En las oficinas de la Administración para el Control de Drogas (DEA) en Búfalo, Nueva York, se inició un expediente contra un grupo de narcotraficantes ligados a la mafia italiana.
Joseph Bongiovanni, un agente especial que llegó a la institución en 1998, figuraba como el principal encargado del caso. Años después se descubriría que la supuesta investigación era en realidad una fachada del funcionario para proteger a sus amigos.
El 21 de enero de 2026, un juez de la Corte del Distrito Este de Nueva York sentenció a Bongiovanni a cinco años de cárcel por su participación en un esquema de conspiración y corrupción que "erosionó la confianza y reputación de las fuerzas del orden", según las palabras del fiscal Michael DiGiacomo.
Pero, ¿cómo fue que Joseph Bongiovanni pasó de ser un agente de la ley a encubrir una red de tráfico de drogas? En MILENIO te contamos lo que se sabe de él.
De ayudante del alguacil a amigo de narcotraficantes
Los primeros pasos de Bongiovanni en las fuerzas de seguridad son rastreables hasta el año de 1995, cuando comenzó sus labores como ayudante del alguacil en el condado de Erie, Nueva York, según expedientes judiciales consultados por MILENIO.
En circunstancias poco claras, Joseph Bongiovanni ingresó a la DEA como agente especial, un cargo que lo llevó fuera de la ciudad de Búfalo por al menos tres años. Luego, en 2001, fue asignado a la oficina de la agencia antidrogas en dicha ciudad, en donde permaneció hasta su retiro en 2019.
Las investigaciones revelaron que, durante su trayectoria como agente de la DEA, Bongiovanni mantuvo amistades con distintas personas a sabiendas de sus nexos con la mafia italiana.
"Los amigos y socios de Bongiovanni estaban involucrados en la posesión, uso, distribución e importación de sustancias controladas", señala la acusación emitida en octubre de 2019.
Entre los colaboradores de Bongiovanni resaltaban personajes como Peter Gerace Jr. y Michael Massecchia. El primero poseía un club de striptease usado para la trata de personas y la distribución de drogas, mientras que el segundo era un conocido entrenador en Búfalo investigado por posesión de drogas.
Al estar entrenado como investigador de temas relacionados al narcotráfico, Bongiovanni tenía acceso a las bases de datos, procedimientos y registros de la DEA, lo que utilizó en favor de sus socios para obstaculizar cualquier investigación en su contra.
De acuerdo con las indagatorias, Bongiovanni recibió múltiples sobornos que, entre 2008 y 2017, acumularon un total de 250 mil dólares. A cambio, el agente corrupto le filtraba información a sus conocidos sobre las actividades de la DEA.
Como parte de la conspiración, las autoridades se percataron de que Bongiovanni incluso abrió un expediente en 2012 a nombre de sus socios "con la apariencia de una investigación legítima de la DEA", sólo para poder monitorear las actividades de otras agencias.
En este mismo sentido, Bongiovanni se encargó de que toda la información sobre sus cómplices "y cualquier persona que quisiera cooperar contra ellos le fuera canalizada a él". Posteriormente, en 2015, Bongiovanni cerró el caso sin notificarle a sus compañeros, pues quería evitar que cualquier otro miembro de la institución iniciara algún tipo de averiguación al respecto.
El grado de planeación de esta conspiración era tal que Joseph Bongiovanni se encargó de proporcionarle coartadas a sus socios e incluso les indicó que, en el caso de que sus comunicaciones fueran descubiertas, debían fingir que el agente los había reclutado para convertirse en informantes.
El último día de Bongiovanni como agente de la DEA fue el 1 de febrero de 2019. En esa fecha, el hombre se encargó de formatear el teléfono celular que utilizó durante sus años de servicio para eliminar todos los rastros. Además, para ese entonces, ya se había encargado de borrar múltiples archivos relacionados con la investigación simulada.
La sentencia en contra de Joseph Bongiovanni
En el juicio iniciado contra el ex agente, los investigadores lograron acreditar su responsabilidad penal en los cargos de conspiración para defraudar a los Estados Unidos, conspiración para distribuir sustancias controladas, obstrucción de la justicia y falsas declaraciones ante las fuerzas del orden.
Aunque los fiscales del caso habían solicitado una pena de 15 años de prisión, el juez Lawrence J. Vilardo argumentó que la condena emitida reflejaba la complejidad del juicio.
Peter Gerace Jr., por otro lado, fue declarado culpable de cargos relacionados con narcotráfico, sobornos y trata de personas con fines de explotación sexual en diciembre de 2024. Michael Massecchia, por su parte, fue sentenciado a siete años de cárcel en 2022, pero en mayo de 2025 logró que un juez federal aprobara su liberación anticipada.
BM.