Tres millones de pesos para dejarlo cortar su propio aguacate. Esa fue la exigencia que, de acuerdo con las investigaciones, recibió un productor de Peribán, Michoacán, de parte de Dionicio M. E., La Mincha, un presunto extorsionador que utilizaba el nombre de una organización criminal para intimidar a sus víctimas y cobrarles por permitirles trabajar.
La Mincha fue detenido el 10 de agosto en Peribán, en el corazón de la región aguacatera de Michoacán, después de que la víctima denunciara las amenazas y autoridades estatales prepararan una operación para capturarlo cuando acudiera por el dinero.
Pero su aprehensión tuvo otra consecuencia. El seguimiento realizado a partir de su captura permitió a las autoridades avanzar sobre la célula criminal con la que se le relaciona y ubicar a Heraclio Guerrero Martínez, El Tío Lako, uno de los operadores relevantes del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) en Michoacán y personaje que busca conservar o ampliar su posición dentro de la organización tras la muerte de su compadre Nemesio Oseguera Cervantes, El Mencho.
La pista que condujo hacia un mando de mayor nivel comenzó con una denuncia por extorsión en una huerta, dijeron fuentes de seguridad.
El caso exhibió además la forma en que el cobro de cuotas se ha incrustado en la cadena productiva del aguacate pues según el caso, sólo se trató de exigir dinero a comerciantes o transportistas, sino de imponer pagos a productores para permitirles cosechar su propia fruta.
En el caso atribuido a La Mincha, ese permiso criminal costaba presuntamente 3 millones de pesos.
El cobro de la huerta
La Secretaría de Seguridad Pública (SSP) de Michoacán informó que Dionicio 'N' fue detenido el 10 de agosto en Peribán luego de una denuncia presentada ante la Fiscalía General del Estado (FGE). Reportes de Michoacán ampliaron su identificación a Dionicio M. E., alias La Mincha.
Según las investigaciones, el acusado exigía dinero a un productor para permitirle continuar con la recolección de aguacate. El negocio criminal consistía en cobrar por dejar producir.
El agricultor que había invertido en tierra, árboles, fertilizantes, trabajadores, mantenimiento y corte, antes de sacar su cosecha, enfrentaba un costo adicional impuesto mediante amenazas.
Peribán se encuentra precisamente dentro de uno de los corredores aguacateros más importantes de Michoacán.
Junto con Los Reyes, Tancítaro, Uruapan, Tinguindín y otros municipios del occidente del estado, forma parte de una región donde la producción, empaque, transporte y exportación del llamado “oro verde” moviliza miles de toneladas y millones de pesos.
Esa riqueza también convirtió a productores y empresas en objetivos permanentes de las organizaciones criminales.
Las autoridades estatales han reconocido que las extorsiones alcanzan a agricultores, empacadores, comerciantes, transportistas y propietarios de establecimientos.
El esquema permitió a los grupos criminales obtener ganancias de una actividad económica sin necesidad de controlar directamente las huertas.
En el caso atribuido a La Mincha, la acusación señala que el dinero era exigido como condición para permitir que el productor siguiera recolectando su aguacate. El presunto extorsionador se colocaba así entre el árbol y el mercado.
Lo esperaron cuando fue a cobrar
La denuncia del productor permitió modificar la dinámica. En lugar de entregar el dinero y mantener oculta la extorsión, la víctima acudió ante la autoridad. A partir de esa denuncia se organizó un operativo con vigilancia y protección.
José Antonio Cruz Medina, secretario de Seguridad Pública de Michoacán, informó que las autoridades implementaron un pago controlado para identificar y detener al presunto responsable. La Mincha acudió a realizar el cobro y ahí fue capturado.
La operación permitió detenerlo sin que la víctima tuviera que enfrentar sola al presunto extorsionador y abrió la posibilidad de profundizar las investigaciones sobre la estructura que respaldaba las amenazas.
Tras su captura, Dionicio fue puesto a disposición de la autoridad judicial y vinculado a proceso por extorsión. Un juez ordenó prisión preventiva oficiosa y estableció tres meses para la investigación complementaria.
La captura, sin embargo, no cerró la indagatoria, pues las autoridades continuaron explotando la información obtenida alrededor de su operación, sus contactos y la célula con la que se le relacionaba. Ese seguimiento permitió avanzar hasta la ubicación de El Tío Lako.
La pista hacia los altos mandos del CJNG
Heraclio Guerrero Martínez representa un nivel distinto dentro del mapa criminal de Michoacán. El Tío Lako ha sido identificado como cabeza de Los Guerreros, una estructura ligada al CJNG con presencia en el occidente michoacano y particularmente en el corredor próximo a los límites con Jalisco.
Su nombre adquirió todavía mayor relevancia después de la muerte de El Mencho. Guerrero Martínez era considerado un hombre cercano al fundador del CJNG y ha sido identificado como su compadre.
Además, Rubén Guerrero Valadez El R1, hijo de El Tío Lako, murió durante el operativo en el que perdió la vida Oseguera Cervantes, un hecho que evidenció la proximidad entre ambas estructuras.
Tras la muerte de El Mencho, el CJNG entró en una etapa de reacomodo en la que distintos mandos buscan mantener territorios, estructuras y posiciones dentro de una de las organizaciones criminales más poderosas del país.
En ese escenario, El Tío Lako apareció como uno de los personajes con capacidad territorial propia y vínculos con el círculo histórico del capo jalisciense.
Respecto a El Mincha, su nombre prácticamente fue desconocido fuera de Peribán, pero su contacto era directo con quienes generan la riqueza de la región, según las pesquisas.
Tres días antes de su captura, las autoridades habían detenido a Cristian 'N' El Vikingo, otro presunto extorsionador de productores.
De acuerdo con la SSP estatal, El Vikingo fue detectado durante una reunión en Tiamba, cerca de Uruapan, donde presuntamente se encontraba estableciendo cobros con aguacateros. Las autoridades realizaron labores de seguimiento hasta detenerlo.
Los casos de El Vikingo y La Mincha fueron presentados por el gobierno federal y de Michoacán como parte de las acciones contra la extorsión en las zonas productoras.
AG