Internacional

Irene, sobreviviente del holocausto, recorre con MILENIO el gueto de Varsovia, lugar donde huyó de los nazis hace 80 años

Irene, sobreviviente del holocausto, contó a MILENIO cómo fue pasar del gueto de Varsovia a Auschwitz. La mujer fue retractora de Hitler.

Irene Shashar volvió al lugar del que huyó cuando tenía solo dos años: el gueto de Varsovia del que hoy no queda rastro alguno.

Hace exactamente 80 años —encerrados entre paredes, bajo condiciones extremas de hacinamiento, hambre, frío y enfermedades constantes que terminaban con sus vidas—un grupo de jóvenes se rebeló contra los nazis y durante casi un mes intentó defenderse de la llamada “deportación final”, el traslado hacia los campos de concentración o lugares de exterminio.

El gueto de Varsovia fue destruido y los sobrevivientes enviados a las cámaras de gas de Treblinka o al complejo Auschwitz-Birkenau, donde se crearon las primeras cámaras de gas y los crematorios masivos de personas.

Irene salió del gueto de Varsovia justo a tiempo para evitar que su vida terminara como la de miles de niños judíos. Luego del asesinato de su padre, su madre decidió huir con ella a través de las alcantarillas.

Nuevo país, nueva vida: La identidad real de Irene

Del otro lado del gueto de Varsovia, su madre le cambió el nombre, pues se llamaba Ruth. Y por años se refugiaron de casa en casa. Hasta que la guerra terminó, migraron a París.

Al poco tiempo Irene quedó huérfana, migró a Perú con sus tíos que la cuidaron como una hija, estudió para lingüista en Estados Unidos y se mudó a Israel donde por años fue maestra de idiomas.

Se casó, tuvo dos hijos y ahora tiene siete nietos. En su libro, se dice orgullosa de haber trascendido así. Logrando una descendencia. Y con ello venciendo al líder nazi, Hitler, que la hubiese querido muerta.

Irene tiene 88 años. Pero su energía no refleja su edad. A pesar de todo lo que le remueve estar aquí regresa a los lugares que representaron la muerte de millones de personas, pero también su supervivencia.

Irene
La historia de Irene es un testimonio de supervivencia (Alejandro Domínguez).

Campo nazi ahora es de tránsito libre

La reconstruida Varsovia, el memorial de Treblinka, donde en medio del bosque hubo un centro de exterminio, y el complejo Auschwitz-Birkenau donde ahora se puede caminar por los módulos donde los nazis tenían encerrados a los judíos.

En vitrinas se almacenan los cabellos que les quitaban al llegar, maletas, anteojos, prótesis. Los dormitorios sin calefacción, y el cuarto de letrinas, donde todos y todas tenían que acudir a la hora que los nazis les ordenaran.


Irene contempla todo lo que aquí se exhibe. Busca la maleta de alguno de sus familiares, el nombre de su padre asesinado en los archivos de los fallecidos, ve las fotografías recordando que ella solo tiene guardada una con su madre, y reflexiona sobre las condiciones inhumanas a las que sometieron a millones de personas en estos lugares.

Ahí, no solo les quitaron la vida, también la dignidad y su humanidad por completo.

“Cada vez que vuelvo a este lugar hago una reconsideración de mi propia salvación y me digo a mí misma: ‘esa madre que me salvó, que me sacó del gueto por las alcantarillas al otro lado’, porque si nos hubiésemos quedado en el gueto de Varsovia hubiésemos sido o eliminados allá o traídos aquí a Auschwitz (…)
Luego cada vez que vengo acá y piso con zapatillas suaves como ves aunque es difícil caminar con estas zapatillas de casa suaves en que siento cada piedra y aunque me duela me parece que es lo mínimo que puedo hacer en esta tierra ensangrentada donde tantos familiares, comunidades, personas, adultos, niños fueron quemados o asfixiados. Cada vez que vengo es una cosa que me dice ‘mira Irene, la suerte que has tenido por no haber terminado acá’”.

Cada año, miles de personas, en su mayoría de la comunidad judía. Sobrevivientes al holocausto o sus familiares, vienen a marchar por la vida. Desde Auschwitz a Birkenau: tres kilómetros de memoria.

Irene
El nombre real de Irene es Ruth, pero se lo cambió cuando salió de su país como refugiada (Alejandro Domínguez).

Irene es una de las protagonistas de esta edición.

“Acá quemaron vivos a millones de personas, pero ahora verdaderamente es el día más significativo. Ustedes marchan conmigo y con otros 15 sobrevivientes”.

Irene
Irene escapó de su país por medio de las alcantarillas (Alejandro Domínguez).

Una historia que trasciende generaciones

En la caminata, Irene convive con militares, con otros sobrevivientes y con sus acompañantes de este año, un grupo de 40 personas invitadas por el empresario argentino Gastón Taratuta.

Ya en el escenario, Irene enciende una de las antorchas, con la que se pasa, de forma simbólica, la responsabilidad a las nuevas generaciones de recordar lo vivido y evitar que vuelva a pasar.

Para Irene, uno de los mensajes más importantes debe ser el de promover la paz.

RM

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Alejandro Domínguez
  • Alejandro Domínguez
  • alejandro.dominguez@milenio.com
  • Periodista por pasión. Dirijo y conduzco #AlexEnMilenio L-V #22hrs. Escribo la columna #RecuentoDeLosDaños cada martes. Profesor en la Universidad Iberoamericana
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