financiera por 80 millones de dólares y donó 60 mil toneladas de arroz. 

Consultado para esta entrega de DOMINGA, el periodista Luis Hernández Navarro, que estuvo en Cuba antes y recientemente, dijo: “Cuba tiene aliados. México, China, Rusia, Vietnam, entre otros países, son sus aliados. La pregunta es hasta dónde esos aliados están dispuestos a enfrentarse a Estados Unidos. Y lo que hemos visto, hasta ahora, es que no están dispuestos a romper el bloqueo de combustibles.”


¿Bloqueo y asfixia?

Explicado brevemente, el bloqueo a Cuba por parte de Estados Unidos empezó casi inmediatamente después del triunfo de la Revolución cubana de 1959. Se consolidó en 1962 durante la presidencia de John F. Kennedy, tuvo cierta flexibilización durante la administración de Barack Obama y fue recientemente recrudecido bajo la administración Trump. Implica un conjunto extenso y multifacético de restricciones económicas, comerciales y financieras que afectan directamente la economía, la sociedad y los servicios básicos. Opera mediante un mecanismo coercitivo diseñado para aislar económicamente a la isla y disuadir a terceros de relacionarse con ella. Para los cubanos, el objetivo del bloqueo es el estrangulamiento de su sociedad.

El recrudecimiento actual está marcado por nuevas instrucciones del gobierno de Trump, que incluyen amenazas de aranceles al 50% para países que comercien petróleo con la isla. Muy mal recibida entre las izquierdas y los movimientos de solidaridad con Cuba fue la noticia de que la mexicana PEMEX dejaría de enviar crudo a la isla. Sin el petróleo venezolano y sin el mexicano, el suministro energético en Cuba es un camino cuesta arriba.

Pero no todo está dicho. La presidenta Claudia Sheinbaum ha manifestado públicamente que México está explorando caminos para restablecer los envíos de crudo, a la par que su administración envió ayuda humanitaria a la isla. El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, por su parte, ha mencionado durante un discurso en el aniversario de su partido su intención de ayudar a Cuba.

La vida en La Habana está marcada por apagones y filas interminables para acceder a los servicios
La vida en La Habana está marcada por apagones y filas interminables para acceder a los servicios | Shutterstock


Las alianzas con Cuba hoy enfrentan una amenaza abierta y directa, ¿quién quiere enfrentarse a Donald Trump y sus aranceles? Luis Hernández Navarro lo resume así: “En la ONU, la inmensa mayoría de los países miembros votan por condenar el embargo. Y lo hacen contra Estados Unidos. España tiene grandes inversiones en hostelería. Canadá en la explotación del níquel y en la generación eléctrica. Muchos pequeños países del Caribe y de África son también aliados de la isla. El asunto es hasta donde, esa alianza, los lleva a enfrentarse con Washington.”

Díaz-Canel, en su comparecencia ante la prensa el 6 de febrero, justo mencionó que ante el asedio no se harían públicas las gestiones de apoyo: “[…] cosas que también no podemos hoy explicar abiertamente porque el enemigo está en una persecución de todas las luces que se le pueden abrir a Cuba, de todos los caminos que se le pueden abrir de Cuba. Pero sí les puedo asegurar con todo sentido de responsabilidad que Cuba no está sola y que en un momento como este hay mucha gente, gobiernos, países, instituciones, empresas que están dispuestas a trabajar con Cuba y que ya nos han hecho llegar vías, mecanismos, intenciones de cómo podemos hacer”.

La apuesta de la administración Trump para Cuba, según expertos, apunta al colapso de la isla. Pero para los cubanos, la asfixia actual declarada por el presidente de Estados Unidos contra su país no es algo desconocido. Cuba, otros países y los movimientos internacionales de solidaridad vienen denunciando el bloqueo hace alrededor de seis décadas. Es un hecho que ha habido años mejores que otros, pero la sociedad cubana lleva varias décadas educándose en el entendimiento de que las medidas de castigo tomadas por Estados Unidos, para evitar que la isla se vincule libremente, limitan su desarrollo económico.

¿Período Especial 2.0?

Aun en las condiciones impuestas por el embargo unilateral, Cuba ha acumulado décadas de logros y aportes a la humanidad en general. Las y los deportistas medallistas, las y los bailarines, el cine y la medicina cubana –por citar algunos ejemplos– son parte de los conocimientos que, aún en las carencias, la isla ha cultivado generación tras generación.

El “Período Especial” fue un largo tiempo de crisis económica que vivió Cuba principalmente entre 1990 y 2000, pero con sus efectos más graves concentrados entre 1991 y 1994. A la disolución de la URSS le siguió un conjunto de medidas estadounidenses contra el gobierno cubano, como la Ley Torricelli –que intensificaban el bloqueo con prohibiciones extraterritoriales y sanciones a terceros–. Con Fidel Castro a la cabeza del gobierno cubano, la isla adoptó una serie de medidas para resistir el impacto.

Cuba sostiene que las condiciones de ese tiempo fueron similares a las de una guerra, pero en tiempos de paz. Entre los efectos contabilizables se registran una contracción del PIB de entre 30% y 35%, y una reducción de la ingesta calórica de 3 mil kilocalorías al día en 1989 a 2 mil en 1993. Las largas filas, los cortes de suministro de energía y el enflaquecimiento de los sectores productivos eran innegables y eran noticia a nivel internacional. En aquella década ya se vaticinaba desde las vocerías anticomunistas el colapso cubano y el fin del gobierno revolucionario.

Algo muy parecido a lo que se lee hoy. Pero Cuba no colapsó y a Fidel Castro le siguieron Raúl Castro y Miguel Díaz-Canel, el actual presidente. Es cierto que las condiciones actuales de asedio no se han visto antes y también es cierto que la política de la amenaza y el terror se magnifica en el nuevo lenguaje y tiempo de las redes sociales. Estados Unidos, por su parte, viene demostrando que tiene el ejército más poderoso del mundo y que no hay distancia ni ideología que lo pueda burlar.

Para cerrar este ensayo, invitando a la indagación de los temas no tocados aquí, Hernández Navarro dice en entrevista para DOMINGA: “Cuba tiene ascendencia en organismos internacionales relacionados con la salud y la educación. Pero su aislamiento es notable en Europa. No es una potencia militar. No tiene vínculos con circuitos del narcotráfico. No es un paraíso fiscal.” Entonces, ¿qué gana Estados Unidos recrudeciendo el bloqueo a Cuba?


GSC/ASG


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Valeria Silva Guzmán
  • Valeria Silva Guzmán
  • Es boliviana, historiadora y analista en temas de política internacional, integración regional y geopolítica. Actualmente está enfocada en la relación de México con países de América Latina.
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