Armando Valencia Cornelio no acumuló la fama de Joaquín El Chapo Guzmán o Rafael Caro Quintero, no obstante, su nombre y trayectoria criminal son una pieza clave para armar el rompecabezas de la historia del narcotráfico en México.
Mejor conocido como El Maradona o Juanito, las redes de contrabando de drogas que el capo michoacano tejió no sólo revolucionaron el lucrativo negocio en México sino que también estructuraron al Cártel del Milenio el cual, eventualmente, terminó por convertirse en el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Su historia es también la de un clan familiar cuyas raíces se arraigaron en Michoacán y que hicieron tanto de ese estado como de Jalisco y Colima territorios clave para el tráfico de drogas, una posición que mantienen hasta la actualidad.
Los primeros pasos criminales de El Maradona
Por las venas de Juanito corre sangre Valencia. Aunque diversos reportes periodísticos ubican el origen de dicho clan familiar en Aguililla, Armando Valencia Cornelio nació en Uruapan el 28 de noviembre de 1959.
Los detalles sobre sus primeros años de vida se desconocen, no obstante, trascendió que a finales de los años 70’s migró a Estados Unidos, específicamente a Redwood City en California donde ya se había asentado una comunidad de paisanos provenientes de Aguililla.
Una vez del otro lado de la frontera, decenas de migrantes fueron empleados en campos agrícolas, no obstante, algunos como El Maradona aprovecharon su posición para comenzar a identificar las rutas de contrabando de drogas que conducían desde México.
Al tiempo, la industria aguacatera comenzó a prosperar en Michoacán, un negocio en el cual incursionaron otros miembros de la familia Valencia:
"La familia Valencia, al igual que muchos empresarios uruapenses provenían del municipio de Aguililla en Tierra Caliente, se volvieron prósperos aguacateros al mismo tiempo que comerciaban con marihuana cultivada en Tierra Caliente y cocaína traída desde Colombia", reza una investigación realizada por el periodista Ricardo Ravelo.
Con huertas y empacadoras de aguacate, los Valencia legitimaron su presencia en Michoacán como empresarios mientras también incursionaban en el tráfico de drogas. ¿La mente detrás de dicho negocio? Armando Valencia Cornelio.
De acuerdo con información de medios de comunicación locales, El Maradona regresó a México alrededor de 1985 y no tardó en sumarse a las filas del Cártel de Guadalajara que entonces encabezaba Miguel Ángel Félix Gallardo. Además de establecer alianzas con el también llamado Cártel de Colima que encabezaban los hermanos José de Jesús, Adán y Luis Amezcua, mejor conocidos como los ‘Reyes de la Metanfetaminas’.
Tras el arresto del también llamado Jefe de Jefes, El Maradona se sumó a las filas del Cártel de Juárez encabezado entonces por Amado Carrillo Fuentes, no obstante, su inesperada muerte y el ascenso del Cártel de Sinaloa nuevamente terminarían por reacomodar el tablero criminal en el país.
Bajo el mando de Ismael El Mayo Zambada y de Joaquín El Chapo Guzmán, la organizaciones delictivas intentaron alinearse en un conglomerado que fue conocido como La Federación, un episodio que la periodista Anabel Hernández reconstruyó en una de sus investigaciones:
"En octubre de 2001 se llevó a cabo en Cuernavaca y en el Distrito Federal un concilio histórico entre los miembros de la organización del Pacífico [...] En el encuentro participaron más de 25 narcotraficantes, entre ellos los líderes: Ismael El Mayo Zambada, Vicente Carrillo Fuentes, Vicente Zambada Niebla, Ignacio Coronel Villarreal, Marcos Arturo Beltrán Leyva y Alfredo Beltrán Leyva, en representación de Juan José Esparragoza Moreno, El Azul. También acudieron Armando Valencia Cornelio y un representante de la organización de los Amezcua"
Con el objetivo de controlar la codiciada ruta del Pacífico, La Federación prosperó y El Maradona se convirtió en uno de los colaboradores más cercanos de Ignacio Nacho Coronel, el delegado del Cártel de Sinaloa enviado a Jalisco y Michoacán.
El Cártel del Milenio
Con los contactos necesarios y la logística de una empresa legal aplicada al narcotráfico, Armando Valencia Cornelio conformó su propio grupo criminal: el Cártel del Milenio. Además de otros miembros de su familia como sus sobrinos Óscar Orlando y Juan Carlos Nava Valencia -mejor conocidos como El Lobo y El Tigre- en las filas de la organización delictiva también se forjaron pistoleros como Nemesio Oseguera Cervantes, El Mencho, o Erick Valencia Salazar, El 85.
El Cártel del Milenio expandió el comercio de drogas hacia Estados Unidos por medio, entre otros, de barcos atuneros que llegaban hasta Tijuana. Asimismo, reportes de la Procuraduría General de la República (PGR) señalaron a la organización delictiva como la responsable de importar hasta el 30% del total de las drogas que se consumían en el país vecino.
En México, la influencia del Cártel del Milenio se expandió desde Michoacán y Jalisco a Nuevo León y Tamaulipas, además de que sus redes de tráfico de drogas se tejieron en Colombia, Ecuador y Perú donde operaban otros grupos criminales que se convirtieron en sus proveedores de cocaína.
Los alcances operativos de Armando Valencia Cornelio no tardaron en encender las alertas de autoridades mexicanas pero también estadounidenses, quienes ya lo ubicaban como un prominente capo del narcotráfico en México.
El arresto y el legado
En conferencia de prensa, el entonces titular de la PGR, Rafael Macedo de la Concha, detalló que desde 1999 El Maradona contaba con una orden de aprehensión en su contra por delitos relacionados a la delincuencia organizada, lavado de dinero y contra la salud. Del mismo modo, el gobierno estadounidense había solicitado su extradición luego de acusarlo ante una corte federal del Distrito Sur de Florida por tráfico de cocaína.
La suerte de Armando Valencia Cornelio se agotó en 2003 luego de que miembros del Grupo Aeromóvil de Fuerzas Especiales (GAFE) del Ejército Mexicano lo arrestaron junto a algunos de sus cómplices en un bar ubicado en Tlajomulco de Zúñiga, Jalisco.
Tras ser trasladado a la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO) en la Ciudad de México, El Maradona ingresó al Penal de El Altiplano en Almoloya de Juárez donde, de acuerdo con reportes del medio local Noroeste, fue sentenciado a pasar 47 años y seis meses de prisión.
Doce años después de su arresto en Jalisco, Armando Valencia Cornelio fue extraditado a Estados Unidos en donde fue condenado a 19 años y siete meses en prisión. No fue sino hasta 2020 que El Maradona recuperó su libertad, no obstante, durante el tiempo que estuvo recluido las consecuencias de su trayectoria criminal impactaron de forma abrupta y sin punto de retorno en el hampa mexicano.
Si bien sus sobrinos El Lobo y El Tigre asumieron el liderazgo del Cártel del Milenio tras su caída, sus respectivos arrestos y el abatimiento de Ignacio Nacho Coronel fragmentaron la organización delictiva en dos escisiones: La Resistencia y Los Torcidos.
Mientras que los primeros fueron neutralizados por diligencias de autoridades federales, los segundos ascendieron aceleradamente bajo el liderazgo de Nemesio Oseguera Cervantes hasta convertirse en el temido Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Fue así como la estructura forjada por El Maradona se mantuvo, únicamente cambió de liderazgo.
Pese a que otros narcotraficantes han cobrado mayor notoriedad en el hampa mexicano, la historia de Armando Valencia Cornelio da cuenta de cómo, en muchas ocasiones, la fama no es equivalente a los alcances operativos y el legado que han dejado algunos líderes criminales en el país.
ATJ