Enrique de la Madrid, ex secretario de Turismo, indicó que si existe una sospecha de vínculos entre autoridades y el crimen organizado, el gobierno debe intervenir, como ocurrió en el caso de Diego Rivera, ex alcalde de Tequila detenido por su presunta relación con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Desde su perspectiva, México atraviesa una etapa marcada por la normalización del crimen organizado en la vida pública, y
el problema ya no se limita a la violencia o al trasiego de drogas, sino a algo más profundo: la captura de espacios de poder mediante procesos electorales viciados y autoridades que, lejos de combatir la ilegalidad, la encarnan.
“Cuando la autoridad viola la ley, se pierde la frontera entre lo correcto y lo incorrecto”, sostuvo en entrevista para MILENIO.
El ex secretario de Turismo planteó que las agrupaciones criminales no solo reclutan a jóvenes ante la falta de oportunidades, sino que construyen legitimidad social en comunidades donde sustituyen funciones del Estado.
Esa permisividad —que durante años se justificó con el argumento de que “no se meten con uno”— hoy, advierte, ha derivado en regiones atrapadas en conflictos internos y con alcaldes o autoridades bajo sospecha de vínculos criminales.
En ese contexto, ante los comicios que vienen, afirmó que cualquier elección con indicios de participación criminal debería anularse, pues permitir que esas victorias se consoliden implica institucionalizar la distorsión democrática.
Distorsión de la vida pública
El arresto de Diego Rivera, ex alcalde de Tequila, muestra cómo gobiernos locales pueden llegar a coludirse con células de crimen organizado para ganar elecciones y obtener el control.
Ante este hecho, De la Madrid destacó que este fenómeno causa que “se distorsione toda la vida pública”.
—A nivel social, ¿qué impacto tiene que los gobernantes convivan o estén vinculados con el narcotráfico?—
“Se pierde la frontera entre lo correcto y lo incorrecto. Cuando la autoridad que debería hacer cumplir la ley la viola, generan confusión de valores y una sociedad moralmente desorientada”.
—Cuando estos personajes llegan al poder por voto popular, ¿la ley termina acomodándose a sus intereses?—
“Sí y es peligroso. Hoy en día, cualquier proceso con sospechas fundadas de intervención del crimen debería anularse, ya que se carece de castigo: participa el crimen, gana la elección y gobierna. Eso es gravísimo”.
—¿Cómo se puede regular el voto ante secuestros políticos y asesinatos de candidatos?—
“Tiene que intervenir el Estado. Estamos en un proceso de descomposición serio en nuestro país; México necesita recuperar territorio donde domine la ley y la paz”.
Dentro de la conversación, De la Madrid señaló que la descomposición social genera que —dentro de ciertas zonas del país— se considere que el crimen da impulso económico.
“He estado en Sinaloa y muchas veces he escuchado que el narcotráfico no genera violencia, sino todo lo contrario (...) que genera empleo y oportunidades de progreso”. puntualizó el ex secretario de Turismo.
Ante esto, recordó que el Inegi y el extinto Coneval son las fuentes más confiables que pueden prevenir o corregir sesgos en la medición de pobreza,
—Con base en los datos de pobreza del Inegi, ¿qué relación ve entre la falta de oportunidades y la influencia del crimen organizado en algunas comunidades, tanto en lo social como en lo electoral?—
“Es una pregunta compleja. En contextos de falta de oportunidades, algunas personas pueden verse atraídas por actividades vinculadas al crimen organizado, que en muchos casos ofrece ingresos considerablemente más altos. Esa diferencia económica se vuelve un incentivo poderoso”.
“Además, estos grupos suelen buscar legitimidad social mediante apoyos comunitarios o intervenciones en la vida local, lo que puede generar una percepción de cercanía o tolerancia bajo la idea de que “no se meten con uno”.
“El caso de Sinaloa muestra cómo dinámicas que durante años parecían contenidas terminan derivando en conflictos abiertos entre grupos criminales. Y cuando existen señalamientos de vínculos entre autoridades locales y estas estructuras, el desafío para hablar de desarrollo y legalidad se vuelve aún mayor”, puntualizó.
Ingresos en MéxicoAsí se mide la pobreza en México
“Según datos del Inegi, hasta la fecha del 11 de febrero de 2026, en el país los ingresos más bajos que la dependencia registra en su medición de la pobreza son de mil 855 pesos para zonas rurales y 2,467 pesos para zonas urbanas. En su corte (fechado en agosto de 2025), se señala que actualmente hay 38.5 millones de pobres en todo México; señalando que de ese número, 7 millones viven en pobreza extrema”.
—Desde su punto de vista y su participación política, ¿cómo ve las jornadas electorales del próximo año?—
“Se ve mal. Las elecciones pasadas ya tuvieron vicios. Si esas elecciones ya traen irregularidades, las que vienen no pintan mejor. Además, la reforma electoral que se discute no fortalece al órgano electoral; solo habla de plurinominales y recursos. Eso no mejora la democracia”.
—Y sobre la creación de nuevos partidos, ¿qué lectura tiene sobre el terreno electoral de 2027?—
“En México debería ser mucho más fácil crear partidos. Solo puedes hacerlo al año siguiente de la elección presidencial, es como abrir la ventanilla para crear empresas una vez cada seis años”.
“Hay que distinguir entre facilitar su creación y el acceso a recursos públicos. Nos hacen falta más opciones. Hoy los partidos funcionan como un oligopolio. La competencia también es sana en política”.
Aprovechando la experiencia de quien en su tiempo encabezó la Secretaría de Turismo, se le consultó sobre cómo estos asuntos internos impactan en la imagen de México en el mundo y más a cuatro meses del Mundial, donde la derrama turística aumentará considerablemente.
De la Madrid señaló que, al menos, la percepción que Estados Unidos tiene sobre la seguridad en México es negativa; destacando la frontera como una zona de preocupación binacional.
—¿Qué impacto tienen las detenciones de alcaldes ligados al narcotráfico en la imagen de México ante Estados Unidos y el mundo?—
“La percepción en Estados Unidos es muy negativa. Para ellos, la frontera con México es una de sus principales preocupaciones de seguridad nacional (...) Deberíamos hablar de integración productiva e innovación, pero la desconfianza nos debilita.
—Ante esto que describe, que afecta la imagen de México ante el mundo, ¿puede el país ser un buen anfitrión para la masa de viajeros que llegarán en junio?—
“México tiene todo para ser un gran anfitrión: infraestructura, experiencia turística y una reconocida hospitalidad. En eso somos fuertes. Es una oportunidad para mostrar estabilidad, pero también un riesgo si no garantizamos que domine la ley y la paz.”
“Un evento como el Mundial nos coloca bajo la lupa internacional. Si no se atienden con claridad los problemas de seguridad y los señalamientos sobre autoridades locales, el foco puede desviarse de la fiesta deportiva hacia nuestras debilidades institucionales”.